06 agosto 2008

TOUR DE VUELOS

El jueves 31 fui a ver una obra del festival de teatro clásico de Mérida. La obra se representaba en el teatro romano, así que el lugar era de lo más adecuado.
“Miles Gloriosus”, de Plauto, versión de Juan Copete y dirección de Juan José Afonso. Los actores eran, como Gallomáximus: Pepe Viyuela, como Centella: José Sancho, como Bonifacius: Cesáreo Estebánez, como Candidus: Alejandro Tejería, como Almibaro: Aitor Luna, como Iulia Macedonia: María Ruiz, como Hartadón: Javier Losán, como Viciaindomita: Esther Ortega, como Vespa Celestina: Ana trinidad y como soldado Lurcion: Germán Vigara.
Era una obra con guión romano, pero a cuyo texto le metían comentarios jocosos sobre todo con tintes extremeños, metiendo sitios para ambientar la obra en la Mérida de hace un montón de siglos. La obra estuvo muy bien y nos echamos unas cuantas risas.

El viernes por la mañana después de dormir sólo 3 horas me dirigí al aeropuerto de Badajoz… vaya día que me esperaba… Llegué a Madrid a las 9 y hasta las 12 no salía el vuelo Madrid-Bilbao, así que estuve vagando por el aeropuerto 3 horas (y nunca mejor dicho, porque me cambiaron la terminal un par de veces así que cogí el tren de la T4 a la satélite un par de veces) Por fin pusieron una puerta y allí que me fui a esperar el embarque. Cuando avisaron que comenzaba el embarque me puse en la cola y pasé como siempre, entregando la tarjeta de embarque que pasaron por la máquina y hacia el avión. Nada más entrar un piloto de Iberia que iba en el pasaje (casualidades) dijo en alto “28-delta” y yo me di cuenta que tenía el asiento 28D, así que le pregunté a ver si se sentaba en mi sitio, y así era. Así que consultamos con la azafata que nos preguntó los nombres y se fue a ver que pasaba. El piloto al ser de Iberia me dijo que me sentara yo, que ya le recolocarían a él, así que le di las gracias y me senté, caí sobado enseguida. Me despierto cuando el avión estaba bajando y oigo algo de Palma de Mallorca por megafonía, no puede ser… escucho con más atención y empiezan a hablar en catalán. Sí, sí que era, estaba aterrizando en Palma de Mallorca. Yo flipaba, y cuando se lo dije a la azafata, ella flipaba más todavía. Después de contarle esta historia a 3 personas, la tercera me gestionó las tarjetas de embarque para volver a Bilbao. Cogía de vuelta a Madrid el mismo avión en el que había venido, así que fui la comidilla de l@s azafat@s de ese vuelo. Por fin llegué a Bilbao 5 horas más tarde de lo previsto, eso sí… sin maleta, que por supuesto me la perdieron…

Para relajarme el sábado una vuelta en bici con Karlos. Me llevó con el gancho puesto, una vuelta de casi 100 km por Agurain, Heredia, Ozaeta, Legutiano y Gopegi. No había subidas fuertes, pero al final sacamos una media de 30. Por la zona de Gopegi tenía las piernas para tirar. Luego a la tarde a tomar el aire sanromanejo y el domingo a la mañana a remar al pantano con Karlos y Karmele. El día estaba de flipar con un sol que nos permitió darnos unos chapuzones y el agua plato, plato. A ver si algún año de estos me agencio una piragua…

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