Y llega mitad de noviembre, y como siempre aquí hay una cita
que intento no dejar pasar, la Behobia - San Sebastián. Una carrera de 20 km
por carretera que el público que se agolpa en las aceras la hace diferente.
Antes de esto había corrido una carrera de montaña por
Gasteiz, que subía a Zaldiaran y al castillo de Guevara. Un recorrido muy chulo
con unas duras cuestas, eso sí. Eran 16,5 km por monte.
Y llegó la semana de la B-SS… El domingo previo me apunté en
la Gasteiz Hiria, una carrera de 10 km que organiza el periódico Berria. Salí a
buen ritmo, pero en un km y medio me empezó a fastidiar un gemelo y en el km 2
me retiré… ya no valemos ni pa tacos…
Esa semana me estuvo doliendo, luego molestando el gemelo y
al final se me medio pasó. Entre medias estuve en el fisio Alberto, que el
miércoles me hizo ver las estrellas metiéndome los dedos hasta el fondo. Tenía
que apretar la dentadura para aguantar el dolor, pero Alberto era muy optimista
en que pudiera participar el domingo en los 20 km, con cuidado por si me dolía
algo, pero mientras yo pensaba que era imposible que pudiera correr, él me
decía que sí.

El sábado salí a trotar un poco y notaba el gemelo como
agarrotado, sin dolor pero con una sensación extraña, así que lo dejé para el
domingo, a ver que sensaciones tenía.
El domingo de la Behobia salió climatológicamente muy malo,
cayendo bastante agua (y durante la carrera aún más fuerte) En la salida con mi
chubasquero hecho con una bolsa de plástico me vino bien, de hecho hice los 2
primeros km con él puesto. Empezando sin forzar la pierna el ritmo al que iba
era de 5 min/km, ritmo que mantuve sin problemas toda la carrera. De hecho tras
coronar Miracruz tuve una pequeña tentación de subir el ritmo, pero la
desestimé porque el bajar un minuto o 2 en meta no era gran cosa y si se rompía
el gemelo…
Al final 1.39, algo menos de un minuto por encima de mi
mejor tiempo en la B-SS, pero bastante por debajo de los tiempos de los últimos
3 años, sobre todo del pasado. Además acabé con buenas sensaciones, así que con
ilusión para empezar a pensar en Paris, en abril.
Después de acabar la Behobia, Aitor nos invitó a su sociedad
(Umore ona) a comer, y la verdad es que mucho mejor que en la sidrería de otros
años, más tranquilos, una atención de restaurante y la comida también estuvo
muy buena. Han puesto el listón muy alto…