06 julio 2009

VUELTA A MENORCA EN KAYAK

Aitziber Salinas, Iñaki Lafuente, Sergio Lekuona y yo formamos un cuarteto con la intención de darle la vuelta a la segunda de las islas en tamaño de las Islas Baleares, es decir, Menorca. El viaje empezó un poco alborotado porque Iñaki y Aitzi salieron desde Bilbo en avión, yo me junté con ellos en el aeropuerto de Madrid y Sergio se unió a nosotros en Mahón porque fue por Barcelona. A partir de ahí ya todo un poco más coordinado…
Nada más llegar a Menorca, hablando del equipaje, Aitziber pregunta por mi tienda de campaña…¿? ¡pero si la tenía en Badajoz! Tras un malentendido pensaba que no hacía falta traerla, así que tendíamos que dormir a la intemperie (parecía que no iba a hacer mal tiempo…) Nada más aterrizar Sergio salimos en el primer autobús a Maó, para dormir en el hostal Jume y nos bajamos en la parada del hospital que nos habían dicho que era la nuestra. Una vez abajo enciendo el gps para ver hacia dónde teníamos que ir y estaba a ¡más de 2 km! Así que nos tocó andar un poco hasta que encontramos el hostal. Sería nuestra última noche con cama y ducha.


El martes 23 de junio nos levantamos para ir a Santo Tomás (aunque en principio íbamos a salir de Es Grau, pero cambiamos de idea por el viento norte de ese día) Los de Menorca en Kayak tienen oficinas en ambos pueblos, así que salíamos desde el sur de la isla en sentido antihorario. Nos entregaron las piraguas y tras comprar algo y montarlo todo dentro empezamos a remar. La mar estaba muy en calma y disfrutamos remando a buen ritmo porque no había casi olas. En el primer tramo pasamos por un garito de música en una cueva en la pared de roca, Cova d’en Xoroi, que tenía muy buena pinta (pero no había entrada desde el agua) Llegamos a Calescoves, un lugar con cuevas en las paredes donde se hacían enterramientos. Allí hicimos nuestra primera parada para comer y hacer un poco de snorkel. De nuevo seguimos remando por unos acantilados con cuevas hasta llegar a un pueblo pesquero cuyo centro tenía unas casas pequeñas blancas de lo más chulas, nos teníamos ganada una clara en Binibéquer. Para terminar el día llegamos hasta Punta Prima, el cabo más al sureste de la isla donde pasamos la noche bajo el coldo de una caseta de playa. Allí conocimos a un trío de chavales que un poco más y nos chulean… al final nos dejaron para ir a pillar con un par de guiris! Cenamos en un restaurante al borde de la playa. Habíamos hecho el primer día 28 km empezando tarde a remar, nos lo habíamos ganado.

Empezaba el segundo día de remada, el miércoles 24 de junio. Salíamos de Santo Tomás con la esperanza de que el norte no diera fuerte… Enseguida pasamos por la entrada a Maó, pero no entramos y seguimos hasta llegar a es Murtar, a comer un poco para seguir hasta Es Grau, donde entramos a ver la Albufera dando un pequeño paseo. Tras comer en un restaurante que nos recomendaron Maria Teresa y Carlos (los de Menorca en Kayak) salimos de nuevo a remar. Después de pasar el Cap de Favaritx, llegamos a Mongofre, lugar donde nos paramos a pasar la noche. Allí conocimos a 5 catalanes (el padre, con 2 hijos y 2 sobrinos) que nos encontraríamos más veces a lo largo del viaje. Subimos a una duna y desde allí pudimos ver la cala con una vista muy guapa, así como lo que tendríamos que hacer el día siguiente. Pasamos la noche en la solera de una casetilla. Acabamos el día con 31,2 km.


El tercer día, jueves 25 comenzábamos con la mar un poco más agitada, aunque no mala. Nada más salir entramos en un pequeño entrante de Illa Gran d’Addaia, pequeño pero bastante curioso. De nuevo a ver grandes acantilados y alguna cueva hasta entrar en la bahía de Fornells con una mar movidita y cayendo alguna gota de agua. Metimos las piraguas en el embarcadero y fuimos a hacer compras y a comer un poco. Al salir llegaban los catalanes de nuevo, ahora ya con un poco mejor mar. Pasamos el Cap de Cavallería (el más al norte de la isla) para llegar hasta Cala Pregonda, donde pasaríamos esa noche. En la cala Iñaki intentó esquimotear, así que le empecé a dar unas ‘clases magistrales’ pero nada más ver una medusa, me rentiré. Él en cambio con el neopreno puesto y valiente donde los haya lo intentó a ver, pero claro, hubiera sido increible hacerlo por instinto a la primera… Ese día acabamos con 28,1 km.

Llegamos al cuarto día, viernes 26, que en teoría entraría algo de norte, pero el mar no estaba muy mal así que aprovechamos para acabar la costa norte y llegar hasta Ciutadella (aunque a la mañana salimos con la intención de parar en Cala Morell hicimos de dos tiradas los 33 km para asegurarnos el completar la isla ya que la costa norte es la que suele dar más problemas. Además para el día siguiente se esperaba norte con fuerza 4. Así que aunque tuvimos que darle ese día, eso nos hizo poder completar la vuelta. Al salir a buen ritmo nos pasamos de largo Cala del Pilar donde íbamos a parar a almorzar, así que paramos en las Platges d’Algaimarens. Tras comer un poco le pusimos el motorcillo a la piragua porque estuvimos 4 horas seguidas remando. Así pasábamos Punta Nati, cabo más al noroeste de la isla. Esta zona es toda seguida de acantilados, así que no había tampoco muchos sitios para parar… bueno, durante unos 13 km, sólo había roca a nuestra izquierda y agua a la derecha. Por fin hicimos nuestra entrada en Ciutadella y cuando entrábamos al puerto viene una zodiak hacia nosotros para avisarnos de que venía un ferrye y que las olas eran peligrosas, que nos apartáramos, así que nos salimos en un club náutico y metimos las piraguas a tierra. Ya preguntamos a los del club y aunque con alguna pega nos dejaron pasar la noche allí. Salimos del club a ver la ciudad después de varios días de ser más marinos que terrícolas. El puerto muy guapo y animado con muchos puestos, barcos, restaurantes, gente…


Llegaba el quinto, sábado 27 y nos quedaban 3 días para hacer unos 40 km, así que estos últimos tres días nos tomamos todo con muuuucha más tranquilidad, haciendo más paradas y más largas. Aprovechamos para tomar el sol y ponernos un poco más morenos (hasta ahí sobre todo nos pusimos morenos los brazos) Pasamos el Cap d’Artrutx y entramos a Cala en Bosc, cala que estaba llena de gente, así que lo único que hicimos fue hacer compras y pegarnos una ducha de agua dulce… cómo se agradece… Seguimos un poco más y entramos en Son Vell a comer. La playa en sí no era buena porque estaba llena de algas, pero para hacer un poco de snorkel estuvo bastante bien. A la tarde seguimos hasta Cala en Turqueta, donde pasamos toda la tarde hasta que llegaba la hora de cenar. Luego nos dimos cuenta de que habíamos montado todo justo junto a una acampada de chavales, pero no dieron nada de guerra, así que ni tan mal. Acabamos el día con 20,1 km

El sexto día, domingo 28 hicimos tan sólo 6,8 km de remo, así que de lo más placentero. Al levantarnos desde esa misma cala subimos a la Talaia d’Artrutx, una fortaleza desde cuyo torreón había buenas vista de la zona. Mientras subíamos vimos una tortuga autóctona de la zona. Por allí pasaba el Camí de Cavalls, un camino que da la vuelta a toda la isla para hacerlo principalmente en caballo o a pie. También se puede hacer en bici, pero según parece hay bastantes tramos nada ciclables. De nuevo a remar y tras pasar una zona de abundantes cuevas entramos en Cala Macarella, justo frente a Macarelleta. En ésta aprovechamos a comer unas pizzas para salir bien alimentados de la zona. Así llegamos a Cala Galdana y luego a Cala Mitjana, donde pasaríamos la noche. Nada más entrar vimos a unos chavales pegando saltos desde una roca, así que fuimos a ver el salto. Nos lo explicaron e Iñaki se animó a saltar (a mí me dio miedo la altura así que me rajé) Esperamos hasta que la gente se fue marchando de la playa, aunque a alguno le costó bastante irse y se piró después de que alguno de nosotros estaba dormido (yo entre ellos) y es que al quitarme las gafas para dormir era el que menos rato pasaba mirando las estrellas (aprendimos a identificar bien la osa mayor)

Por último llegaba el lunes 29 en el que hicimos 10,9 km y llegamos a Santo Tomás, final de la vuelta a la isla. La primera parada fue en Cala Trabalúger, donde nos encontramos a los catalanes. Nos recomendaron remontar un pequeño río durante un km, y como íbamos muy bien de tiempo hicimos el recorrido por un río que se estrechaba y estrechaba… tanto es así que para volver tuvimos que ir un rato remando hacia atrás hasta que pudimos dar la vuelta. La siguiente parada fue Cala Fustam donde intentamos de nuevo el esquimotaje. Yo lo conseguí con la piragua de mar, que tenía mis dudas. Luego lo intentó Iñaki y aunque no lo hizo un par de veces se quedó bastante cerca. La siguiente parada era Cala Escorxada, donde nos juntamos nosotros, los catalanes y unos que venían remando desde Santo Tomás, la playa parecía un parking con 10 kayaks. De ahí ya a Santo Tomás donde entregamos las piraguas y nos dimos una pedazo de ducha que aunque fuera con agua fría nos dejó como nuevos.

Los dos últimos días los dedicamos para turisteo puro y duro, ya como terrícolas. Visitamos Ferreríes, Cala del Pilar (donde nos dimos unos baños de barro que nos dejó la piel como nueva), la Naveta des Tudons, el anochecer en Punta Natí, el monte el Toro (punto más alto de la isla de 357 m), cala Pudent y por último Maó. De ahí a dormir a Punta Prima y el día siguiente a primera hora a coger el avión de vuelta. Se acabó lo bueno.

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