Pero bueno, voy a mi finde. Empiezo por el sábado que acabo rápido de contarlo. Fue un poco más ‘aburrido’ de lo normal y es que me tocó ir a currar. Primer sábado que vengo en USA a currar. Empieza a acercarse el final de la construcción y tenemos que estar siempre aquí un par de mi empresa y éste me tocó a mí. Pues ya está, eso fue todo porque no hubo marcha ni nada por dos razones. Primero, que había que madrugar el domingo. Segundo, que había una hora menos para dormir debido al cambio al horario de verano que se hizo este fin de semana. Así que hasta final de marzo habrá 8 horas de diferencia en lugar de 9.Esto lo cuento más que todo para que conste en acta que algún día trabajo, porque sé de alguno que todavía lo pone en duda…
El domingo fui con Aitor a bajar un tramo del Río Colorado. Empezamos justo aguas abajo de la presa de Hoover Dam y acabamos después de remar durante casi 20 kilómetros.
Este es un pequeño paseo virtual del tramo de río que hicimos. No será como hacerlo en realidad, pero seguro que sirve para hacerse una idea.
De allí nos llevaron al lugar de salida remando del río, justo debajo de la presa de Hoover Dam, bueno, un poco más adelante, donde se acaban las salidas de las turbinas. Después de ponernos los chalecos salvavidas tamaño M pequeño nos montamos en las txalupas para empezar a remar.
Había un gran contraste en las temperaturas, porque mientras el agua del río Colorado están a 5ºC (todo el año está a esa temperatura a la salida de Hoover Dam, en verano no sube por ser tan grande y tener tanta inercia térmica el pantano) pero por el contrario las aguas de los riachuelos que vertían sobre el río algunas están por encima de 40ºC. El caso es que en alguna pocilona costaba meterse bastante porque estaba muy caliente.
Pero bueno, dimos unos cuantos paseos muy chulos por unos cañones estrechos en los que alguna vez había hasta que escalar un poco y nos dimos unos chapuzones en las aguas termales (en la del río Colorado no nos metimos)
En el trayecto vimos bastante fauna, sobre todo pájaros. Había dos tipos curiosos, uno buceador que hacía tramos de 30-40 metros buceando. El otro el despegador, que lo conseguía, pero que le costaba bastante y para ayudarse en el despegue iba un rato sobre el agua dando pasitos cortos y rápidos hasta que cogía altura.
También vimos un pez pegar un salto de unos dos palmos de altura, pero ni idea de cuál era tampoco.
No sé qué me da que tenía que haber prestado más atención a los programas de Félix Rodríguez de La Fuente.
Y eso fue todo, entre la historia y las fotos espero que os hagáis una idea. La verdad es que nos ha gustado mucho a Aitor y a mí, así que no sé que me da que volveremos a repetirlo.
Para terminar, una nota para el profesor particular de remo que tengo. Se notaron las clases, ningún problema en todo el día de remo. No hice ni siquiera mención de caerme al agua (y es que estaba como para meterse) así que o vuelvo en el futuro a mis andadas o voy a tener que dejar de ser el señor VACIATOR.
Hasta gero, gero, gero,
patatas al salmonero.
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