Estos últimos días me cogí unas vacatas de las que nunca
había cogido, de relax total y absoluto. La idea era recuperar la espalda lo
más posible. Así que fui a un hotel en Cabo de Gata, cerca de Almería y dediqué
una semana a levantarme, desayunar, leer un poco, piscina, natación en el hotel
o en la playa que había enfrente, un par de días hice turisteo, uno por Almería
y otro por las minas de Rodalquilar.
Almería es una ciudad pequeña y se ve en una mañana. Lo más
interesante es la visita a la Alcazaba que hay en la parte más alta. Aparte de
ver las murallas y los restos de algunas casas de la época, también merece la
pena por las vistas que hay desde allí arriba.
En cuanto a las minas de Rodalquilar, la visita es todavía
más rápida. Yo me di un paseo de una hora (y eso que alargué, si no cuesta
menos) y se ven los restos de las minas que en su día eran de oro. Sus años de
auge fueron sobre 1.940, cuando trabajaban unos 800 empleados en la mina y en
el pueblo vivían unos 1.700. Ahora en cambio, con las minas cerradas no llegan
a 100 en el pueblo.
El resto, lo dicho, mucha natación, mucho más de tumbada y
algo de lectura.
A mí me gustan más las vacatas con algo más de actividad,
bien sea deportiva o de turisteo, pero bueno, esta vez tocaba descansar.