18 noviembre 2010

TERCERA BEHOBIA

El domingo 14 de noviembre se celebraba la Behobia-San Sebastián, y como me había apuntado hacía bastante tiempo, pues organicé mi vuelta desde Palma del Río ese fin de semana. El sábado tuvimos muy buen día pero el domingo no paró de llover en todo el día. Vaya dos últimas ediciones de Behobia, con un tiempo de perros

Empezamos pronto por la mañana con un pequeño cambio de planes porque Gorka encima de apuntarse de víspera y conseguir dorsal con esa suerte que sólo él puede tener, se durmió, así que Karlos, Arantzazu, Ramón Delas y yo madrugamos de más para nada. El camino hasta la salida se hace un poco largo, primero quedar, luego coche, luego tren, luego autobús para al final tener que andar un cuarto de hora hasta llegar a la zona de salida. Mientras se acerca la hora de empezar, unos estiramientos, algo de trote y los últimos ánimos hasta que cada uno nos vamos a nuestra zona de salida. Yo estaba en el grupo 7 y salía 15 minutos después de los primeros, así que puedo ver alguna salida de otros grupos a través de una pantalla gigante.

Empezábamos a correr y poco a poco vamos entrando en calor, porque el agua que cae y el viento que da, hace que no calentemos como deberíamos. Después de unos cuantos meses en los que no he entrenado prácticamente nada (mi tope de entreno habían sido 50 minutos) los 10 primeros km no los hago ni tan mal. En el 11 o así me pilla Gorka y desde ahí hasta meta fue mi pequeño salvador, sobre todo los últimos 5 km donde mi ritmo cae por encima de los 6 minutos y hace que al final me vaya a 1 hora 48 minutos. El tiempo infernal y las piernas que no me siguen hacía pensar en quedarse en algún sitio en el que no cayera tal chaparrada y donde pudiera pedir un Colacao bien caliente. Pero los ánimos de Gorka y de la gente en las cunetas te hace seguir, no puedes pensar en retirarte. Así que a ritmo suave voy acercándome a la recta de meta. Subo Miracruz no sé ni cómo y de ahí a meta es dejarse caer… je, je… ¡una mierda! Los últimos 3 km se me hacen eternos. Pero bueno, todo se acaba y de meta rápidamente a la furgo y a ducharse porque hace una fresca de flipar. Lo dicho, gracias a Gorka porque sin sus ánimos no sé lo que hubiera hecho.

Luego levantaríamos los ánimos definitivamente con una buena tortilla de bacalao, un chuletón, queso y membrillo… y claro, todo aderezado de una buena sidra!!!
A pesar de lo mal que lo pasé en carrera ya estoy pensando en la cuarta Behobia (a ver si la prepara algo y soy capaz de bajar de 1.40, ¿no?)

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