17 diciembre 2007

PICOS DE EUROPA

Este puente de la Consti me piré con 3 mujeres de excursión para Picos de Europa, Elvi, Marta y Pili. Alguno dirá que vaya locura, otro que vaya envidia… pues la verdad es que es más de lo segundo que de lo primero. No salió nadie con la cabeza loca ni nada parecido. Está claro que hablan más que en una excursión masculina, sí, pero nada como para quejarse.

Pero bueno, a lo que fuimos es a hacer turisteo, no a hablar de las ventajas e inconvenientes de viajar rodeado de mozetes o mozetas. Llegamos el miércoles a Boca de Huérgano, pueblo cercano a Riaño donde teníamos la casa de agroturismo para los 4 días. En el salón tenía una buena chimenea de leña, así que nada más llegar lo primero que hicimos fue encender el fuego para dar un mejor ambiente a la estancia. De cena nos preparamos unos burritos al más puro estilo mexicano y antes de ir a dormir, una partida al Trivial amenizada por unos patxaranes del Paco (por cierto, primera victoria de Pili y Elvi sobre Marta y yo)

El jueves nos hicimos la ruta del Cares (yo no la había hecho nunca, y aunque dicen que está supermasificada, en estas fechas no lo estaba, es más, nos encontramos a poca gente). Salimos con el coche camino de Caín y recorrimos una carretera estrecha y curvada donde las haya (tramo de varios km de segunda). Por el camino compramos el pan para el almuerzo y es que un poco más y tenemos que almorzar el jamón a palo seco, como los buenos. Desde Caín comenzamos a andar por el cañón que forma el río Cares. La primera parte desde Caín es la más chula con diferencia ya que ahí las paredes son mucho más verticales y el camino son pasarelas excavadas en la roca. Todo este camino lo realizaron un grupo de trabajadores para la construcción de un canal de agua y al final se está aprovechando más como recurso turístico que hidrológico. Llegamos hasta Los Collados, 2 km antes de Puente Poncebos. El camino era bastante llano excepto un duro repecho final, aunque no muy largo. En el camino de vuelta nos ventilamos todo el almuerzo y nos supo a gloria el pan de la Posada. Nos tuvimos que conformar con agua y nada de vino, pero bueno, aún así estuvo bueno. Desde ahí con el estómago lleno de vuelta a Caín para completar 20 km. El día nos salió muy bueno, tuvimos sol y todo, y aunque hacía frío para andar venía hasta bien. En Caín echamos un pote para tomar con ganas el camino de vuelta otra vez hacia Boca.


El viernes nos tocaba turisteo al más auténtico estilo, ver edificios y alimentarnos con pintxos (allí tapas). Llegamos a León entrando junto al campo de fútbol de la Cultural Leonesa hasta llegar al parking del Corte Inglés y allí nos juntamos con Primi y Celeste. El primero nos hizo de guía turístico durante todo el día y la segunda se tuvo que marchar a trabajar. En primer lugar visitamos la catedral que tiene unas pedazo de vidrieras de flipar. Enseguida nos echaron porque era la hora de cerrar casi a mediodía, así que la vimos a la carrera. En la plaza que había a la salida, un par de fotos de lo más turísticas. La primera en una escultura donde tenías que buscar la huella de tu mano y la segunda junto a las letras de León. Después visitamos el Palacio de Gaudí (Casa de Botines) y dimos una vuelta por el barrio Húmedo, barrio típico para ir de tapas. Después de comer nos fuimos a visitar San Marcos, parador nacional en la actualidad y dimos un paseo por el río Bernesga y la muralla de León. Para terminar compramos unas mantecadas de Astorga y nos tomamos unas tapas más para terminar una buena jornada gastronómica. A última hora quedamos con dos colegas de Elvi de Tricio y casi se nos queda el coche encerrado en el parking porque lo cerraban con la tienda y nos enteramos a las 9.30, media hora antes de chaparlo. De ahí de vuelta a Boca procurando no dormirnos por el camino.


Llegó el sábado y día de segunda caminata. Salimos desde Oseja de Sajambre y empezamos la bajada por un barrizal para seguir luego por un valle. El inicio la lié un poco porque tomamos el camino que no era, así que tuvimos que volvernos para buscar el camino “bueno”. Una vez incorporados al PR empezamos por un camino que estaba todo embarrado a perder altura rápidamente. Luego al alcanzar el valle seguimos bajando a la par del río hasta llegar a Ribota. Allí llegamos justo a la hora de misa, así que después de cruzarnos con unos cuantos vestidos para la ocasión nosotros seguimos monte arriba para intentar llegar hasta donde supuestamente había una ermita. Al llegar no vimos restos de nada, eso sí, había un mirador con unas vistas de lo más guapas. Por el camino nos dijo un vaquero que estaba allí la ermita, pero no había nada de nada. Volvimos a bajar hasta Ribota y allí comimos un poco de chocolate para reponer fuerzas antes de la subida que nos quedaba hasta Oseja. Después de la subida fuimos a la terraza de un bar de Oseja y nos comimos unos buenos bokatas. De allí salimos de vuelta para nuestra casa parando antes en Riaño. El embalse de Riaño se empezó a construir en 1965, pero hubo muchas protestas contra su construcción y al final se inauguró en 1987. Los pueblos anegados por este embalse fueron Burón (parcialmente), Escaro, Huelde, Pedrosa del Rey, Valle del Pontón, La Puerta, Riaño (reconstruido a orillas del embalse), Salio, Valle de Valdeburón y Vegacerneja (parcialmente). Estas anegaciones hicieron que durante muchos años los oriundos de la zona pelearan lo indecible para evitar la construcción del pantano. Así que el pueblo que visitamos fue el ‘nuevo’ Riaño.

Un par de recuerdos históricos:





De vuelta a Boca donde pasamos la última noche allí, día en el que se produjo la única, pero gran victoria de Marta y mía sobre Pili y Elvi (al final en la general del Trivial nos ganaron 3-1)


El último día nos levantamos con más tranquilidad y salimos hacia Carrión del los Condes. Este pueblo palentino nos quedaba de camino a Gasteiz, así que aprovechamos para verlo. Aparcamos en la Plaza Mayor y de ahí paseando visitamos la iglesia de Santa María del Camino y el Monasterio de San Zoilo pasando por el puente sobre el río Carrión. Para terminar el paseo turístico visitamos la Iglesia de Nuestra Señora del Belén que estaba en un mirador que tenía la bandera de Castilla, como si desde allí se viera toda la tierra conquistada en su día. Antes de marcharnos paramos en un bar para echar un caldito y en otro para comer antes de salir camino a Gasteiz. Después, carretera y para casa antes de empezar a deshacer las mochilas.

12 diciembre 2007

XV MARCHA BTT SAN ROMÁN DE CAMPEZO (VIDEOS)

Como ya comenté en su día el pasado domingo 28 de octubre se celebró la XV edición de la marcha de mountain bike de San Román.

Después del informe de la marcha ahora cuelgo 3 videos con el paso de todos los ciclistas por una de las zonas más técnicas del recorrido, la bajada hacia la Tejera de Apellániz. Gracias a Erlantz que es el reportero más dicharachero de todo el pueblo de Sanro.

Lo dicho, que vale más una imagen que mil palabras:

Video 1 (http://www.youtube.com/watch?v=L9GpGP2yAQ4)



Video 2 (http://www.youtube.com/watch?v=tN3zCLGcB8E)



Video 3 (http://www.youtube.com/watch?v=ZNCJKIDQFm4)

04 diciembre 2007

LUCIENDO LA PANTORRILLA

El pasado 25 de noviembre me uní a la XIX edición de la carrera popular “Desde Santurce a Bilbao” Era mi primera experiencia en este tipo de pruebas, en cualquier distancia, y me apunté a ésta de un total de 16,5 km. En el bus desde Gasteiz me uní con Juajo y Jabi (en la foto estamos los 3 calentando antes de salir), los dos del curro, también estaba Mariola, aunque la carrera la iba a hacer con Juanjo si es que podía, claro. Antes de la salida ya en Santurtzi me encontré con Jabi Seco y Marta, la última vez que les vi fue en la Larra-Larrau y es que voy a empezar a pensar que a algunos nos gusta sufrir…

Antes de salir un par de vueltas a la pista de atletismo que había junto a la salida, la meada del miedo y a la línea de salida. Cuando estábamos esperando a que empezara el tema nos damos cuenta que a nuestra izquierda (3 atletas más a la izquierda desde donde yo estaba) también estaba Abel Antón… quién me iba a decir a mí que iba a estar corriendo con un campeón del Europa de 10.000 (94) y doble campeón del mundo de maratón (97 y 99).

En la parte delantera se veían bailar las cabezas, así que eso significaba la salida por adelante se había dado. Enseguida empezamos a correr, aunque enseguida un pequeño parón hasta que se reanudó el tema. Nada más salir se hace un giro de 180º porque salíamos en dirección opuesta a Bilbao y la carretera empezaba a empinarse ligeramente. La primera parte del recorrido era para tomar posiciones según el ritmo al que salías. Nosotros (Juanjo y yo) aquí recuperamos un montón de puestos pasando a gente entre los escasos huecos que había. De Santurzi a Portugalete (aunque sin ver el puente) y de ahí a Sestao. Durante todo el recorrido había gente a los lados porque casi todo era en zonas habitadas, así que la gente miraba cómo tanta peña podía estar tan loca. Luego Lutxana, donde había agua porque era mitad de recorrido… ¡mitad! ya sólo quedaban otros 8.

Después de pasar Zorroza, todo esto por el borde de la ría al fondo veía el edificio de la escuela de ingenieros, Bilbao se acercaba, nunca me alegré tanto de ver la escuela y eso que la he visto bastantes veces. En ese tramo después de pasar el km 11 veo que me pasa Abel Antón, joe, vaya subidón pensar que hasta ahí he ido a ritmo de un tío de esa categoría. Eso sí, el iba tan fresco como puedo estar yo un jueves echando un pote por Kutxi y yo casi no podía articular palabra.

Después se ve el arco de San Mamés, cada vez falta menos. Cuando alcanzamos el km 13 estamos llegando al palacio de Euskalduna para pasar al otro lado de la ría. El repecho para llegar al Euskalduna no tiene nombre, corto pero muy empinado. Aquí Juanjo me saca una pequeña ventaja, así que en el puente me esperó un poco. Luego en el puente, como es cuesta abajo recupero un poco y es que sólo hay que dejarse caer… aunque no sé yo si eso de dejarse caer funciona mucho.



Para volver hacia la margen izquierda volvemos por el puente de Deusto. De ahí ya bastante llano y pensando que falta menos cada vez, 3 km, 2 km, 1 km. Llegamos al km 15 así que falta un km y pico. Ahí llevábamos 1:10 más o menos así que la intención que llevaba de andar entre 1:20 y 1:25 parece que se iba a cumplir. Por esa zona vemos el Guggenheim y ya el Ayuntamiento sé que está bastante cerca, así que aunque jodidos ya se ve la luz después del túnel. Cada vez hay más gente animando en las aceras y eso también hace que aunque sea para disimular no pongamos tanta cara de sufrimiento.









Al final llegamos Juanjo y yo a meta con un tiempo de 1:18:53. El caso es que la carrera se acaba, y aunque sufriendo no se me hizo eterna, así que ni tan mal. La primera experiencia ha estado bien, así que habrá que repetir alguna otra vez en algún otro lugar. En la meta veo al de festak que estaba para sacar fotos, así que cuando voy llegando me da tiempo hasta de saludarle y marcarme una sonrisa como si me sobraran las fuerzas.












Una vez cambiados (nos agenciamos un cajero como ropero, así que alguno de seguridad se echaría unas risas con nuestro despelote) fuimos a echar un pote y es que había que tomar unos hidratos de carbono después del esfuerzo. Cuando volvíamos vimos otra vez a Abel Antón, así que nos hicimos una foto de familia con él.

Y esto ha sido todo. Ya dicen que correr es de cobardes, y no voy a decir que no porque sea un valiente, pero también es cierto que de valientes está el cementerio lleno. Así que como decía un slogan que llevaba un korrikalari: “corre como nunca has corrido”

Hasta gero, gero, gero
patatas a lo santurtziero

27 noviembre 2007

ACTIVIDADES EN LA MONTAÑA

Bueno, os cuelgo un par de videos para que veáis las actividades que se celebran de vez en cuando por la montaña.

Empiezo por orden cronológico con el conciertazo del Zarrapo de la Tirili en fiestas de Korres. En el video de esta canción el sonindo no es muy bueno, pero bueno, el dvd con todas ya será otra cosa. De momento como adelanto no está mal y así os hacéis una idea del ambiente.



Y también cuelgo un video del II Supercross Txanro 2007 que se celebró en fiestas de San Román. Cómo gramaban las amotos y los kuas!!! A este paso el año que viene montamos un campeonato de la montaña alavesa.



Bueno, los dos montajes son de la factoría Txanroracing, es decir, copyright de Unai.

11 noviembre 2007

SARDEGNA 1 de 7 (14 octubre)

...Para ver las fotos a tamaño mayor, pulsar sobre ellas...












(Etapa de 95 km con desnivel acumulado de ascensión de 1.177 metros)

Esta es la aventura de cómo viví las vacaciones en Cerdeña (o Sardegna como le dicen ellos). Estuvimos Karlos Lanarika, Karlos Javier, Klemen, Aitor, Natxo, Alberto, Jairo y yo.

Todo empezó el sábado día 13, en el que realizaríamos el viaje desde Gasteiz hasta la isla sarda. Salimos de Gasteiz hacia las 10 y media o así y llegamos a las 7 y media a Girona después de una parada en un bar de Fraga con influencia servio-croata. Después de embarcar las bicicletas en el avión con los consiguientes rodeos por tener esas pedazo de cajas a esperar al avión. El vuelo fue corto, de 1 hora, así que llegamos a Alghero para las 10 y media de la noche. Alquilamos la furgoneta y empezamos a meter bicis… todas menos la de Natxo, que le habían dado una caja en la que podíamos haber viajado un par de nosotros. Nos dirigimos al albergue de Fertilia donde dormimos el primer día haciendo 2 viajes (uno para la gente y otro para las bicis). Junto al albergue había una pizzería en donde estuvo todo muy bueno (menos el vino, tipo viña arcada, al que a falta de gaseosa tuvimos que echar sprite)

Así que el domingo nos levantamos ya dispuestos a pedalear. Después de desayunar (aunque no demasiado y es que los desayunos sardos no eran muy allá) nos vestimos de pingüinos para coger la bici. Empezamos Natxo, Karlos L, Karlos J, Aitor y yo con la bici mientras que Klemen, Alberto y Jairo fueron en la furgo hacia Capo Caccia (pasando antes por Mugoni y Tramariglio) donde están las cuevas de Neptuno a las que se accede a través de 656 escalones nada más y nada menos (para volver luego hay otros tantos). Las cuevas estaban muy bien y merece la pena darse la ‘paliza’ (para los más vagos hay unos barcos que te llevan directamente) pero lo único malo es la chapa que te da la guía, primero en italiano y luego en inglés de lo que hay dentro de la cueva. A todos se nos caían los ojos y a Jairo se le cerraron del todo y llegó a darse una cabezada. Al salir de las cuevas se nos unió Klemen también con la bici.

De ahí de vuelta por el mismo camino a Fertilia y camino a Alghero, la ciudad más grande de esta zona se Cerdeña (Sassari). Estuvimos dando un paseo por el casco viejo, donde como cosa curiosa es la presencia del catalán por las calles. Todas las calles estaban indicadas con el nombre actual en italiano y el antiguo en catalán y es que en Cerdeña antiguamente se hablaba catalán. Hasta aquí la etapa fue tranquila y fue a partir de la salida de Alghero cuando se complicó todo pasando a ser una etapa costera pero rompepiernas donde las haya. La comida la hicimos en Cala Griecos donde aprovechamos para meternos en el mar, la temperatura era buena así que fuimos para adentro. Al salir había unas duchas que justo soltaban un hilo de agua, así que la ducha para quitar el salitre fue de lo más larga. Después de comer salimos todos hacia Bossa donde dormimos y es que Alberto también se unió. En la salida los pollos (Alberto, Natxo, Klemen y yo) les rompimos la cintura a los gallos (Karlos L, Karlos J y Aitor) y cuando no estaban aún preparados fuimos tirando, ‘ya nos pillaréis’ y nos pillaron, pero les costó bastante rato y es que nos dejaron demasiada ventaja.

Al final la meta fue en Bossa Marina, a donde llegamos todos medio deshidratados porque no teníamos agua y tuvimos que tirar de las pastillas de Vichy que llevó Karlos. Lo bueno de todo esto es que las Ichnusa nos supieron mucho mejor de lo que por sí saben. Por cierto, Ichnusa es la marca de cerveza típica de Cerdeña.

Siguiente etapa

SARDEGNA 2 de 7 (15 octubre)













(Etapa de 115 km con desnivel acumulado de ascensión de 1.989 metros)

Empezamos la que en teoría era la etapa más complicada de todas ya que acabábamos a bastante altura (960 metros) y partíamos desde el mar. Y así fue, una etapa de lo más dura. Salimos de Bosa Marina y nada más salir la cosa se empinó hacia arriba. La primera subida nos llevó hasta los 650 metros, altura que perdimos casi toda ya que bajamos hasta los 140 del lago Omodeo. Cuesta arriba íbamos a marcheta normal, sin forzar demasiado porque luego los esfuerzos podían pasar factura. Eso sí, en un tramo de 7 km de autovía nos pusimos todos a dar relevos con todo lo que teníamos para salirnos lo antes posible (no había alternativa de carretera más pequeña y la autovía no tenía arcén) Como era cuesta abajo y relevando bien subimos la media de manera notable. El paisaje según nos acercábamos al interior se iba poblando de árboles dejando atrás las costas y sus calas.








En el lago Omodeo estaban esperándonos Jairo y Alberto a todos los demás con la comida ya lista para ser ‘engullida’. El menú de comidas era básicamente unos cuantos embutidos para hacer unos bokatas, algo de fruta y para terminar algo de chocolate… y es que hay que darle azúcar al cuerpo. Nos estuvimos haciendo la digestión y reposando un poco en un hierbín y aunque los pollos intentamos engañar como el día anterior, los gallos estuvieron más atentos y no pudimos sacarles ventaja en la salida.

Después de comer de todas maneras al complicarse mucho la carretera (subimos lo que podrían ser 2 puertos con un pequeño intervalo de bajada entre ambos) cada uno hacía la guerra por su lado. El que podía más se distanciaba y el que no podía marcaba su propio ritmo, que al final es el mejor. Durante el descanso entre los dos puertos Aitor tuvo el único pinchazo que hemos tenido en todo el viaje, así que paramos a arreglarlo. Natxo y Klemen siguieron para adelante y yo me uní a ellos, porque no quería quedarme sólo con los gallos, pero al llegar a un cruce más adelante me quedé a esperarles no fuera que no siguieran el camino que habíamos cogido nosotros.

Así que al final el segundo puerto lo tuve que subir con los gallos, y lo cierto es que les aguantaba el ritmo (algunas veces estirando la goma, pero les seguía) Así hasta que pillamos a Natxo y Klemen a la altura de Sorgono, un pueblo con unas rampas que no tienen nada que envidiar a San Román. En el alto del puerto estaba empezando a anochecer, así que empezamos a preparar los frontales y nos dispusimos a bajar, con tan mala suerte que me dejé un pulpo mal atado al sacar ropa de abrigo para la bajada de la mochila y se me metió entre los piñones y los radios. Yo ya pensaba que iba a tener que desmontar todo el carrete, pero por suerte conseguí sacar todo el pulpo y de nuevo para abajo hacia Tonara, final de etapa. Llegamos al pueblo totalmente de noche y en presencia de los Carabinieri, que no nos dijeron nada, aunque andábamos de noche por la carretera. El albergue estaba en la parte alta de Tonara, así que acabamos el día subiendo, nuestro sino de todo el día.

La cena fue en el propio albergue, con menú standard, una pizza para cada dos y un plato de pasta para cada uno. Hay que reponer bien los hidratos de carbono (entre la pasta y las birras nos recuperábamos bien).

SARDEGNA 3 de 7 (16 octubre)













(Etapa de 110 km con desnivel acumulado de ascensión de 1.479 metros)

Esta etapa en teoría iba a ser bastante suave, pero aunque no fue tan dura como la anterior no fue suave para nada. A primera hora de la mañana Alberto y Karlos L se levantaron para dar un paseo por el monte mientras los demás nos quedamos durmiendo un poco más. Nada más arrancar empezamos a subir otra vez hasta alcanzar los 1.240 metros, ‘Cima Coppi’ de nuestro particular giro, el puerto de Bronco Spina. Fueron casi 14 km de puerto. Durante la subida disfrutamos de la vegetación, con arbolado de lo más cambiante, robles, hayas… Una subida larga pero bastante tendida. Empezamos a bajar pero tras una corta bajada de nuevo empezó el tema a empinarse para arriba. Allí nos encontramos con Karlos L que venía en bici de donde había ido al monte a nuestro encuentro. También nos cruzamos a Alberto que iba con la furgo en busca de Jairo hacia Tonara.

Este día pasamos por Foni, Pralobello, Orgosolo, Oliena y Dorgali. De todos estos pueblos yo destacaría Orgosolo porque tiene una calle en la que la mayoría de las casas tienen murales reivindicativos de muchos tipos de temas. Entre otros había una casa en la que había un mural con pintadas del Gernika de Picasso. Yo me atreví a hacer una imitación de las pinturas picasianas, encima en presencia de lugareños que por sus caras estaban pensando que estaba un poco colgado. En todos los pueblos había bastante gente, mayor y no tan mayor sentada junto a sus casas viendo pasar la vida con una tremenda tranquilidad. Pero había otras muchas pintadas con referentes a la entidad de Cerdeña como nación, en contra de ocupaciones extranjeras, en contra de la guerra, contra el terrorismo, contra los ruidos en las ciudades…





La etapa en sí fue también dura y aunque estábamos venga decir que a partir de entonces iba a ser ‘todo bajar’ porque teníamos que llegar a la altura del mar, no era así ni de palo. En un tramo llano la cosa se aceleró un poco y Klemen empezó a mostrar algún que otro punto de debilidad y no podía seguir el ritmo, así que había que esperarle un poco, aunque no sé por qué, después de bajar el ritmo volvía a subir de nuevo provocando más cortes. En la zona de Dorgali tuvimos también otro buen repecho. Karlos J salió a probarse un poco en una rampa que creía que se acababa pronto, pero no, la cosa seguía y seguía para arriba, así que aunque en cabeza tuvo que bajar el ritmo. Entre el día anterior y éste a mí no paraban de decirme Natxo y Klemen que me estaba empezando a salir cresta de gallo porque andaba más que ellos, pero los auténticos gallos si querían me dejaban de rueda, así que ni gallo, ni pollo. Estaba entre dos aguas.

Por fin llegamos a un túnel a cuya salida se veía el mar de fondo y tras el cual era todo bajada (esta vez sí que sí) hasta Cala Gonone. A la salida del túnel nos encontramos con un ciclista alemán (la mayoría de turistas eran alemanas y suizos) que había pinchado y no tenía bomba, así que fuimos como una aparición para él. Klemen le enseñó a reparar un pinchazo más rápido que los mecánicos de McLaren a Hamilton. Y por fin bajada hasta el camping donde habían reservado ya Jairo y Alberto un par de bungalows.

De nuevo tocaba cena standard, eso sí, antes de cenar hice las compras de postales y licorcito típico para traerme a casa. El licor de Cerdeña se llama Mirlo y es un licor de color oscuro, casi negro, bastante denso y de 30% de alcohol. Lo tomamos algún día después de comer y allí le llamaban como licor ‘digestivo’.

SARDEGNA 4 de 7 (17 octubre)













(Etapa de 95 km con desnivel acumulado de ascensión de 912 metros)

El día empezó con el mejor desayuno de toda la semana. En los bungalows teníamos cocina así que el día anterior nos surtimos de material para hacer un desayuno en condiciones. Natxo y Aitor ejercieron de Chefs y la verdad es que lo hicieron muy bien. Luego lo peor vino en la fregada, porque no había material, así que hicimos lo que pudimos para fregar con agua y las manos. Durante el desayuno se nos unió una cuadrilla de gatos que desayunaron a gusto el pan que nos sobró untado en un poco de leche.

En esta etapa Alberto, Natxo y Klemen se cogieron ‘fiesta’ y se fueron con Jairo en la furgo. Nos quedamos Karlos L, Karlos J, Aitor y yo. Los dos días anteriores pasaban factura, y es que habían sido duros. Natxo podía haber venido, pero decidió acompañar a los furgoneteros, pero Klemen estaba ya harto de dar tanto pedal (con lo que Klemen ha sido…).

Nada más empezar nos tocaba remontar el puerto que habíamos bajado el día anterior, así que ya sabíamos lo que nos venía hasta alcanzar el tunel, pero antes fuimos a ver una cala donde había gente haciendo escalada. Al empezar a subir había un rampón del nosecuantosporciento, pero muy empinada, menos mal que luego el puerto se suavizó bastante y finalmente no fue tan duro como habíamos pensado.

Después de esta subida inicial la etapa se suavizó bastante y resultó ser una costa mucho más llana que la costa del primer día, lo cual fue de agradecer. A la hora de comer estábamos los 4 solos porque no habíamos quedado con los de la furgoneta y se nos pasó comprar pan antes de la 1, hora a la que se cierra casi todo en Cerdeña. Así que ya pensábamos que no íbamos a comer, porque estábamos por una zona que fuera de la época turística estaba casi todo chapado. Finalmente encontramos después de mucho buscar un bar con bokatas que compramos y fuimos a comerlos a la playa. Mientras estábamos tumbados vinieron hasta a ofrecernos un masaje, pero no nos lo dimos, quizás porque si no a ver quién se montaba otra vez en la bici.

De ahí hacia Posada más o menos, donde habíamos quedado con Jairo y empezamos a hacer relevos sobre todo Karlos L, Aitor y yo a todo lo que nos daba. Cuando llevábamos un rato Karlos J decidió que iba a pasar a hacer un relevo y salió desde la última posición con todo lo que tenía, nos pilló a todos por sorpresa y nos sacó 3 o 4 bicis de diferencia con ese hachazo. El grupo se reorganizó de nuevo y así seguimos hasta Budoni, donde paramos, porque aunque habíamos quedado en el pueblo anterior con Jairo y su furgo la velocidad nos hizo pasárnoslo de largo. Montamos las bicis en la furgo y camino a Palau donde nos esperaban los demás en una especie de casas liliputienses de lo más graciosas que había en un camping. Eso sí, las vistas al mar a la salida de las casitas eran de flipar.

Siguiente etapa

SARDEGNA 5 de 7 (18 octubre)












(Etapa de 40 km con desnivel acumulado de ascensión de 474 metros)

Nos levantamos en Palau con la intención de practicar un poco de piragüismo por la mañana porque la zona lo merecía ya que hay un archipiélago de islas que es parque natural llamado como su isla más grande, La Maddalena. No encontramos ningún sitio… bueno, ningún sitio que nos gustara, porque sí que encontramos unas piraguas de alquiler de las ‘insumergibles’ y a la peña le pareció muy poco profesional, así que al final no las alquilamos. En ese sitio, llamado de la Gaviota, había unos cuanto practicando skyte y wind-surf. Había una especie de escuela así que alguno de los que estaba allí eran principiantes que justo podían poner sus velas en pie.



Así que pasamos en un ferry con la furgo y las bicis todos a La Magdalena. Estuvimos dando la vuelta a la isla durante la tarde, acabando la vuelta a eso de las 4 y pico o así, así que después de acabar ya no cogimos la bici de nuevo ya que anochecía poco después de las 6. Dedicamos la tarde a conocer un poco el pueblo más grande de la isla callejeando un poco y haciendo alguna que otra compra. En esta isla la mayoría de las edificaciones son militares, así que la presencia de marines era bastante acusada, aunque en el centro de la ciudad no se veían tampoco demasiados.



De vuelta al ferry y a nuestras casitas en Palau. Esta etapa de medio descanso vino bien para recuperar un poco las piernas, aunque lo dicho, un poco.

Siguiente etapa

SARDEGNA 6 de 7 (19 octubre)












(Etapa de 130 km con desnivel acumulado de ascensión de 1.522 metros)




Esta fue la etapa más larga de toda la semana, salimos de Palau y llegamos hasta Castelsardo. El perfil era bastante llano y la máxima altitud no llegó a los 250 metros. Encima tuvimos durante todo el día un viento relativamente fuerte que entraba casi siempre de culo, y eso en la bici es una ayuda que no se puede comparar con ninguna otra. Hasta la hora de comer fuimos todos los bicicleteros, incluido Alberto que también se nos unió.



La primera parada la hicimos en Capo Testa, que es el cabo más al norte de Cerdeña, lugar desde el que salían los barcos hacia Córcega. Antes de llegar a él hubo unos momentos en los que se fraccionó el pelotón al pararnos a quitar ropa y mear. Karlos J se quedó descolgado y no era capaz de enganchar con Natxo, Alberto y conmigo (Klemen, Aitor y Karlos L estaban más adelante) Me tuve que quedar y así ya enganchamos, primero con Natxo y Alberto y luego con los otros 3. Así que luego aunque quería pararse a quitarse las perneras no lo hizo y aguantó todo lo que pudo aunque pasara un poco de calor, antes que descolgarse cualquier cosa.




Depués la carretera iba poco a poco cogiendo altura, pero muy suavemente así que con la ayuda del viento el ritmo era bastante alto. La comida la hicimos en Isola Rossa que como su nombre indica lo debe a su color, para lo que tuvimos que hacer una bajada que luego con el estómago lleno nos tocó volver a subir. Eso sí, al acabar la subida me tomé el mejor lette-cacao de toda la semana.




Tras esta ascensión de nuevo terreno llano hasta alcanzar Castelsardo donde terminamos la etapa y ‘colgamos’ la bici ya que fuimos a Fertilia en coche. Tuvimos que ir en dos viajes porque todos no cabíamos en la furgo con las bicis, así que el tema se alargó y no pudimos sentarnos a cenar hasta las 11, pero bueno, al día siguiente ya tocaba sólo turisteo así que no iba a ser tan duro. La cena la hicimos en la pizzería del primer día, porque si encuentras algo que te gusta, para qué cambiar.

Siguiente etapa

SARDEGNA 7 de 7 (20 octubre)












Nos levantamos un poco más tarde de lo que estábamos acostumbrando ya que el día anterior nos quedamos a echar un pote después de cenar ya que no tocaba bici. Después de desayunar terminamos de empaquetar las cajas con las bicis que dejamos en el albergue hasta la tarde, que pasaríamos a recogerlas.

Como tampoco había piraguas para esa mañana, decidimos ir a Alghero a la mañana y a alguna playa a darnos un chapuzón a la tarde. Lo de la mañana lo hicimos y callejeamos por Alghero bastante rato. Una ciudad muy chula, con puerto y muralla. Alguno hizo las compras de última hora y después de comer… nada, no hubo playa. El tiempo se complicó sobre manera con mucho viento y nada de sol. Así que nos fuimos de vuelta al albergue y nos pusimos a echar una partida de cartas. Natxo, Aitor, Karlos L y Jairo fueron a ver una cala mientras los otros cuatro nos quedamos en el albergue haciendo tiempo hasta que llegara la hora de coger el vuelo.

Finalmente empezamos a llenar la furgo con las bicis y luego hicimos el viaje con gente al aeropuerto. Embarque y de vuelta a casa. El vuelo de vuelta fue más ajetreado de lo normal y es que poco antes de llegar a Girona pasamos por una zona de tormenta y el avión se movió mucho más de lo normal. Alguno lo pasó peor que otro y hubo que darle la mano para tranquilizarle.

Aterrizamos en Girona y así acabó nuestro vuelo a Cerdeña, con un total de 585 km y 7.553 metros ascendidos. Eran las 11.30 de la noche y nos montamos en los coches de vuelta a casa.


A mí me pararon en Viana porque el 21 de octubre era el Nafarroa Oinez y tenía que hacer un turno de barra (estuve desde las 9 hasta las 14.30 primero preparando la txozna y luego poniendo cañas). Durante la mañana pasó por la txozna Estitxu, a la que no veía desde ni me acuerdo cuando, hace ilusión recordar los viejos tiempos y más con buena gente y si los recuerdos son también buenos, claro.

Cuando acabé en la txozna a comer a casa de mi hermana y a la tarde a echar un par de potes con mis ‘primas americanas’ A la noche de vuelta a Gasteiz y fin de vacaciones.

Llegué con el cuerpo destrozado, las piernas tocadas, el culo dolorido, lleno de marcas del sol, con un sueño que me caigo… pero que nos quiten lo bailao.

06 noviembre 2007

VALCARLOS

Pues el puente de Todos los Santos nos fuimos Raúl y Marta Larrauri y yo a Valcarlos, al norte de Roncesvalles, es decir, en el pirineo navarro. El viernes salimos hacia allí y llegamos a comer a Roncesvalles. También vino Juankar que se pegó una escapada con la moto para comer con nosotros. Después de comer subimos al puerto de Ibañeta, donde nos íbamos a parar a echar una pequeña siesta después de comer. Salí a dar un ligero paseo (más que paseo a estirar las piernas) y sorpresa, había una escultura que me recordó una visita de hacía un montón de años ya que allí paramos un día que fuimos a ver jugar a Diego con Xebe a cesta punta en Iparralde. Según estábamos allí el tiempo se complicaba más y más, la niebla era más y más densa y casi no se veía nada. Así que después de despertar todos salimos hacia Valcarlos, una bajada de 15 km desde allí con más de 700 metros de desnivel, un buen puerto, vamos. A la llegada a Valcarlos llegamos a Casa Marcelino donde estábamos hospedados, el de recepción era como un armario empotrado, con pelo en pecho y cadenas en el cuello. Después salimos a dar una vuelta por Valcarlos y aquello parecía un pueblo fantasma, no se veía a casi nadie, y lo que era peor, a nadie en los 3 bares que vimos… en uno de ellos había una señora planchando, así que ya veis… Al final conseguimos echar una birra y luego a cenar (casi sin hambre) para ir a la cama prontico, porque tampoco había dónde ir. Después de ver la tele a sobar un poco.


El sábado nos despertamos con un grito de Marta porque se acababa de dar cuenta de que eran las 9 de la mañana pensando que era mucho menos. Así que nos pusimos en marcha. El día estaba muy nublado por Valcarlos, así que pensábamos que se nos iba a fastidiar el paseo, pero al subir al puerto, en la cima de Ibañeta todo despejó por el lado navarro mientras que el francés estaba encapotado. Fuimos a desayunar a Burguete porque habíamos visto una panadería que tenía buena pinta para desayunar y no hizo ningún feo, la pastelería muy buena. De vuelta a Roncesvalles para empezar la subida a Ortzanzurieta (1.570 metros). Empezó la subida por un bosque de lo más parecido a Izki, eso sí, cuesta arriba hasta que llegamos al collado de Lepoeder. De allí ya seguimos por un cresterío de lo más fácil y pelado llegando a cima en poco tiempo. El día era perfecto con un sol de flipar, así que la subida la hicimos en camiseta. Almorzamos en el mismo Ortzanzurieta sin tener que buscar refugio ni nada porque hacía hasta calorcito. Después de comer una buena tumbada y de nuevo para abajo. De ahí a pegarnos una ducha, echar una birra y cenar. Durante la birra estuvimos en un bar que había una cuadrilla de mozetes y mozetas que estaban cantando rancheras, así que nos sentimos como en las cenas de hace un montón de años.



Para terminar con el finde llegó el domingo. El tiempo estaba de nuevo nublado y salimos de nuevo a nuestro lugar de desayuno en Burguete. De ahí hacia la selva de Irati. Al entrar había mucha niebla, pero en la zona del embalse estaba más despejado, así que nos dimos el paseo dando toda la vuelta al embalse de Irabia, unos 10 km por el borde del pantano y entre los árboles de la selva de Irati. Una zona muy chula para dar un paseo tranquilito, sobre todo por lo llano. Después estuvimos viendo las ruinas de una antigua fábrica de armas que nos sorprendió a todos porque pensábamos que iba a ser una mierda (no sabíamos que era tan antigua) así que ahí estuvimos un rato pensando que allí curraban hacía unos 200 años. Y de vuelta a Gasteiz, todo lo bueno se acaba.


Hasta gero, gero, gero…

30 octubre 2007

XV MARCHA BTT SAN ROMÁN DE CAMPEZO

El pasado domingo 28 de octubre se celebró la XV edición de la marcha de mountain bike de San Román. Parece mentira que hayan pasado ya 15 años desde la primera edición que organizamos. Eran las épocas en las que empezaba a descubrir esto de la bici de montaña, año en el que me compré la primera btt que tuve, una Mérida, después ya llegó la mejora con la compra de la Cannondale malagueña. Éramos básicamente Santi, Karlos, Patxi, Juankar, Alberto y yo los que empezamos a mover el tema ya que también éramos los mismos los que solíamos ir a hacer las marchas de btt que había por Álava.

En aquella primera edición si no recuerdo mal no llegábamos a los 150 participantes, aunque nos quedamos cerca. Nos tildaban de locos: “quién va a venir hasta aquí… y menos a andar por el monte… y menos a andar en bici…” Aprovechamos la fiesta que se organizaba aquel año a finales de noviembre, debido a la beatificación de Primo Martínez de San Vicente, sanromanejo también. Recuerdo que preparamos una cena de celebración el sábado víspera de la marcha y el domingo habiendo dormido muy poco tiempo a organizarla y lo que es peor, a correrla. Desde entonces sólo me perdí la edición del 2.006, ya que desde Las Vegas no me venía muy a mano ir a participar. Cuantos recuerdos de preparativos (algunos bastante estresantes) pero sobre todo recuerdos de la gente el día de la marcha, casi siempre positivos. Los peores, pues el golpe que se dio el de Navarrete en la clavícula hace años, lo demás no demasiado grave (el año pasado yo no vi lo de Jabi).



Bueno, y después de tanto recordar, pues contamos cómo fue el finde. El sábado nos levantamos para ir a marcar todo el recorrido. Organizamos 5 grupos, 3 de ellos a pie y otros dos con quads. Yo me fui con Santi a marcar la parte final del recorrido corto, de Apellániz a San Román, así que anduvimos unos 16 km, total para casi nada… y es que en más de la mitad de lo que marcamos hubo un capullo que limpió todas las marcas, se ve que le molestaban… Así que a la tarde los quads fueron de nuevo a revistar el circuito para que no se nos perdiera nadie mientras los demás nos quedamos en el pueblo organizando otros temas como el parking, el almuerzo, las inscripciones… y tantas otras cosas.


A la mañana del domingo como siempre a levantarse pronto y es que con los nervios tampoco duermo demasiado, así que arriba a hacer fuego en la karcel, a poner bolsas de basura, música ambiental… los preparativos de última hora. Cuando estaba todo más o menos listo y las de las inscripciones empezaban a echar humo por toda la gente que venía a ponerme el traje de ‘pingüino’ y a ir a por la bici.

Llega el momento de la salida y los nervios de la gente se hacían notar. Unai que abría carrera encendía el quad 5 minutos antes de salir y le tuvimos que decir que parara y es que la gente de detrás ya se estaba poniendo en tensión para salir. Después de un pequeño tramo neutralizado por carretera empezaba la marcha de verdad al entrar en el monte. Camino de Kintana me puse en el grupo de casi cabeza, como el 30 de la clasificación o así. Seguía al grupo, pero ese no es buen ritmo porque había que ir todo el tiempo a tope y ahí no disfrutas del monte por mucho que me quieran hacer creer algunos, pero bueno, ahí aguantaba. Llegué al campo de golf de Urturi en ese mismo grupo, pasamos la caseta de los cazadores y cuando llegamos a un reajo que atravesaba el camino había un tío parado, así que tuve que pararme a echar una mano. Tenía el cambio reventado, así que no había solución mecánica sin el repuesto. Lo único que pudimos hacer con el troncha fue quitarle la cadena para que montara la rueda de atrás y por lo menos pudiera ir andando. Hablando con Diego organizamos un coche para que fuera a buscarle a la zona del campo de golf y después de un rato largo seguí para adelante. Eso sí, todo el grupo de cabeza había pasado en ese rato y me quedaría en la mitad de la marcha más o menos. De nuevo a pedalear y enseguida a ejercer de mecánico de nuevo. Un chaval tenía el desviador del cambio roto y no le cambiaba de piñón, así que saqué la llave y le ajusté el cable para que llevara el piñón grande (cambiar no podía, así que por lo menos que pudiera seguir) y se quedó con el cambio del plato tan solo. Así que otra vez más atrás en la marcha y a remontar. Al principio de la marcha me costaba seguir el ritmo del grupo al que me junté, pero a partir de entonces con esos dos parones iba remontando posiciones sin ir al ritmo que iba al principio.

Llegamos al almuerzo después de un tramo de subida hacia las faldas de San Justi y San Cristóbal que creo que era lo más duro y de una buena bajada entre piedras donde hubo alguna caída que otra, pero sin importancia. Después de almorzar cogí el camino del recorrido largo hacia Korres y el Castillo. De ahí una bajada de lo más guapa hacia la presa y es que el camino daba como para dejarse cater sin tener que tirar tanto de frenos como pasaba en la bajada mucho más técnica de Apellániz. Tras un pequeño tentempié en la zona de columpios de Korres a afrontar la última parte de la marcha. Aquí pasábamos a algunos corredores del recorrido corto y enseguida nos presentamos en San Román. Se notó la preparación bicicletera en Cerdeña.

Una duchica y a comentar las aventuras y desventuras de la mañana. Lo mejor como siempre, las historias de los perdidos. Un grupo de ciclistas se salta una cinta de plástico y sigue por un camino sin ninguna marca durante 4 km y es ahí cuando empiezan a pensar que igual se habían colado. Al preguntarles si no habían visto la cinta… “sí, pero…” O todavía mejor, un tío que en una bajada ve una cinta cruzada en un camino y tan feliz lo único que se le ocurre es saltarla y gritar ‘cuidado, cinta’ y sigue el camino por donde iba. Los de detrás tuvieron que gritarle que volviera para seguir por el camino correcto… no comment. Y es que hay unos cuantos que parece que cuando se montan en una bici se ponen las orejeras y no miran más que todo p’alante.

Y eso fue todo más o menos. Un día espléndido en lo climatológico, de participación como de costumbre una pasada (cerrando como de costumbre la inscripción antes de la salida) y por los comentarios de la gente también de organización y de recorrido. Eso te deja tranquilo.

Hasta gero, gero, gero,
bokata de tortilla txorizero