Este puente de la Consti me piré con 3 mujeres de excursión para Picos de Europa, Elvi, Marta y Pili. Alguno dirá que vaya locura, otro que vaya envidia… pues la verdad es que es más de lo segundo que de lo primero. No salió nadie con la cabeza loca ni nada parecido. Está claro que hablan más que en una excursión masculina, sí, pero nada como para quejarse.
Pero bueno, a lo que fuimos es a hacer turisteo, no a hablar de las ventajas e inconvenientes de viajar rodeado de mozetes o mozetas. Llegamos el miércoles a Boca de Huérgano, pueblo cercano a Riaño donde teníamos la casa de agroturismo para los 4 días. En el salón tenía una buena chimenea de leña, así que nada más llegar lo primero que hicimos fue encender el fuego para dar un mejor ambiente a la estancia. De cena nos preparamos unos burritos al más puro estilo mexicano y antes de ir a dormir, una partida al Trivial amenizada por unos patxaranes del Paco (por cierto, primera victoria de Pili y Elvi sobre Marta y yo)
El jueves nos hicimos la ruta del Cares (yo no la había hecho nunca, y aunque dicen que está supermasificada, en estas fechas no lo estaba, es más, nos encontramos a poca gente). Salimos con el coche camino de Caín y recorrimos una carretera estrecha y curvada donde las haya (tramo de varios km de segunda). Por el camino compramos el pan para el almuerzo y es que un poco más y tenemos que almorzar el jamón a palo seco, como los buenos. Desde Caín comenzamos a andar por el cañón que forma el río Cares. La primera parte desde Caín es la más chula con diferencia ya que ahí las paredes son mucho más verticales y el camino son pasarelas excavadas en la roca. Todo este camino lo realizaron un grupo de trabajadores para la construcción de un canal de agua y al final se está aprovechando más como recurso turístico que hidrológico. Llegamos hasta Los Collados, 2 km antes de Puente Poncebos. El camino era bastante llano excepto un duro repecho final, aunque no muy largo. En el camino de vuelta nos ventilamos todo el almuerzo y nos supo a gloria el pan de la Posada. Nos tuvimos que conformar con agua y nada de vino, pero bueno, aún así estuvo bueno. Desde ahí con el estómago lleno de vuelta a Caín para completar 20 km. El día nos salió muy bueno, tuvimos sol y todo, y aunque hacía frío para andar venía hasta bien. En Caín echamos un pote para tomar con ganas el camino de vuelta otra vez hacia Boca.
El viernes nos tocaba turisteo al más auténtico estilo, ver edificios y alimentarnos con pintxos (allí tapas). Llegamos a León entrando junto al campo de fútbol de la Cultural Leonesa hasta llegar al parking del Corte Inglés y allí nos juntamos con Primi y Celeste. El primero nos hizo de guía turístico durante todo el día y la segunda se tuvo que marchar a trabajar. En primer lugar visitamos la catedral que tiene unas pedazo de vidrieras de flipar. Enseguida nos echaron porque era la hora de cerrar casi a mediodía, así que la vimos a la carrera. En la plaza que había a la salida, un par de fotos de lo más turísticas. La primera en una escultura donde tenías que buscar la huella de tu mano y la segunda junto a las letras de León. Después visitamos el Palacio de Gaudí (Casa de Botines) y dimos una vuelta por el barrio Húmedo, barrio típico para ir de tapas. Después de comer nos fuimos a visitar San Marcos, parador nacional en la actualidad y dimos un paseo por el río Bernesga y la muralla de León. Para terminar compramos unas mantecadas de Astorga y nos tomamos unas tapas más para terminar una buena jornada gastronómica. A última hora quedamos con dos colegas de Elvi de Tricio y casi se nos queda el coche encerrado en el parking porque lo cerraban con la tienda y nos enteramos a las 9.30, media hora antes de chaparlo. De ahí de vuelta a Boca procurando no dormirnos por el camino.
Llegó el sábado y día de segunda caminata. Salimos desde Oseja de Sajambre y empezamos la bajada por un barrizal para seguir luego por un valle. El inicio la lié un poco porque tomamos el camino que no era, así que tuvimos que volvernos para buscar el camino “bueno”. Una vez incorporados al PR empezamos por un camino que estaba todo embarrado a perder altura rápidamente. Luego al alcanzar el valle seguimos bajando a la par del río hasta llegar a Ribota. Allí llegamos justo a la hora de misa, así que después de cruzarnos con unos cuantos vestidos para la ocasión nosotros seguimos monte arriba para intentar llegar hasta donde supuestamente había una ermita. Al llegar no vimos restos de nada, eso sí, había un mirador con unas vistas de lo más guapas. Por el camino nos dijo un vaquero que estaba allí la ermita, pero no había nada de nada. Volvimos a bajar hasta Ribota y allí comimos un poco de chocolate para reponer fuerzas antes de la subida que nos quedaba hasta Oseja. Después de la subida fuimos a la terraza de un bar de Oseja y nos comimos unos buenos bokatas. De allí salimos de vuelta para nuestra casa parando antes en Riaño. El embalse de Riaño se empezó a construir en 1965, pero hubo muchas protestas contra su construcción y al final se inauguró en 1987. Los pueblos anegados por este embalse fueron Burón (parcialmente), Escaro, Huelde, Pedrosa del Rey, Valle del Pontón, La Puerta, Riaño (reconstruido a orillas del embalse), Salio, Valle de Valdeburón y Vegacerneja (parcialmente). Estas anegaciones hicieron que durante muchos años los oriundos de la zona pelearan lo indecible para evitar la construcción del pantano. Así que el pueblo que visitamos fue el ‘nuevo’ Riaño.
Un par de recuerdos históricos:
De vuelta a Boca donde pasamos la última noche allí, día en el que se produjo la única, pero gran victoria de Marta y mía sobre Pili y Elvi (al final en la general del Trivial nos ganaron 3-1)
El último día nos levantamos con más tranquilidad y salimos hacia Carrión del los Condes. Este pueblo palentino nos quedaba de camino a Gasteiz, así que aprovechamos para verlo. Aparcamos en la Plaza Mayor y de ahí paseando visitamos la iglesia de Santa María del Camino y el Monasterio de San Zoilo pasando por el puente sobre el río Carrión. Para terminar el paseo turístico visitamos la Iglesia de Nuestra Señora del Belén que estaba en un mirador que tenía la bandera de Castilla, como si desde allí se viera toda la tierra conquistada en su día. Antes de marcharnos paramos en un bar para echar un caldito y en otro para comer antes de salir camino a Gasteiz. Después, carretera y para casa antes de empezar a deshacer las mochilas.
Pero bueno, a lo que fuimos es a hacer turisteo, no a hablar de las ventajas e inconvenientes de viajar rodeado de mozetes o mozetas. Llegamos el miércoles a Boca de Huérgano, pueblo cercano a Riaño donde teníamos la casa de agroturismo para los 4 días. En el salón tenía una buena chimenea de leña, así que nada más llegar lo primero que hicimos fue encender el fuego para dar un mejor ambiente a la estancia. De cena nos preparamos unos burritos al más puro estilo mexicano y antes de ir a dormir, una partida al Trivial amenizada por unos patxaranes del Paco (por cierto, primera victoria de Pili y Elvi sobre Marta y yo)
El jueves nos hicimos la ruta del Cares (yo no la había hecho nunca, y aunque dicen que está supermasificada, en estas fechas no lo estaba, es más, nos encontramos a poca gente). Salimos con el coche camino de Caín y recorrimos una carretera estrecha y curvada donde las haya (tramo de varios km de segunda). Por el camino compramos el pan para el almuerzo y es que un poco más y tenemos que almorzar el jamón a palo seco, como los buenos. Desde Caín comenzamos a andar por el cañón que forma el río Cares. La primera parte desde Caín es la más chula con diferencia ya que ahí las paredes son mucho más verticales y el camino son pasarelas excavadas en la roca. Todo este camino lo realizaron un grupo de trabajadores para la construcción de un canal de agua y al final se está aprovechando más como recurso turístico que hidrológico. Llegamos hasta Los Collados, 2 km antes de Puente Poncebos. El camino era bastante llano excepto un duro repecho final, aunque no muy largo. En el camino de vuelta nos ventilamos todo el almuerzo y nos supo a gloria el pan de la Posada. Nos tuvimos que conformar con agua y nada de vino, pero bueno, aún así estuvo bueno. Desde ahí con el estómago lleno de vuelta a Caín para completar 20 km. El día nos salió muy bueno, tuvimos sol y todo, y aunque hacía frío para andar venía hasta bien. En Caín echamos un pote para tomar con ganas el camino de vuelta otra vez hacia Boca.
El viernes nos tocaba turisteo al más auténtico estilo, ver edificios y alimentarnos con pintxos (allí tapas). Llegamos a León entrando junto al campo de fútbol de la Cultural Leonesa hasta llegar al parking del Corte Inglés y allí nos juntamos con Primi y Celeste. El primero nos hizo de guía turístico durante todo el día y la segunda se tuvo que marchar a trabajar. En primer lugar visitamos la catedral que tiene unas pedazo de vidrieras de flipar. Enseguida nos echaron porque era la hora de cerrar casi a mediodía, así que la vimos a la carrera. En la plaza que había a la salida, un par de fotos de lo más turísticas. La primera en una escultura donde tenías que buscar la huella de tu mano y la segunda junto a las letras de León. Después visitamos el Palacio de Gaudí (Casa de Botines) y dimos una vuelta por el barrio Húmedo, barrio típico para ir de tapas. Después de comer nos fuimos a visitar San Marcos, parador nacional en la actualidad y dimos un paseo por el río Bernesga y la muralla de León. Para terminar compramos unas mantecadas de Astorga y nos tomamos unas tapas más para terminar una buena jornada gastronómica. A última hora quedamos con dos colegas de Elvi de Tricio y casi se nos queda el coche encerrado en el parking porque lo cerraban con la tienda y nos enteramos a las 9.30, media hora antes de chaparlo. De ahí de vuelta a Boca procurando no dormirnos por el camino.
Llegó el sábado y día de segunda caminata. Salimos desde Oseja de Sajambre y empezamos la bajada por un barrizal para seguir luego por un valle. El inicio la lié un poco porque tomamos el camino que no era, así que tuvimos que volvernos para buscar el camino “bueno”. Una vez incorporados al PR empezamos por un camino que estaba todo embarrado a perder altura rápidamente. Luego al alcanzar el valle seguimos bajando a la par del río hasta llegar a Ribota. Allí llegamos justo a la hora de misa, así que después de cruzarnos con unos cuantos vestidos para la ocasión nosotros seguimos monte arriba para intentar llegar hasta donde supuestamente había una ermita. Al llegar no vimos restos de nada, eso sí, había un mirador con unas vistas de lo más guapas. Por el camino nos dijo un vaquero que estaba allí la ermita, pero no había nada de nada. Volvimos a bajar hasta Ribota y allí comimos un poco de chocolate para reponer fuerzas antes de la subida que nos quedaba hasta Oseja. Después de la subida fuimos a la terraza de un bar de Oseja y nos comimos unos buenos bokatas. De allí salimos de vuelta para nuestra casa parando antes en Riaño. El embalse de Riaño se empezó a construir en 1965, pero hubo muchas protestas contra su construcción y al final se inauguró en 1987. Los pueblos anegados por este embalse fueron Burón (parcialmente), Escaro, Huelde, Pedrosa del Rey, Valle del Pontón, La Puerta, Riaño (reconstruido a orillas del embalse), Salio, Valle de Valdeburón y Vegacerneja (parcialmente). Estas anegaciones hicieron que durante muchos años los oriundos de la zona pelearan lo indecible para evitar la construcción del pantano. Así que el pueblo que visitamos fue el ‘nuevo’ Riaño.Un par de recuerdos históricos:
De vuelta a Boca donde pasamos la última noche allí, día en el que se produjo la única, pero gran victoria de Marta y mía sobre Pili y Elvi (al final en la general del Trivial nos ganaron 3-1)
El último día nos levantamos con más tranquilidad y salimos hacia Carrión del los Condes. Este pueblo palentino nos quedaba de camino a Gasteiz, así que aprovechamos para verlo. Aparcamos en la Plaza Mayor y de ahí paseando visitamos la iglesia de Santa María del Camino y el Monasterio de San Zoilo pasando por el puente sobre el río Carrión. Para terminar el paseo turístico visitamos la Iglesia de Nuestra Señora del Belén que estaba en un mirador que tenía la bandera de Castilla, como si desde allí se viera toda la tierra conquistada en su día. Antes de marcharnos paramos en un bar para echar un caldito y en otro para comer antes de salir camino a Gasteiz. Después, carretera y para casa antes de empezar a deshacer las mochilas.
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