23 enero 2011

AMSTERDAM

Este mes de enero he estado 5 días en Amsterdam. Agus me comentó hace unos meses que tenía intención de ir unos días a Amsterdam y otros a Praga.

Yo en Praga ya estuve en mi viaje a Alemania para comprar la furgo, así que me uní al viaje a la capital holandesa. Salíamos directos desde Bilbo así que el viaje una gozada, con vueling.

Nos cambiaron a asiento de emergencia porque era alto… ¡por fin se apiadan de mi altura!



Al llegar al aeropuerto cogemos un tren que te lleva directamente al centro de la ciudad en unos 20 minutos, así da gusto y al salir lo primero que se ve son… ¡bicis! Vaya gozada de ciudad, casi todo el mundo se mueve en bici y los que no lo hacen en transporte público. Casi nadie se mueve en coche. ¿y esto cómo se consigue? Pues sencillo, potenciando claramente el transporte público con muchas líneas y mucha frecuencia, potenciando por supuesto los bicicarriles, que en muchas ocasiones eran más grandes que aceras o carriles de bicis y complicando al máximo el transporte en coche ya que no hay forma ni sitios para aparcar. Se ven bicis de todos los tipos, aunque la mayoría de una velocidad ya que la ciudad es muy lisa y se puede andar bien sin cambios (aunque a alguno se le veía sufrir en los puentes) También vi alguna bici de piñón fijo como mi nueva jaca. Lo que se ven es muchas reliquias candadas que llevan años ahí y que no las coge nadie porque están todas oxidadas (tenían que hacer una limpieza…) En Gasteiz mucho ciudad verde y capital europea pero luego no se ven más que atascos de coches por el centro, cuántos años nos llevan…



El primer día lo dedicamos a pasear por el centro de la ciudad. No sé los km que hicimos esa tarde, pero la verdad es que la aprovechamos bien. Todo Amsterdam se compone de casas bajas, normalmente de 3 alturas, es decir, un entorno muy agradable para visitarlo. Hay muchos canales por el centro, lo cual le da por supuesto un encanto especial al casco, haciendo mucho más apetecible el paseo por la ciudad. Vimos varias cosas curiosas como puede ser una escultura de una amazona (siempre son antiguos caballeros, pero chicas no abundan, no) También un ajedrez callejero tamaño XXL donde la gente jugaba en la calle. Pasamos también por el barrio rojo y allí sorprende lo que todos sabemos, que las prostitutas se exhiben en escaparates, pero por mucho que lo sepas choca mucho, mucho. Entramos también a un coffee shop, para entrar, porque por supuesto no tiene nada para la gente como Agus y yo que no fumamos (hasta se quedaron extrañados de que sólo tomáramos un café)

Los dos días siguientes lo dedicamos a ver varios museos, como el Rijksmuseum, el museo de Van Gogh, alguna casa del siglo XVII totalmente decorada, alguna que otra iglesia, el museo de cera Madame Tussands, el campo del Ajax, el museo de la historia judía, el jardín botánico, la casa de Rembrandt, un barco o el Memo.
De todo esto como museo destacaría el Rijks donde los cuadros de Rembrandt son de flipar, a mí por lo menos me gustaron mucho más que los de Van Gogh por mucha fama que tengan. El museo de cera está bien, sobre todo la primera parte que se compone de un poco de reconstrucción histórica y hasta una pequeña zona de túnel del terror. Lo que no mereció para nada la pena fue el jardín botánico (sobre todo en enero, supongo que en primavera/verano será otra historia muy diferente). El Memo es un museo de la ciencia dedicado a los chavales (nos enteramos cuando estábamos ya dentro) donde se explican muchos descubrimientos científicos en forma de juegos muy interesante para los niños. Y por supuesto probamos varias cervezas, la Heineken local y una gran variedad de birras belgas.

Los dos últimos días nos alejamos del centro. El primero fuimos a Volendam, un pueblo pesquero muy chulo, muy bien restaurado y eso sí, muy turístico. En este pueblo descubrimos la configuración típica de las casas holandesas, que es una planta baja donde está el salón, el comedor y la cocina, todo junto sin tabiques y arriba ya están las habitaciones para dormir. Es curioso ver según paseas a la gente sentada en el sofá o desayunando en la mesa. Por la tarde lo dedicamos a ver un museo de molinos y varios molinos de verdad, muy guapo. Encima en esta zona de molinos había también un pueblico muy interesante de ver. El último fuimos a ver Madurodam, una Holanda hecha de miniatura ya que tiene casi todas las construcciones más importantes del país, eso sí, a pequeña escala con lo que te recorres el país en una hora… vaya curro que tuvo que tener montarlo.

Y como todo, llegó a su fin… de vuelta a Gasteiz y nada más llegar, de vuelta a Palma del Río.

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