Finalmente fuimos a hacer esquí de travesía en Rusia a la
Península de Kola (en ruso se llama Кольский полуостров, pronunciado Kolski Poluóstrov),
después de algunos problemas con la consecución del visado antes de salir. El
visado lo hicimos a través de una agencia que se encarga de ello y que nos
pidió unas cuantas cosas, pero que al final nos dio guerra con algún papel mal
rellenado y con los seguros de viaje, parece que el seguro de montaña no les
valía así que como seguro de viaje, visa oro al canto...
Para ubicar Kola, al norte tiene el mar de Barents y al sur
el mar Blanco. Conecta con Rusia por el oeste, pero para hacerse una idea igual
es mejor decir que está al este de la parte norte de Noruega y Finlandia, justo
por encima del círculo polar ártico.
La expedición la formamos Oskar, Maribel, Karpio, Karlos y
yo. Duba estuvo dudando a última hora si venir o no venir, pero
desafortunadamente la rodilla le molestaba más de lo debido y no pudo venir con
nosotros, una auténtica lástima.
(sábado 18) Así que nos plantamos los 5 en el aeropuerto de
Bilbo con destino a San Petersburgo con escala en Frankfurt. Tras un viaje
(durante el cual me dediqué a aprenderme el abecedario cirílico) bastante bueno
con un enlace corto llegamos a San Petersburgo. Allí estaba Lisa esperándonos y
nos llevó al hotel metiéndonos en la furgo más pequeña de lo que debería porque
íbamos con todos los paquetes encima de nosotros. El hotel por fuera era muy
cutre, portal con pintadas, pero luego dentro estaba bastante bien. Salimos a
reconocer un poco el terreno pero no había mucho tiempo así que cenamos en el
primer Subway que vimos y después un pote en un bar, descubrimos que a los
bares les pasa por el hotel, por dentro son bastante guapos comparado por lo
que parecen desde fuera. La gente iba bastante bien vestida para ir de poteo
también.

(domingo 19) El siguiente día fue un poco de transición.
Después de desayunar salimos a la calle a sacar rublos en el cajero y de vuelta
al hotel para vaciar las habitaciones porque habíamos quedado con Lisa.
Teníamos un rato hasta primera hora de la tarde y fuimos a ver el Hermitage y
la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada por fuera. Además de camino
nos encontramos con un concierto de música popular rusa que estuvimos
disfrutando un rato. Después de comer a cargar todo al tren que nos llevaría a
Apatity tras 680 km y 22 horas en un tren litera. En la estación conocimos a Nikolai
Totmianin quien sería nuestro guía durante los próximos días. Un señor mayor,
poco hablador, tranquilo y muy experimentado en esto de la montaña.

(lunes 20) Casi toda la noche en el tren la pasé sin dormir
mucho, varias cabezadas pero entre el tracatrá del tren y la luz porque amanece
a las 4 y media o así, no fue una noche de gran descanso. Conocimos la tundra
rusa desde la ventana y nos pudimos bajar unos minutos en un par de pueblos
para ver las construcciones desde la estación, nada más. Cuando llegamos nos
esperaba otra furgo para ir a Kirobsk donde nos montamos en un remolque enganchado
a una moto de nieve donde nos llevaron hasta el refugio Ramzay-Sever, a unos 20
km de Kirobsk y en mitad de los montes Jibinbi (Хuвинві). El trayecto bastante
movido porque el suelo no era nada regular. Ya instalados en un refugio en
habitaciones de 3 con baño en cada habitación, así que muy bien. La comida en
el refugio era bastante buena y casera, así que muy bien. Los 2 primeros días
estaban también una cuadrilla de rusos que iban a andar en moto de nieve y
luego ya nos quedamos nosotros solos, así que la estancia muy bien.

(martes 21) El refugio estaba a 275 m y de ahí salimos todos
los días con los skis y las focas puestas. El primer día fue el más tranquilo
de todos, para reconocer el terreno con una total de 10,5 km en 4 horas y media
para subir al Pic Marchenco (Пик Марченко), de 1.010 m de altura. Salimos con
-1ºC y todo el día muy nublado que no nos dejaba ver el paisaje, aunque tampoco
nos llovió. En la parte de arriba pegaba bastante el viento por lo que la
estancia en la cima fue bastante corta, ponernos ropa, sacarnos fotos, comer
algo y con las manos frescas empezar a bajar. Este día fue el único en el que
nos quitamos los skis en el último tramo de ascensión y nos los pusimos en la
espalda, más por la cantidad de piedras que había en esa zona que por otra cosa,
la bajada ya desde arriba con los skis calzados.

(miércoles 22) La segunda esquiada fue con un clima muy
parecido al día anterior, la misma temperatura, todo muy nublado… Eso sí, para
llevar la contraria fue la etapa más dura de las 5 que hicimos. Empezamos un
tramo que nos costó unas 3 horas de acercamiento, terreno llano que hace mella
en los pies más que en el cansancio por las botas y los skis. Hasta que empezó
la subida al pico Rischor (Рuсчорр) de 1.185, una cima muy llana sin hito ni
nada que no supimos muy bien dónde estaba la cima porque era una explanada
grande. En la cima de nuevo mucho frío y una bajada muy guapa con la nieve para
disfrutar a tope. Llegamos a una ladera que nos costó un rato porque teníamos
que ir a media ladera con cuidado hasta que llegamos a un valle donde
pensábamos que seguiríamos bajando hacia el refugio… pero no… Nicolai sacó algo
de comer y cuando estábamos acabando se puso las pieles, así que nos enteramos
que había que volver a subir, en este caso hasta el paso Pier Cee Rischor
(Рuсчоррa Ce). Esta subida fue más larga de lo esperado, porque al ser un
collado pensamos que sería menos y resultó ser casi igual de alta que el pico
que habíamos hecho antes. Lo malo es que no sabíamos si nos quedaba mucho, poco
o cuanto porque estaba todo nublado y no se veía nada y Nicolai era muy parco
en palabras y había que sacarle las cosas con descorchador. Desde ahí ya
bajando al principio con la nieve bien pero el último tramo la nieve estaba más
pesada y a mí con las piernas justas se me hizo más duro. Salieron un total de
24,5 km la etapa del día con dos subidas y sobre todo una remada inicial larga.

(jueves 23) El día se levantaba nevando un poco pero algo
más de fresco al salir (-3ºC) y con las nubes más altas que los otros dos días
por lo que se veía bien hasta media ladera, aunque la parte final estaba igual
con las nubes agarradas. La subida fue más larga que otros días porque habíamos
bajado un poco y no hicimos casi aproximación como los otros días (en la
aproximación también cogíamos algo de altura) Yo tuve problemas con las
cuchillas porque se me hacía zueco y tuve que parar un par de veces a
limpiarlo. Por lo demás, ladera con bastante pendiente pero sin problemas
haciendo unas cuantas vueltas maría. Arriba llegamos a un plato más llano hasta
que llegamos al pico Putiellichor (Пушелuчорр) de 1.113 m. La bajada al
principio con alguna piedra y las nubes de todos los días, pero al bajar se fue
abriendo y las piedras desaparecieron, dejando una nieve polvo que nos hizo
disfrutar una gran bajada. Este día como hicimos sólo subir y bajar sin
aproximación salieron 9 km, la etapa más corta de todos los días.
(viernes 24) Por fin un día despejado, eso sí, por
consiguiente más fresco ya que salíamos con -7ºC del refugio. Eso sí, pudimos
disfrutar de las vistas que hasta ese día nos había privado la climatología
viendo los montes Jibinbi (Хuвинві) que habíamos subido los otros días. Este
día la aproximación (de 1 hora) era parecida al primer día, pero en lugar de
tirarnos subir a la derecha lo hacíamos a la izquierda para subir hacia el paso
Rischor de hacía 2 días, pero antes de llegar girábamos a la derecha hacia el
pico Kaskanionichor (Каскаснюнчорр) de 1.101 m. Ese día fue el que más nos
costó bajar con diferencia porque aprovechamos para sacar vídeos ya que por fin
había paisaje al fondo. Salieron 11,5 km.
A la tarde como teníamos tiempo lo dedicamos a tallar un
cartel de Gasteiz 3.500 km ya que en la entrada del refugio había direcciones
hacia muchas ciudades, así que dejamos nuestro hito también allí.
(sábado 25) Era el último día de esquiada hacia Tirvas, un
recorrido de 19 km que la primera mitad fue una subida ligera y la segunda una
bajada igual de ligera, así que nos tocó remar la primera mitad con focas y la
segunda sin focas. Se hizo un día bastante largo, la verdad. El tiempo durante
la mayor parte del día de nuevo muy nublado aunque de vez en cuando salía el
sol, que se agradecía, porque salimos con -4ºC y poco a poco fue bajando la
temperatura. Durante la subida tuvimos también algún rato que nos nevaba así
que era complicado saber que llevar puesto porque salía el sol y sudabas,
nevaba y con el aire te quedabas helado… Y como siempre no teníamos muy claro
si quedaba mucho o poco por subir…
Al llegar a Tirvas vimos a una boda que estaban sacando
fotos con bombas de humo de colores. Unas cuantas en minifaldas, aunque el día
estaba más para traje largo. Cuando llegamos estaba esperando el de la furgo,
metimos todo y camino a Musmark, donde dormíamos ese día tras 2 horas y media
de viaje. Dejamos todo en el hotel y a cenar un plato típico ruso que nos dijo
Nicolai. Luego él se piró al hotel y nosotros a echar una caña en un bar donde
había un par de borrachos que casi no se tenían. Uno vino a hablar con nosotros
y nos quería vender tabaco, pero nos lo quitamos de encima con la ayuda de la
camarera.
(domingo 26) Volamos hacia San Petersburgo por la mañana.
Llegamos con el tiempo venga llover, así que el paseo que teníamos previsto lo
reducimos y visitamos un bar, el Moley Honey donde estuvimos un par de horas
charlando echando unas cañas y luego había un concierto con música de Elvis
mientras cenábamos. El garito estaba decorado con rollo americano, así que no
fue lo más típicamente ruso que vimos, no.

(lunes 27) Este día fue el de turisteo puro y duro, todo el
día recorriendo San Petersburgo hasta que ya no podía más… Nuestro hotel estaba
al lado de la calle Nevskiy Prospekt y a partir íbamos a un sitio u otro. Por
la mañana nos montamos en un barco que nos llevó por el canal Fontaka viendo
las edificaciones típicas de la zona. Nos dijeron que el guía era en ruso, así
que les dijimos que si nos hablaba en ruso era como si no nos hablaba y al
final no nos explicaron nada. Recorrimos varios canales sin salir al grande
(mejor porque era a dónde íbamos a ir andando al acabar el paseo en barca) De
ahí caminamos hacia la Fortaleza de Pedro y Pablo pasando por varios puentes
que nos daban buenas vistas de la ciudad para acabar comiendo en un restaurante
con terraza que nos permitió disfrutar de unas guapas vistas mientras comíamos.
Luego nos dieron bien con la cuenta, pero era de esperar que aquella fuera la
comida más cara de todas las vacaciones. A la tarde fuimos a buscar un garito
que no encontramos así que recorrimos varias calles hasta que encontramos un
lugar donde cenar donde tenían un partido en la tele de la liga española, vaya
casualidad. Al salir se fueron el resto del grupo a echar un pote a un garito
de moda pero yo estaba descojonado de andar y me retiré, y me salió bien la
jugada porque cuando estaban llegando al garito Karlos se dio cuenta de que se
había dejado la guía en el bar de la cena y se dividieron unos hacia el bar y
otros hacia el garito que resultó estar cerrado por lo que se volvieron a
buscar a Karlos y Karpio al bar pero se perdieron (todo esto teniendo en cuenta
que habría como media hora de un sitio a otro)
(martes 28) El desayuno en el hotel era un poco como los
otros 2 que habíamos tenido allí. Pedíamos de víspera y luego nos sacaban básicamente
lo que les daba la gana, y es que lo del idioma es una pega grande porque allí
poca gente habla inglés como Nicolai o español como Lisa. Esa mañana la
dedicamos a hacer unas compras de recuerdos y al hotel a media mañana porque
nos esperaba de nuevo la furgo para llevarnos al aeropuerto con tiempo para
facturar todo que cuando se va con equipaje deportivo suele haber problemas
(aunque esta vez no hubo) Y de ahí enlace en Munich y a Bilbo, donde tenía la
furgo para llevarnos de vuelta a Gasteiz.
Viaje que he disfrutado mucho como no de la compañía, una de
las cosas más importantes de los viajes. Pero también de esquiadas buenas sin
complicaciones técnicas, aunque sí que volvía cansado, en ningún momento pasé
por zonas complicadas como me parecieron por ejemplo en Chile. Y además hemos
conocido un poco más la cultura rusa, la historia de San Petersburgo y la forma
de ser y costumbres de las gentes rusas. En general gentes de poco hablar pero
que te ayudan en lo que pueden.