25 septiembre 2008

DURRUMA KANPEZUKO JAIAK / FIESTAS DE SAN ROMÁN DE CAMPEZO

Cartel de las fiestas de San Miguel, que donde va triunfa!!!

22 septiembre 2008

ROUTE DES GRANDES ALPES (II)

El miércoles 10 empezábamos, cómo no, cuesta arriba, subiendo el Col du Galibier. A mitad de subida empiezan a caernos un par de gotas, así que paramos un poco bajo la tejabana de un restaurante. Poco después paró, así que seguimos para arriba. El paisaje pasaba del verde a uno mucho más lunar. Por fin llegamos al Col du Galibier (2.645 m) con una subida de 18 km, y 1.242 m de desnivel. Arriba tocaba abrigarse porque a esa altura hace fresco y encima tocaba bajar, claro. El principio de la bajada era todavía más pendiente de lo que habíamos hecho. Al principio de la bajada había un monumento a Henri Desgrange, el fundador del Tour. Al final de la bajada estaba el Col du Lautaret (2.055 m), puerto que bajaríamos ese día hacia el oeste camino a Alpe d'Huez y al día siguiente hacia el este continuando con la ruta. En esa cima había unas bicis tamaño mini que tratamos de montar (como Patxi hacía con la de Nardo) Poco después llegamos a la base de Alpe d'Huez. Klemen no iba a subirlo, pero a última hora le picó demasiado el bitxo ese de la bici y se animó a subir. Poco a poco íbamos para arriba, cada uno a su ritmo, claro, contando las 21 curvas una a una, pero conseguimos llegar a la cima del Alpe d'Huez (1.815 m) tras 14 km y 1.091 m. A mí me costó hora y 3 cuartos aunque a la mayoría de los demás les costó algo menos. No sabemos lo que le costó a Conta, claro… La bajada la hice con Alberto D a todo lo que nos daba, que gozada de bajada, con lo que cuesta subirla! Montamos todo en la furgo y dormimos en un albergue hippie de La Grave, en mitad del Lautaret. Había que andar descalzo por dentro y un poco más y nos obligan a fumar algo…

Empezamos el jueves 11 bajando el Lautaret camino a Briançon, donde tuvimos que meternos en un parking de McDonnalds porque estaba lloviendo. De paso esperamos a Karlos L que se había dejado el móvil en el albergue. Empezaba la subida al Col d'Izoard (2.360 m) De nuevo a mitad de subida, en Cerviéres, empezó a llover, esta vez más fuerte y aprovechamos para almorzar con Jairo. Alberto Clemont estaba por el monte, así que al pobre le dejamos sin queso. Por fin paró de llover y seguimos subiendo. Seguimos para arriba y pasamos por un rebaño de ovejas de lo mejorcito, no había ni una coja, guiado por dos perros y ningún pastor. Después de 20 km y de subir 1.160 m alcanzamos la cima del Izoard, lugar donde sacamos una foto a la bici de Toño, claro, una Wilier Izoard. A Alberto Conta parece que le supo a poco el puerto, porque se puso a hacer un poco de ciclocros por los caminos de la cima. Después de disfrutar de las vistas de nuevo a bajar. En la bajada me tuve que poner el chubasquero de arriba y de piernas y me vino bien porque entre lo que llovía y lo que salpicaba del suelo alguno acabó con los calcetines empapados. Allí Klemen, Natxo, Karlos Bixen y yo nos retiramos y los demás siguieron a subir el Col de Vars (2.109 m), un puerto con 19 km y un desnivel de 1.110 m. A mitad de puerto esperamos a verles pasar desde una terraza, desde ahí no parece tan duro. Para dormir llegamos a Barcelonnette. Después de mucho buscar restaurante al final encontramos uno, eso sí, tuvimos que cenar en la calle.

El viernes 12 empezamos subiendo Col de la Cayolle (2.326 m), un puerto que aunque no es muy conocido fue de lo más chulo de todo. En este puerto pinché yo, pero Alberto Conta me cambió la cámara en un tiempo récord. Después de la bajada yo me retiré y es que mis piernas estaban de lo más tocadas y el puerto de Valverg que venía después me pareció demasiado. Así que me junté con Jairo y Alberto.
Los demás subieron la Croix de Valberg (1.700 m) de 12 km y desnivel de 880 m y el Col de la Couillole (1.678 m) con 7 km y 340 m.
Intentamos dormir en St Sauver sur Tinee, pero sólo vimos un hotel de muy mala pinta así que fuimos a buscar algo con la furgo a Isola, donde encontramos un camping que estaba bien y pillamos sitio allí. La cena nos la amenizó la camarera que parecía estar de medio fiestón.

Así llegamos al sábado 13, último día en el que cogíamos la bici. Teníamos 3 puertos, los dos primeros cañeros y el último más suave. La primera subida fue el Col Saint Martin (1.500 m) con 20 km y un desnivel de 1.050 m. En la cima había un lugar en el que enseñaban a montar a caballo. Jairo estaba por allí pero sólo vimos el coche, así que le dejamos una nota. Tras él llegaba el puerto duro del día, el Col de Turini (1.607 m) con 12 km y un desnivel de 1.100 m. Este puerto es conocido sobre todo por la noche del Turini del rallie de Montecarlo. La principal diferencia es que nosotros no hacíamos trompos en las curvas, claro. Alberto Conta se había quedado conmigo y después de adelantarle mientras estaba sentado en un quitamiedos viendo el paisaje me pasó otro tío bien depilado y con buena planta. Alberto pasó poco después a por él y le pilló enseguida. Luego le hizo toda la subida a tope para petarle pasando a todos los del grupo. En la cima hasta le besó la mano al hermano de contador… La bajada también muy guapa, eso que el asfalto no estaba muy bien (supongo que por los trompos) Llegamos a Sospel donde empezaba el Col de Castillon (706 m) de 7 km y desnivel de 346 m, último puerto de la ruta. De allí ya a bajar hasta llegar al mar en Menton. En el pueblo nos juntamos con Jairo y Alberto y nos cambiamos para meternos al mar (sólo Klemen se rajó) Nos metimos con nuestras camisetas blancas y un gran estilo, sobre todo por la de piedras que había. Cenamos allí mismo y nos pusimos de camino. Paramos a dormir en Breziers, en un Formula 1.

El domingo de nuevo a la furgo y camino a casa (nosotros pasando por Bilbo a dejar a Klemen). Una ruta de lo más guapa. El año que viene hay que volver a Alpes, no sé si a esquiar, a andar, con la piragua o a hacer descensos btt, pero hay que volver, sin duda.

En total hicimos casi 800 km en la ruta (yo hice algo menos de 700) y un desnivel total acumulado de 19.071 metros

ROUTE DES GRANDES ALPES (I)

El viernes 5 de septiembre por la mañana quedé con Jairo para ir a recoger las mochilas de la mayoría de los que nos íbamos a hacer la ruta de los grandes Alpes. Por parte de la Caja Laboral iban Karlos Langarika, Toño, Jairo, Klemen, Alberto Elorza (Clemont) y Natxo. Por parte de San Román íbamos Karlos Bixen, Alberto Dorronsoro, Alberto Elorza (el hermano pequeño de Contador) y yo. A la tarde quedamos en Atesa para coger la furgoneta de alquiler y mientras se quedaban alquilándola y montando las bicis Natxo, Jairo y yo fuimos hacia Bilbao a buscar a Klemen. Nos volvimos a juntar todos de nuevo en Oiarzun. De ahí salimos camino hasta donde llegáramos a dormir.

Por delante llevaban el gps pero le habían puesto Clemont en lugar de Clermont Ferrand, así que en la salida 26 siguieron para adelante. Como iban con gps y con Karlos L y Toño que han ido muchas veces a Alpes en el coche de atrás pensábamos que iban por otro sitio… hasta que se pararon y tuvimos que dar la vuelta. Llevábamos talkies, pero no funcionaban porque el de ellos estaba pinzado, así que tampoco les dijimos nada. Vuelta para atrás a recuperar el camino correcto. Así llegamos a Brive la Gaillarde donde dormimos en un Fórmula 1. En la misma habitación estuvimos los sanromanejos, Jairo y Karlos L. Empezó el espectáculo nocturno de los Albertos con sus peleas.

El sábado 6 retomamos el camino venga llover. Llegamos por fin a Thonon les Bains, lugar desde donde empezaríamos a andar en bici, aunque con lo que llovía sería el domingo. Preguntamos en información donde conocimos a una rubia de las que mueven bien un 52-13. Estuvimos venga buscar un sitio para cenar bajo la lluvia, hasta que encontramos un restaurante turco para comer kebab y kus-kus.

Por fin llegaba el domingo, 7, día en el que empezábamos a andar en bici. Lo primero que hicimos fue ir al centro de Thonon para sacarnos unas fotos con el Lac Léman de fondo, lugar donde empezaba la ruta. Nada más salir de Thonon la carretera picaba para arriba pero muy suave. A nuestra derecha bajaba un río que para la piragua no tiene que estar nada mal, el río Dranse. Cuando llevamos unos km subiendo la carretera normal está cortada, así que tenemos que tirarnos ladera arriba 3 km para luego volver a bajar a la carretera original. Poco después, al pasar por Sant Jean d’Aulps la carretera tiene un tramo sin asfaltar, así que toca hacer algo de ciclocros. Nos pasan una cuadrilla maja de moteros, algo que nos pasaría muy a menudo ya que la ruta está anunciada tanto para ciclistas como para moteros. Antes de llegar a cima pasamos por Morzine, un pueblo chulo con el río pasando por medio. Por fin hacemos nuestra primera cima, el Col des Gets (1.172 m), después de subir en 23 km un desnivel de 800 m. Empieza la bajada y nos dirigimos a Les Cluses. Al llegar al pueblo me paro para quitarme el wind y salgo a buscarles. Empiezo a subir el Col de la Colombière pero les he tenido que pasar yendo por algún ‘atajo’ así que espero a que vengan. Ya todos juntos comenzamos a subirlo. El primer tramo es fuerte, pero el final tiene un desnivel de flipar, no sé si es por ser el primero o qué… La ascensión son 19 km con un desnivel de 1.140 m, pero por fin coronamos el Col de la Colombière, primero de los puertos míticos que haríamos. Los 3 últimos km tienen algo más de 300 metros de desnivel y la cima se ve al fondo… no parece tanto… pero sí… había tanto. Bajamos el puerto y de nuevo a subir otra vez ya que subimos el primer tramo del Col des Aravis hasta llegar a La Clusaz donde dormiríamos esa noche. Encontramos sitio en el hotel La Montagne, un hotel de lo más guapo. Es lo que tiene ir a la aventura, que a veces te encuentras chollos como éste. Esa noche Klemen utilizó el masajeador de Alberto D a ver si se recuperaba de lo de la Colombière.

El lunes 8 sólo cogeríamos la bici Karlos Langarika, Toño y yo. El resto se marchaban a ver Chamonix, la Aiguille du Midi y el Mont Blanc. Así que salimos los tres continuando con el Col des Aravis. En la cima hay una pequeña capilla y unas casas en miniatura que dan juego para sacar unas fotos. Desde este punto nosotros también vemos el Mont Blanc. El Col des Aravis (1.618 m) tiene 10 km y un desnivel de 540 m. Empezamos la bajada disfrutando de las vistas porque el día permitía ver hasta casi el infinito (o más lejos). El segundo puerto del día era el Col des Saisies (1.650 m) con 15 km y un desnivel de 760 m, osea que suavecito. En la estación de la cima vimos una antorcha olímpica, ya que fue subsede de Albertville en las olimpiadas de invierno. En la bajada vimos a un hombre que subía con una gorra de pescador tipo Larrauri en lugar del casco (eso sí, éste no se tiraba de la bici abajo) Después de comer en Beaufort y para terminar el día sólo faltaba subir el Cormet de Roselend (1.968 m). Después de los primero 12 km llegamos al Lac de Roselend, un lago de lo más idílico a mitad de puerto. Allí nos tomamos una birra y vimos cómo era la zona antes de montar el pantano que teníamos delante. Completamos los 21 km de puerto para subir 1.270 m. Karlos y Toño se paran para ver unas yurtas (un tipo de tiendas de campaña) ocasión que aprovecho para coronar en primera posición el puerto (cuando vas menos fino tienes que jugar a lo perro) Justo antes de coronar vi un motero en el suelo mirándose el tobillo y cuando estábamos en la cima pasó una ambulancia con las sirenas que iba a por él. A la noche nos juntamos todos en Le Petit Aubergue, en Bourg St Maurice, lugar en el que nos pudimos entender en inglés con la que atendía (era británica) Así que le dimos descanso al francés de Karlos o Jairo y practiqué yo un poco.

Así llegaba el martes 9. Para empezar el día subíamos el Col de l'Iseran (2.770 m), un puerto con 47 km y un desnivel total de 1.370 m. Era la cima más alta por la que íbamos a pasar. Este día nos pusimos casi todos con el mallot del Kontuz, así que éramos lo más parecido a un equipo. La pendiente no es muy dura, pero al ser tan largo se hace también duro el puerto. El primer tramo mucho más verde, con cascadas gigantes. Así llegamos al Lac du Chevril, donde está Val d’Isere donde comimos un poco. Otra vez a seguir subiendo para alcanzar la cima por fin con un paisaje lunar. Durante la subida a Alberto Conta se le ocurrió que para que no se le hiciera tan duro a Klemen era mejor que no supiera lo que le faltaba, así que le iba tapando todos los carteles con desniveles y km. De nuevo a bajar, o lo que es lo mismo, a esperar a Karlos L porque entre lo que para a hacer fotos y sobre todo con lo que toca los frenos bajaba a un ritmo casi tan lento como el mío subiendo. Le van a dejar una moto para ver si aprende a bajar de una vez. La comida fue en Bonneval donde nos juntamos con Jairo y Alberto. De ahí salíamos cuesta abajo (aunque medio llano) para ir a St Michel de Maurienne, lugar donde empezaríamos el Col du Télégraphe. Allí Natxo, Klemen y yo íbamos a dejar la etapa, pero cuando llevábamos unos 10 km el ritmo me estaba calentando demasiado las piernas, así que le di el gps a Alberto y me volví a Bonneval (luego se me unieron Klemen y Natxo). Los demás coronaron el Col du Télégraphe (1.566 m) con una subida de 12 km y un desnivel de 916 m justo antes de anochecer, apurando, eso sí, subiendo a buen ritmo para que todavía fuera de día al llegar. Dormimos en Valloire, en el hotel Les Melezes.

03 septiembre 2008

SEMANA DE VACACIONES

La última semana de agosto tenía vacaciones, esta vez sin ningún plan, así que lo dediqué a estar por Gasteiz y Sanro. Llegué el jueves a Gasteiz pero me quedé sin bokata porque lo habían ‘trasladado’ a Arbizu. El viernes me levanté para andar un poco en bici. Subí el puerto Vitoria y luego volver por Zaldiaran. En el alto se me estropeó el cambio, así que me quedaba sin bici una semana en la que tenía previsto entrenar bastante. Ese viernes Txirrinduz estaba cerrado, así que tendría que esperar la reparación para el lunes. Así que para Sanro sin bici… ya cogería la forma más tarde.

El lunes cena en mi casa después de muuuuucho tiempo diciendo que iba a hacer una con mis primas de Las Vegas. La última vez que la cancelé fue porque me venía a Badajoz, y es que a veces uno no sabe ni que excusas buscarse… En la cena aprovechamos para felicitar a Susana, que cumplía el martes. El martes fui con otra prima, Miriam, a comer a Escota, un pueblo por la zona de Pobes que tiene un restaurante (La Era) al estilo antiguo de lo más guapo. Estuvo muy bien el sitio, la comida, la terraza y la compañía, claro!!!

El miércoles a la tarde pequeño entreno con la bici subiendo Opakua y Azáceta, que había que recuperar el tiempo perdido. Y el jueves subida a Oro. De momento con la bici de monte que estaba arreglada (para la de carretera habría que esperar al viernes) Y por fin llegaba el viernes, día en el que salíamos para Izaba… Karlos y yo fuimos en coche porque Langarika iba con su familia. Echamos un par de cervezas para hidratarnos y un buen plato de pasta para cenar que lo del sábado iba a ser duro.

El sábado empezó el día madrugando un poco para comprar un buen desayuno y después de prepararnos salimos con las bicis a Izaba, comenzaba la Larra-Larrau. Este año tocaba hacer la larga, porque no había corta, claro… Así que en primer lugar subimos Laza y Larrau por el lado navarro. De ahí una bajada de vértigo y tras un llaneo comenzaba la ascensión a Issarbe, encima con un calor que te aplanaba. Vaya rampas que tenía al principio… El final del puerto se me hizo duro, pero bueno, se subió con dignidad. En las bajadas aprovechaba para darle pa’l pelo a Karlos Langarika, porque para arriba ya me daba el a mí (con Karlos Bixen, ni para arriba ni para abajo puedo). Después de la bajada llegábamos a Larrau, esta vez por el lado francés y ahí venían las penurias en serio. No sé ni lo que me costó subir el puerto y no sé ni si lo quiero saber… pero bastante. Iba controlando el tiempo para ver si era capaz de llegar antes del cierre de control a las 6 de la tarde y ahí anduve. Tras llegar a la cima de Larrau venía de nuevo Laza, 3 km a un ritmo suave pero no lento y al llegar arriba me quedaba media hora, así que sí, me daba tiempo. Al final llegué algo antes de menos diez. Un buen plato de pasta otra vez, una buena ducha y para casa, que la labor ya estaba hecha. Al final salieron 151 km que acabé con las piernas para tirar… menos mal que en Alpes no habrá etapas tan largas… Espero que por lo menos me haya servido de entreno. Eso sí, la próxima vez que vuelva, volveré a la corta.
El domingo a relajar el cuerpo, que bastante tute le habíamos dado el sábado.