El último finde de septiembre llegaba San Miguel, y con él las fiestas de San Román. El viernes a la tarde salí de Badajoz y después de pasar por Madrid, Bilbao y Gasteiz cogí el Kadett camino de Sanro. Llegué a medianoche, por lo que a la cena popular no me dio tiempo a ir. Así que comí algo en casa, di las buenas noches y para la Kárcel, a ver qué se cocía. Cuando llegué no había casi nadie (estaban todos cenando) y nada más llegar vi que tenía el primer turno de barra, así que el principio del turno fue de lo más tranquilo. Poco a poco empezó a llegar gente y la Kárcel se parecía cada vez más a sí misma en fiestas. Había un montón de chavales de los cuales no conocía a la mitad (algunos porque hace nada eran niños y otros porque serían sus amigos) Cada vez vamos siendo más jubiletas… Pero poco a poco empezó a venir el resto del mundo, así que el tema se animó bastante. Una amiga de Maika triunfó nada más llegar y es que el zurra sigue siendo el zurra y todos caemos alguna vez en sus garras. Al final hasta las 6 y media más o menos, que había que levantarse el sábado para subir a la peña.
Y así fue, el sábado por la mañana tocaba subir a la peña, encima me tocó ser porteador de la guitarra del coro (como si tuviera un cuerpo sobrado). Mientras la mayoría estaba en la ermita mientras misa otros estábamos afuera charlando también de lo humano y lo divino. Cuando salieron todos empezó el almuerzo. También subieron una pareja con la triki así que el ambiente estuvo muy bien. Y luego el tiempo, claro, que nos acompañó de lo lindo y hacía un sol de flipar. Tras un poco de jamón y otro de chorizo, amenizado con un txorrito de vino poco a poco para abajo. La bajada mucho más fácil que la subida, claro. Cuando llegué al pueblo vi a un par de almas cándidas que vagaban de gaupasa… En la comida celebramos el cumple de mi sobri, Aitor, así que tuvimos tarta y todo. Después durante los títeres yo aproveché para echar una pequeña siesta tras la cual tenía otro turno de barra. A la tarde estuvo tranquila la barra así que perfecto. La noche era toda para mí… Nos echamos unas cuantas risas, sobre todo con el autobusero que se le marchó el ‘taxi’ con el que se iba a pirar por tener tanta labia y luego tuvo que quedarse un rato más… encima también sin coche y a punto estuvieron de llevarse el mío!!!
El domingo salió otro día que parece que teníamos el sol contratado. Por la tarde se celebró el tercer supercross de las fiestas de Sanro. Poco a poco va cogiendo más nombre y cada vez viene más peña. Al final como unos 30 moteros y 6 quads… El sol era de justicia y a falta de gorra me hice un apaño con el pañuelo de fiestas. Yo andaba de aquí para allá tomando imágenes para el video de Unai y arreglando de la mejor manera que podíamos las cintas que marcaban el circuito y es que alguno apuraba las curvas al máximo. Casi me deshidrato y eso que tenía reservas líquidas por el cuerpo… Al final un éxito de participación. Tras comer un par de pintxos que había para los participantes, camino a Gasteiz que el lunes me volvía para Badajoz, y esta vez no en avión, sino con el Kadett.
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