04 agosto 2013

ALPES Y PIRINEOS



Llega el mes de julio y con él llega siempre el espectáculo del Tour de Francia. Este año era la edición número 100 y se guardaron la mejor parte para la tercera semana, en los Alpes. Así que me animé a ir, y conmigo primero Karlos y luego Íñigo también se unieron. Así que salimos un miércoles a las 4 y pico de la tarde para hacer las más de 10 horas de coche hasta Le Bourg-D’Oisans de una única tacada (bueno, con una parada para comer un poco y echar una meada) Así que llegamos a las 3 de la madrugada o así. En vista de que el acceso a Alpe d’Huez estaba cerrado nos quedamos directamente a dormir el rato hasta que amaneció en la base del puerto. Quitarnos las legañas, desayunar un poco, preparar las bicis y poco a poco para arriba, a subir Alpe d’Huez con sus míticas 21 curvas. Este puerto lo hice cuando estuvimos haciendo la ruta de los grandes alpes (http://josearrieta.blogspot.com.es/2008/09/route-des-grandes-alpes-ii.html) hace ya… 5 años!!! Pero no se puede comparar por varias diferencias: aquella vez estaba mejor entrenado (aunque llevaba tute de varios días que también hacían mella), este año subí con la faja puesta porque había tenido una lumbalgia hacía pocos días, pero la mayor de todas… esta vez había un ambiente de flipar con las cunetas llenas de gente esperando a las 2 pasadas que luego haría el tour por allí. Subida hasta la cima para callar alguna boca, foto de rigor y para abajo que nos esperaba Íñigo. A animar todo lo que la garganta nos dejara a estos jabatos de ciclistas, que por mucho que algunos les quieran defenestrar son unos pura sangre.

Después del atasco de la salida nos dirigimos a la Madeleine, pasando por el Glandon, dos puertos que subían al día siguiente. Aparcamos la furgo a mitad de Madeleine y cenamos tranquilamente, descansando de la paliza del día anterior, sobre todo de coche. A la mañana bajamos a La Cambre para volver a subir los 20 km de puerto. Mucho menos gente que la víspera pero los ánimos de Íñigo y de Karlos (que le daba tiempo de escaparse, esperarme, visitar pueblos…) al paso a mitad de puerto me dieron la fuerza necesaria para culminar el puerto justo a tiempo de que los gendarmes empezaban a hacer bajarse a pie a los ciclistas, así que nos quedamos a ver la etapa en la parte alta del puerto. Euskaltel había lanzado varios ataques que por desgracia no culminaron con la victoria, pero lo importante es dar guerra.

El último día de los tres de tour estuvimos en Annecy-Semnoz, puerto que yo no subí en bici porque quería descansar. Eso sí, vimos la etapa de lujo al borde de la carretera, con zona de sol y sombra, con las mesas y las sillas, unas birras frescas, el ordenador para ver la etapa en la tele y animando a tope al paso de los ciclistas. En esta etapa petó Contador, bien por Froome que fue el mejor y sobre todo por Nairo y Purito que dieron espectáculo del que nos gusta.








 
 
Así termina la historia del tour en los Alpes, pero no la de los Alpes, ya que de camino hacia Pirineos fuimos hasta Malaucene para montar en la bici de nuevo para subir Mont Ventoux, bajando por el lado de Bedoin. Más de 1.500 m de desnivel en 22 km… ahí queda eso.













Y paso ya de Alpes a Pirineos, donde nos dejó Íñigo llevándose las bicis y se unieron Josu y Pablo para darle caña a los piolets.
La primera ascensión fue a Mont Valier. El primer día subimos desde Pla de la Lau hasta el refugio de Estagnous, una buena paliza con la mochila porque aunque al principio no es muy duro al final se empina más y más, con mucha piedra además. Llegamos al refugio justo para dejar todo, cenar y a dormir que había que descansar. El siguiente día la subida sin problemas, con un pequeño nevero pero muy bien, hicimos cima enseguida. Luego para abajo, a coger todo lo del refugio y a seguir hasta el parking. En la bajada Pablo se dio un buen rodillazo que nos hizo temer que no podría seguir al día siguiente, pero se recuperó. Y cuando nos faltaba una hora o así empezó a caer una tormenta justo cuando pasábamos por una cueva donde nos refugiamos una hora o así hasta que se pasó. Menos mal que Josu se acordaba…
Ruta de ascenso a Mont Valier: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4939971


De ahí nos dirigimos hacia Tavascan, y tras ir con la furgo por una pista descojonada empezamos a subir hacia el refugio de Certascan. La subida casi toda por una pista bastante ancha se hizo un poco aburrida, aunque cómoda para las piernas. El último tramo era más duro por sendero pero no era largo, así que llegamos sobrados de tiempo al refu, lo cual nos permitió disfrutar del lago que está junto a él y meter un poco las piernas hasta las rodillas, estaba tan frío que no nos atrevimos a más… Al día siguiente hicimos cima, subiendo la primera mitad por un nevero en el que no hicieron falta crampones y luego la última parte por piedras desconchadas que hacía difícil la pisada. Pero por fin llegamos a hacernos esas fotos y disfrutar de ese pedazo de paisaje pirenaico con un muy buen día de nuevo.