Este mes de julio lo he pasado casi todo en Palma del Río y a partir de ahora me pasaré una temporada bastante más tiempo por aquí que por Gasteiz. La puesta en marcha de la planta solar que estamos construyendo se intensifica y lo dicho, me toca estar por aquí.

El fin de semana de Santiago en lugar de estar en Gasteiz comprando ajos me piré el domingo a ver Córdoba. Cogí el Alvia desde Palma y me planté en media hora en un tren que hay que reconocer que ha mejorado bastante con el tiempo. Nada más llegar me dirigí por los Jardines de la Agricultura hacia el centro histórico, donde se encuentra el Mausoleo Romano. El primer resto de muralla que vi fue la puerta de Almodóvar y la seguí bordeando hasta que me metí a callejear por el barrio de La Judería, formado por estrechas calles con un gran encanto, como ejemplo más claro está la Calleja de las Flores. En la parte baja de este barrio se encuentra la Mezquita-Catedral de Córdoba, que como era domingo no abría al turismo por la mañana, así que visité el Puente Romano y de ahí me fui al Alcázar de los Reyes Católicos. Dentro del Alcázar se pueden observar guapos mosaicos, una vista general de Córdoba la muralla del mismo y unos jardines de flipar. Al salir empezaba a apretar el sol a mediodía así que al pasar por casualidad por delante de un Hammam, decidí meterme a la tarde a relajar un poco el cuerpo ya que la semana había sido movida. Hice tiempo hasta las 2 metiéndome a comer y a esa hora fui de vuelta a la Mezquita-Catedral justo cuando la abrían a la tarde. La estampa típica de los arcos se repite una y otra vez porque hay que decir que es enorme. Al terminar de verla fui al Hammam y me pasé cambiando de aguas templadas a frías y a calientes pasando por el baño turco. Un masajito y de vuelta para Palma.

El último finde el sábado estuve viendo Palma del Río.
Palma es un pueblo de unos 20.000 habitantes y está a mitad de camino entre Córdoba y Sevilla, muy cerca de Écija, pueblo al que llaman la sartén de Andalucía, así que ya podéis haceros una idea del calor que hace por aquí.
Llegamos en estas fechas casi todos los días a los 40º y a primera hora tenemos más de 25º. Así que hay que dormir hasta con el aire acondicionado, porque no refresca ni aunque anochezca.
Dejo unas fotos para que veáis algún edificio del pueblo, pero lo dicho, sin mucho interés. En primavera y verano tiene una zona a la que llaman recinto ferial y que le da bastante vida a las noches ya que hay bastantes terrazas donde se puede cenar en un sitio sin tanto calor.

Y el primer día de agosto me fui a visitar Sevilla. Cogí el tren a Santa Justa y de allí lo primero que vi bajo el sol sevillano fue los restos del Acueducto Romano, del cual no queda mucho, la verdad.
Poco a poco me fui dirigiendo a la plaza de España, que estaba en obras así que perdía un poco, pero aún así sigue siendo espectacular. De ahí un poco de verde paseando por el parque de Maria Luisa, donde están el Pabellón Real, el Museo Arqueológico y el Museo de Artes.
Bordeando el Guadalquivir paso por la Torre del Oro y de ahí a ver la Catedral y la Giralda, lo más típico sevillano. Pero a mí lo que más me gustó es lo que vi después, los Reales Alcáceres. No pensaba que iban a ser tan guapos, pero lo cierto es que merecen mucho la pena.
Al salir, un paseo por el barrio de Santa Cruz y enseguida de vuelta en tren porque es duro turistear con estas temperaturas andaluzas…
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