08 febrero 2010

TRIATLONES INVERNALES

Estábamos en invierno, y como no, tocan actividades relacionadas con la nieve.


El primer finde tras los reyes nos vino nieve como para parar un tren (alguno se tuvo que parar) y aunque el plan inicial era ir a hacer ski de fondo en alguna estación del Pirineo, al final hicimos los 3 días ski de fondo, pero saliendo desde Gasteiz (el sábado me los puse enfrente de mi portal y todo)


El viernes por la zona de Armentia, el Estadio y las universidades, el sábado subir a Zaldiaran y el domingo por Salburua.


Un lujo poder hacer ski de fondo por Gasteiz, por lugares en los que te manejas de forma muy diferente en otras fechas.


En algunos momentos nos sentimos muy observados, pero qué más da cuando estás disfrutando de lo que haces!!!




Los días 16 y 17 de enero fui a un curso que daba Aitor Gope de ski de travesía. El curso era para los jóvenes alpinistas, pero me dejó unirme como a otros aunque no éramos ni jóvenes ni alpinistas... Además venía también Karmele, así que perfecto.

También estuvieron Txasti y Zuriñe, Garbiñe y Ander, y Duba, así que aunque sea de oídas eran conocidos. La compañía desde luego que estuvo muy bien. Unas clases de travesía nunca vienen mal (y menos cuando no tienes casi experiencia). Aitor nos explicó las bases primero de la travesía (focas, cuchillas, vuelta maría) y luego de los sistemas de emergencia en caso de avalancha (ARVA, pala o sonda)

El sábado estuvimos haciendo las primeras prácticas en la parte alta del Portalet y el domingo salimos desde Escarrilla. Para dormir fuimos al albergue del Pueyo de Jaca. El sábado tuvimos peor tiempo y en la bajada nos pegamos una buena calada porque se puso a llover.

El domingo ya mejor, aunque nublado disfrutamos de un buen día de travesía. Lo que más claro he sacado de este curso es que todavía tengo que mejorar bastante la técnica de bajada.

El 24 era el triatlón de Ansó, que este año era campeonato de España de triatlón de invierno. Después de mucho lucharlo por el tema del certificado médico conseguimos federarnos a tiempo y apuntarnos a última hora (un par de horas antes del cierre de la inscripción) Salimos a la tarde Karlos, Aitzi y yo para ir a la reunión técnica que había el sábado a recoger dorsales y a entregar los skis. Luego de vuelta a Izaba para dormir en casa de Karlos. La salida era desde las piscinas de Ansó donde hace unos 20 años pasamos una noche de marcha inolvidable con Ritxar, Gus, Karlos, Raúl… uuuuhhhh, como hemos cambiado, que lejos ha quedado… Estábamos inscritos 142 chicos y 39 chicas listos para correr 7,5 km por el pueblo de Ansó, luego coger la bici de montaña para subir hasta Linza durante 20 km y para terminar, 10 km de esquí de fondo. La carrera en sí bien, tuvimos suerte con el tiempo porque nada más llegar se puso a llover. Durante la carrera en bici me pasó Joe Llorente, el que hace años jugaba al basket en el Madrid y fuimos un rato dándonos algún relevo, hasta que finalmente se fue para arriba. El último tramo de ski de fondo bien, porque a pesar de ir con las piernas tocadas pude hacer los 10 km en menos de una hora, un ritmo que sería bastante bueno si lo consiguiera en la Vasa. En cuanto a los resultados, pues son estos por parciales: corriendo en el puesto 126, en bici el 123 y en fondo el 107, quedando en total el 117 de los 134 tíos que llegaron a meta. 2:40:23 en total. Justo una hora después de llegar el primero, Víctor Lobo (tras él Eneko Llanos y Patxi Villa). En chicas ganó Inma Pereiro con 2 horas y 4 minutos. Por equipos puntuamos para el Bullet Karlos, Hector y yo, quedando los 21º.


El 30 se celebraba en Reinosa el triatlón blanco, era la tercera vez que lo hacía. Fueron juntos Gorka, Karlos y Aitzi, pero yo fui aparte porque llegué a Bilbo de viaje de curro a las 11 y pico de la noche del viernes, así que nos juntamos en Reinosa para dormir en las furgos. El tiempo era de perros con una nevada de impresión a la noche, lo cual nos hacía temer que se suspendiera el triatlón (íbamos a ir a dormir a Brañavieja, pero en vista del tiempo nos quedamos abajo). Nos levantamos el sábado con algo de agua nieve en el suelo y fuimos a registrarnos y a dejar los skis. Tras el desayuno hacia la zona de boxes donde tras dejar la bici nos refugiamos en unos soportales porque estaba cayendo una buena nevada. Lo de calentar lo dejamos para otro año… Un poco antes de salir hacia el arco de salida y a correr 3 vueltas (en lugar de las 5 de otros años) así que ese recorte se agradeció con el tiempo que hacía. A mitad de carrera paró de nevar y tras la transición a coger la bici. No llovía, pero el suelo empapado y yo sin escarpines, así que llegué arriba con los pies empapados y duros. En bici bien, mucho mejor que el año pasado, con un ritmo tranquilo pero sin pasar ninguna miseria. En la segunda transición intento que los dedos de mis pies entren en reacción, pero no hay forma, al meterlos en las botas parece que no son míos. Empiezo a hacer fondo y cuando estaba en la segunda vuelta me pasa Karlos diciéndome que eran 4 vueltas en lugar de 3… ¿cómo? La segunda mitad del circuito era cuesta arriba, así que con mis skis de escamas le sigo el ritmo a Karlos y veo a Gorka a lo lejos. Al final veo a Karlos entrar al desvío de meta cuando a mí me quedaba una vuelta. El tiempo se ponía complicado y con la niebla se veía cada vez peor el circuito. En la última bajada estoy a punto de pillar a Gorka cosa que hago al principio de la última subida. Es la primera vez que le gano a Gorka y es que en el ski lo pasó peor de lo que suele hacer. Tras llegar a meta me quito las botas… y… ¡tenía un papel de periódico dentro! se los suelo poner para secar la bota y esta vez se me quedó uno… así que los dedos se quejaban… Vamos al autobús y entre que sale y bajamos pasa más de una hora, así que vamos a comer sin ducharnos al Vejo. Allí vemos las clasificaciones y Aitzi había quedado cuarta, así que “tuvimos” que quedarnos para la entrega de premios (le dieron copa y 100 eurakos, para el fin de semana, vamos) De vuelta a Gasteiz nos cae el diluvio universal, así que llego super tarde justo a tiempo para juntarme con Raúl Larrauri, Juankar y Edu a cenar en el Cru. El domingo tocaba comida de cumple del sobri en Biana, Iker ya tiene 12 años… uuuuhhhh, como hemos cambiado, que lejos ha quedado…

El primer domingo de febrero fuimos una buena cuadrilla a Beret, para participar en la Marxa Beret de ski de fondo estilo clásico. Natxo vino para hacer alpino pasando de la marxa. Zubi y Ander participaron en la de 10 km. Y luego en la de 42 km participamos Mariola (a la que acopañaban en el viaje Joseba y los gemelos), Aitziber, Karlos, Gorka, Asun (acompañada de Iru y sus 2 hijos y con el coxis tocado), Arantzazu, Ramón y yo. El viaje lo hicimos el viernes, con parada para cenar algo en el Aire de los Pirineos, parada habitual. El sábado lo dedicamos al alpino con un tiempo bastante chungo, sobre todo al principio que no se veía nada. Eso sí, la nieve estaba muy buena, así que apuramos al máximo hasta última hora (hasta que nos cerraron los remontes, vamos). Y llegaba el domingo, nos levantábamos para hacer 42 km de fondo, una maratón, osea que nos venía muy bien para preparar un poco lo que será la Vasaloppet. El día se levantó gris pero poco a poco fue abriendo hasta quedarse un día de flipar a mediodía. En la salida empecé siguiendo a Karlos, Mariola y Ramón, pero enseguida se me escaparon, así que luego hice ya el resto de la carrera a mi ritmo.

Al pasar por la zona de Montgarri, la zona más baja de toda la carrera vi a todos los de la cuadrilla porque la ida y la vuelta estaban ‘visibles’. Antes de llegar abajo del todo vi que subían ya Karlos y Mariola juntos y poco detrás Ramón. Nada más empezar a subir venía acabando la bajada Aitziber, por detrás Arantzazu con Gorka y en la parte trasera Asun, que a pesar de tener el coxis tocado no se rajó y acabó como pudo. A partir de ahí todo subir hasta Beret y para terminar una vuelta por la zona de Orri que a mí se me hizo muy dura con los lumbares bastante cargados… ahí conocí lo que muchos atletas llaman ‘el muro’ (aunque no se pueda comparar esto con una maratón). En las subidas pasaba o me acercaba a la gente con las escamas pero luego en el llano o cuesta abajo los que llevaban ceras se me escapaban. Al final entré en meta con 4 horas y 29 segundos. Después de llegar a meta estuvimos charlando allí porque el día estaba de flipar. Y luego, kilometrada de vuelta a casa…

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