16 junio 2015

MONTES DE VITORIA

La Manuel Iradier organizaba la X edición de los montes de Vitoria, que ya no se llama 10 montes de Vitoria porque para “celebrar” esta décima edición han pasado de 10 a 11 montes y de 54 a 61,6 km. Por si nos parecía poco lo de antes, claro...

Nos tuvimos que levantar pronto ese sábado (a las 4 de la mañana nada menos) porque había que estar a las 5 en el parking de Mendi, así que al salir de casa me encontré con varios que se piraban a casa después de estar en fiestas de Arana que coincidía este finde. De ahí nos llevaban en bus hasta Ullibarri Jauregi donde empezábamos a andar a las 6 de la mañana.
Nada más salir de Ullibarri Jauregi empezamos la subida a Itxogana (1.062 m) según el amanecer va dándonos luminosidad suficiente para andar sin frontal. La primera parte la hice con Jon, pero justo antes de llegar a la cima había montado un tapón donde nos separamos uno del otro sin darnos cuenta y no nos vimos más hasta que llegué a meta y resulta que él llegó 5 minutos delante de mí así que tuvimos que ir más o menos a la par. Al llegar a la cima esperé un poco por si venía por detrás, pero no apareció, así que tiré para adelante. Lo malo de esto es que hice casi todo el recorrido solo, lo bueno que lo hice a mi ritmo, cuando me apetecía subir el ritmo, lo hacía, si iba peor bajaba un poco.
La siguiente subida es a Indiagana (1.101 m) para bajar luego a Azaceta donde estaba el primer avituallamiento líquido. Parada a beber bien aunque no tenía sed y para adelante. La niebla estaba bien agarrada y no nos dejaba apreciar el paisaje de la montaña alavesa. De ahí subimos Arraialde (1.049 m) para volver a bajar a la balsa de Ixona, en el km 18 donde estaba el primer avituallamiento sólido y los primeros ánimos de Rubén e Iñaki. Fruta, chocolate, pan con chorizo y queso y también unos donuts a los que no me puedo resistir y me como uno.
 Aquí empezaba la parte más dura en cuanto a desnivel de subida, ya que de los siguientes 13 km, 10 son de ascenso. Primero para llegar a Almurrain (881 m) y se sigue subiendo hasta Kapildui (1.117 m), el punto más alto de toda la marcha. Toda esta zona marcada por las nubes bajas que aunque por un lado venían bien para mantener el ritmo sin calor, por otro lado nos privaban las maravillosas vistas de esta zona (lo que no tapaban tampoco es la zona de entreno de los berrocis).
En el pueblo de Okina había bastante gente animando, entre ellos Santi que este año no podía participar por una lesión de rodilla (a ver si recupera pronto porque le operaban ese miércoles) y era la mitad del recorrido, km 31. Avituallamiento con tranquilidad para comer y beber lo suficiente sin prisas y de nuevo a empezar a subir, en este caso a Zalbizkar (1.046 m). Llevo un ritmo bueno para mi gusto y no tengo que bajar a pesar de la parada a comer, que los arranques suelen ser duros después de quedarte frío. Junto con Zalbizkar pasamos Pagogan (1.029 m) casi cresteando y al empezar a bajar en mitad del monte había un avituallamiento líquido que además tenían naranjas y tomates. Subimos Lendiz (848 m) y salimos al puerto de Vitoria donde más o menos llevamos 2 terceras partes.
El siguiente monte tiene un nombre precioso, je, je, Arrieta (1.000 m) donde el sol empieza a aparecer aunque no calienta en demasía, eso sí, nos deja ver Treviño con el pueblo Arrieta en primer lugar. En el puerto Zaldiaran también había gente animando y aquí empezaba las últimas subidas duras, primero Zaldiaran (978 m) y luego Busto (976 m) con un repecho corto pero que hace apretar bien. Esta zona me la conozco mejor y ya sé lo que me queda. La subida a Ezkibel (816 m) es de un desnivel parecido a Busto, pero mucho más tendida que no te hace esforzarte tanto y de ahí ya a Vitoria primero bajada y los últimos km llanos que los hago trotando algo.
En general hice llanos y subidas andando y bajadas trotando para acabar con 10 horas y 44 minutos. Para ser sinceros pensaba que me iba a costar más tiempo, así que acabé contento, aunque el día siguiente las piernas me dejaron claro que les di caña el sábado...  En total salían 2.850 m de desnivel positivo, para acabar en la recta del Estadio junto a Mendizorroza.

01 junio 2015

PENÍNSULA DE KOLA



Finalmente fuimos a hacer esquí de travesía en Rusia a la Península de Kola (en ruso se llama Кольский полуостров, pronunciado Kolski Poluóstrov), después de algunos problemas con la consecución del visado antes de salir. El visado lo hicimos a través de una agencia que se encarga de ello y que nos pidió unas cuantas cosas, pero que al final nos dio guerra con algún papel mal rellenado y con los seguros de viaje, parece que el seguro de montaña no les valía así que como seguro de viaje, visa oro al canto...
Para ubicar Kola, al norte tiene el mar de Barents y al sur el mar Blanco. Conecta con Rusia por el oeste, pero para hacerse una idea igual es mejor decir que está al este de la parte norte de Noruega y Finlandia, justo por encima del círculo polar ártico.
La expedición la formamos Oskar, Maribel, Karpio, Karlos y yo. Duba estuvo dudando a última hora si venir o no venir, pero desafortunadamente la rodilla le molestaba más de lo debido y no pudo venir con nosotros, una auténtica lástima.

(sábado 18) Así que nos plantamos los 5 en el aeropuerto de Bilbo con destino a San Petersburgo con escala en Frankfurt. Tras un viaje (durante el cual me dediqué a aprenderme el abecedario cirílico) bastante bueno con un enlace corto llegamos a San Petersburgo. Allí estaba Lisa esperándonos y nos llevó al hotel metiéndonos en la furgo más pequeña de lo que debería porque íbamos con todos los paquetes encima de nosotros. El hotel por fuera era muy cutre, portal con pintadas, pero luego dentro estaba bastante bien. Salimos a reconocer un poco el terreno pero no había mucho tiempo así que cenamos en el primer Subway que vimos y después un pote en un bar, descubrimos que a los bares les pasa por el hotel, por dentro son bastante guapos comparado por lo que parecen desde fuera. La gente iba bastante bien vestida para ir de poteo también.

(domingo 19) El siguiente día fue un poco de transición. Después de desayunar salimos a la calle a sacar rublos en el cajero y de vuelta al hotel para vaciar las habitaciones porque habíamos quedado con Lisa. Teníamos un rato hasta primera hora de la tarde y fuimos a ver el Hermitage y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada por fuera. Además de camino nos encontramos con un concierto de música popular rusa que estuvimos disfrutando un rato. Después de comer a cargar todo al tren que nos llevaría a Apatity tras 680 km y 22 horas en un tren litera. En la estación conocimos a Nikolai Totmianin quien sería nuestro guía durante los próximos días. Un señor mayor, poco hablador, tranquilo y muy experimentado en esto de la montaña.







 

(lunes 20) Casi toda la noche en el tren la pasé sin dormir mucho, varias cabezadas pero entre el tracatrá del tren y la luz porque amanece a las 4 y media o así, no fue una noche de gran descanso. Conocimos la tundra rusa desde la ventana y nos pudimos bajar unos minutos en un par de pueblos para ver las construcciones desde la estación, nada más. Cuando llegamos nos esperaba otra furgo para ir a Kirobsk donde nos montamos en un remolque enganchado a una moto de nieve donde nos llevaron hasta el refugio Ramzay-Sever, a unos 20 km de Kirobsk y en mitad de los montes Jibinbi (Хuвинві). El trayecto bastante movido porque el suelo no era nada regular. Ya instalados en un refugio en habitaciones de 3 con baño en cada habitación, así que muy bien. La comida en el refugio era bastante buena y casera, así que muy bien. Los 2 primeros días estaban también una cuadrilla de rusos que iban a andar en moto de nieve y luego ya nos quedamos nosotros solos, así que la estancia muy bien.

(martes 21) El refugio estaba a 275 m y de ahí salimos todos los días con los skis y las focas puestas. El primer día fue el más tranquilo de todos, para reconocer el terreno con una total de 10,5 km en 4 horas y media para subir al Pic Marchenco (Пик Марченко), de 1.010 m de altura. Salimos con -1ºC y todo el día muy nublado que no nos dejaba ver el paisaje, aunque tampoco nos llovió. En la parte de arriba pegaba bastante el viento por lo que la estancia en la cima fue bastante corta, ponernos ropa, sacarnos fotos, comer algo y con las manos frescas empezar a bajar. Este día fue el único en el que nos quitamos los skis en el último tramo de ascensión y nos los pusimos en la espalda, más por la cantidad de piedras que había en esa zona que por otra cosa, la bajada ya desde arriba con los skis calzados.








(miércoles 22) La segunda esquiada fue con un clima muy parecido al día anterior, la misma temperatura, todo muy nublado… Eso sí, para llevar la contraria fue la etapa más dura de las 5 que hicimos. Empezamos un tramo que nos costó unas 3 horas de acercamiento, terreno llano que hace mella en los pies más que en el cansancio por las botas y los skis. Hasta que empezó la subida al pico Rischor (Рuсчорр) de 1.185, una cima muy llana sin hito ni nada que no supimos muy bien dónde estaba la cima porque era una explanada grande. En la cima de nuevo mucho frío y una bajada muy guapa con la nieve para disfrutar a tope. Llegamos a una ladera que nos costó un rato porque teníamos que ir a media ladera con cuidado hasta que llegamos a un valle donde pensábamos que seguiríamos bajando hacia el refugio… pero no… Nicolai sacó algo de comer y cuando estábamos acabando se puso las pieles, así que nos enteramos que había que volver a subir, en este caso hasta el paso Pier Cee Rischor (Рuсчоррa Ce). Esta subida fue más larga de lo esperado, porque al ser un collado pensamos que sería menos y resultó ser casi igual de alta que el pico que habíamos hecho antes. Lo malo es que no sabíamos si nos quedaba mucho, poco o cuanto porque estaba todo nublado y no se veía nada y Nicolai era muy parco en palabras y había que sacarle las cosas con descorchador. Desde ahí ya bajando al principio con la nieve bien pero el último tramo la nieve estaba más pesada y a mí con las piernas justas se me hizo más duro. Salieron un total de 24,5 km la etapa del día con dos subidas y sobre todo una remada inicial larga.

(jueves 23) El día se levantaba nevando un poco pero algo más de fresco al salir (-3ºC) y con las nubes más altas que los otros dos días por lo que se veía bien hasta media ladera, aunque la parte final estaba igual con las nubes agarradas. La subida fue más larga que otros días porque habíamos bajado un poco y no hicimos casi aproximación como los otros días (en la aproximación también cogíamos algo de altura) Yo tuve problemas con las cuchillas porque se me hacía zueco y tuve que parar un par de veces a limpiarlo. Por lo demás, ladera con bastante pendiente pero sin problemas haciendo unas cuantas vueltas maría. Arriba llegamos a un plato más llano hasta que llegamos al pico Putiellichor (Пушелuчорр) de 1.113 m. La bajada al principio con alguna piedra y las nubes de todos los días, pero al bajar se fue abriendo y las piedras desaparecieron, dejando una nieve polvo que nos hizo disfrutar una gran bajada. Este día como hicimos sólo subir y bajar sin aproximación salieron 9 km, la etapa más corta de todos los días.

 
(viernes 24) Por fin un día despejado, eso sí, por consiguiente más fresco ya que salíamos con -7ºC del refugio. Eso sí, pudimos disfrutar de las vistas que hasta ese día nos había privado la climatología viendo los montes Jibinbi (Хuвинві) que habíamos subido los otros días. Este día la aproximación (de 1 hora) era parecida al primer día, pero en lugar de tirarnos subir a la derecha lo hacíamos a la izquierda para subir hacia el paso Rischor de hacía 2 días, pero antes de llegar girábamos a la derecha hacia el pico Kaskanionichor (Каскаснюнчорр) de 1.101 m. Ese día fue el que más nos costó bajar con diferencia porque aprovechamos para sacar vídeos ya que por fin había paisaje al fondo. Salieron 11,5 km.
A la tarde como teníamos tiempo lo dedicamos a tallar un cartel de Gasteiz 3.500 km ya que en la entrada del refugio había direcciones hacia muchas ciudades, así que dejamos nuestro hito también allí.








(sábado 25) Era el último día de esquiada hacia Tirvas, un recorrido de 19 km que la primera mitad fue una subida ligera y la segunda una bajada igual de ligera, así que nos tocó remar la primera mitad con focas y la segunda sin focas. Se hizo un día bastante largo, la verdad. El tiempo durante la mayor parte del día de nuevo muy nublado aunque de vez en cuando salía el sol, que se agradecía, porque salimos con -4ºC y poco a poco fue bajando la temperatura. Durante la subida tuvimos también algún rato que nos nevaba así que era complicado saber que llevar puesto porque salía el sol y sudabas, nevaba y con el aire te quedabas helado… Y como siempre no teníamos muy claro si quedaba mucho o poco por subir…
Al llegar a Tirvas vimos a una boda que estaban sacando fotos con bombas de humo de colores. Unas cuantas en minifaldas, aunque el día estaba más para traje largo. Cuando llegamos estaba esperando el de la furgo, metimos todo y camino a Musmark, donde dormíamos ese día tras 2 horas y media de viaje. Dejamos todo en el hotel y a cenar un plato típico ruso que nos dijo Nicolai. Luego él se piró al hotel y nosotros a echar una caña en un bar donde había un par de borrachos que casi no se tenían. Uno vino a hablar con nosotros y nos quería vender tabaco, pero nos lo quitamos de encima con la ayuda de la camarera.

 
(domingo 26) Volamos hacia San Petersburgo por la mañana. Llegamos con el tiempo venga llover, así que el paseo que teníamos previsto lo reducimos y visitamos un bar, el Moley Honey donde estuvimos un par de horas charlando echando unas cañas y luego había un concierto con música de Elvis mientras cenábamos. El garito estaba decorado con rollo americano, así que no fue lo más típicamente ruso que vimos, no.



(lunes 27) Este día fue el de turisteo puro y duro, todo el día recorriendo San Petersburgo hasta que ya no podía más… Nuestro hotel estaba al lado de la calle Nevskiy Prospekt y a partir íbamos a un sitio u otro. Por la mañana nos montamos en un barco que nos llevó por el canal Fontaka viendo las edificaciones típicas de la zona. Nos dijeron que el guía era en ruso, así que les dijimos que si nos hablaba en ruso era como si no nos hablaba y al final no nos explicaron nada. Recorrimos varios canales sin salir al grande (mejor porque era a dónde íbamos a ir andando al acabar el paseo en barca) De ahí caminamos hacia la Fortaleza de Pedro y Pablo pasando por varios puentes que nos daban buenas vistas de la ciudad para acabar comiendo en un restaurante con terraza que nos permitió disfrutar de unas guapas vistas mientras comíamos. Luego nos dieron bien con la cuenta, pero era de esperar que aquella fuera la comida más cara de todas las vacaciones. A la tarde fuimos a buscar un garito que no encontramos así que recorrimos varias calles hasta que encontramos un lugar donde cenar donde tenían un partido en la tele de la liga española, vaya casualidad. Al salir se fueron el resto del grupo a echar un pote a un garito de moda pero yo estaba descojonado de andar y me retiré, y me salió bien la jugada porque cuando estaban llegando al garito Karlos se dio cuenta de que se había dejado la guía en el bar de la cena y se dividieron unos hacia el bar y otros hacia el garito que resultó estar cerrado por lo que se volvieron a buscar a Karlos y Karpio al bar pero se perdieron (todo esto teniendo en cuenta que habría como media hora de un sitio a otro)



(martes 28) El desayuno en el hotel era un poco como los otros 2 que habíamos tenido allí. Pedíamos de víspera y luego nos sacaban básicamente lo que les daba la gana, y es que lo del idioma es una pega grande porque allí poca gente habla inglés como Nicolai o español como Lisa. Esa mañana la dedicamos a hacer unas compras de recuerdos y al hotel a media mañana porque nos esperaba de nuevo la furgo para llevarnos al aeropuerto con tiempo para facturar todo que cuando se va con equipaje deportivo suele haber problemas (aunque esta vez no hubo) Y de ahí enlace en Munich y a Bilbo, donde tenía la furgo para llevarnos de vuelta a Gasteiz.

Viaje que he disfrutado mucho como no de la compañía, una de las cosas más importantes de los viajes. Pero también de esquiadas buenas sin complicaciones técnicas, aunque sí que volvía cansado, en ningún momento pasé por zonas complicadas como me parecieron por ejemplo en Chile. Y además hemos conocido un poco más la cultura rusa, la historia de San Petersburgo y la forma de ser y costumbres de las gentes rusas. En general gentes de poco hablar pero que te ayudan en lo que pueden.