- Hacer la visita a la muralla de Vitoria. Interesante. Prefiero la catedral, pero claro, es que mira con qué comparo. Ambas merecen la pena. Hubo un par de ellos que se rajaron a última hora. De ellos uno avisó, así que buscamos a una sustituta. Pero el otro no se digno a avisarnos. Así que todavía me debe 2 euros… Al final se los voy a tener que perdonar…
- Recados por Vitoria. Llevaba hasta una lista para que no se me olvidaran, y aún así… Entre ellos tenía que ir a Euskaltel por eso de la migración, y lo hice, pero me dejé la tarjeta en casa, así que ahora mismo estoy sin teléfono hasta que no vengan mis primas.
- Venta de mi gps. Le dije adiós a mi antiguo gps que me metió en ese mundo que algunos creen demasiado complicado, pero nada, al final es un juegete. Ahora tengo un nuevo juguetito, un poco más grande que el de antes, pero bueno, así cuando me quede atrás con la bici podré decir que es debido al lastre.
- Comidas, cenas y desayunos varios con uno y con otro. Fue una semana gastronómica donde las haya, porque no paré de darle al pienso.
- Me dio tiempo hasta de pasar por la ofi a hacer un par de cosillas y dejar 3 o 4. Sobre todo la pasta que debía a una que yo me sé…
- Me dio tiempo de dar un paseo por Vitoria, para recordad como era antes, porque me lo están cambiando.
- Tuvimos la cena del amigo invisible de San Román de la que mando unas cuantas fotos. A mí me dieron unos gallumbos y una txapela. Los gallumbos me quedaban bien, pero la txapela nada, mi cabeza…es grande, y claro, la txapela pequeña. Pero bueno, ya hicieron las gestiones rápidamente y al día siguiente tenía otra que me quedaba perfectamente.
- Hicimos hasta una comida de cuadrilla, improvisada, a todo correr, pero perfecta.
- Me dio tiempo de ir a San Román, estar un poco en la Kárcel, echar unos potes por Kanpezo, dar un paseo por la Muela y hasta pasar por Korres, aunque sólo estuve con la abuela Api, con la Yoli… y con la burra del Api.
- Y por supuesto acabé todo con la traca final de Nochevieja. El tema se alargó bastante, y para cuando llegaba a casa mis sobris me dieron los buenos días en la calle porque salían ya por ahí… Gracias por aguantarme a las que lo hicieron (yo las aguanté muy a gusto)
- Y bueno, eso es todo, acabar con la comida de año nuevo y el día 2 a coger el vuelo hacia aquí.
Que tanto contar lo que hago por aquí y no había contado lo más interesante de todo.
Hasta gero, gero, gero,
como me gusta ser patatero
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