25 abril 2013

MARATÓN DE PARÍS

Este invierno ha sido bastante duro, correr, correr y correr. A veces algún día descartando algún otro plan que podía parecer mejor y todo por un objetivo claro, estrenarme en la distancia de maratón con la mayor “dignidad” posible, en París.

Durante todo el invierno tuve dos épocas sin actividad, la primera a finales de febrero donde estuve 3 semanas sin correr por una rotura de isquios en la pierna derecha, encima al volver en marzo con ritmos más tranquilos de lo que ya de por sí son de tranquilos. Y la segunda vez casi 2 semana, la semana antes de la maratón que debido a un catarro que se complicó con el estómago hizo que durante las 2 semanas previas a la maratón saldría sólo un día a trotar.

Fuera como fuere, yo hice lo que pude y estoy contento con el esfuerzo que he hecho para preparar el maratón lo mejor que he podido, teniendo el físico que tengo.

Llegaba el viernes a la noche y salí para la calle Dato a coger el tren-litera que nos llevaría el sábado a la mañana a París. Allí al hotel y a la feria del corredor donde cogeríamos los dorsales para la maratón del domingo. La feria tenía stands de todas las marcas que te puedan sonar en esto de correr y había bastante gente, con lo que el ambientillo korrikolari estaba bastante bien. Aprovechamos para comer allí y a la tarde hicimos un poco de turisteo por París y cenamos un buen plato de pasta, como no…




Llegaba el día de la maratón, el 7 de abril. Nos levantamos pronto para desayunar bien y con tiempo y coger el metro hasta la salida que nos costaba como unos 3 cuartos de hora. Después de más de una hora en la salida con un colapso de flipar en los muy escasos urinarios salimos media hora después de lo que teníamos previsto. Poco a poco voy cogiendo ritmos de 5.20 e incluso más bajos, pero no quiero bajar de ahí por si acaso. Voy a gusto a ese ritmo así que me mantengo ahí, pasando por la media en 1 hora 55 minutos. Seguía bien. Pero en el km 23 empiezan los problemas, se me tensa la zona de los isquios derechos y tengo que parar a estirar. Después de estirar un poco salgo pero sigue tenso el músculo, estiro un poco más y nada, así que decido andar un poco soltando. Tras unos pocos metros parece que va a mejor y vuelvo a correr ahora ya a un ritmo de 5.40. Después de 2 km, lo mismo pero con la pierna izquierda, es más suave y me recupero antes. Sigo corriendo a 5.40 pero las piernas se van cargando más y más… en el km 30 tengo que empezar a alternar trote con andar porque las piernas no me siguen, de ahí hasta el final sigo así haciendo cada vez los tramos de andar mayores que los de correr. El peor tramo del 32 al 35 donde no pude ni siquiera trotar y tuve que hacer todo andando.

Pero he ido a Paris a acabar y no a hacer tiempo, así que aunque el cuerpo pide mandar todo a tomar por saco, la cabeza dice sigue, sigue, sigue!!! La tozudez y el orgullo hacen que siga dando lo poco que le quedan a mis piernas y no me arrepiento lo más mínimo. El último km lo empiezo trotando y la gente que había a los lados es de flipar, gritando y aplaudiendo, ellos consiguen que pueda hacer el último km entero corriendo, disfrutando de esas sensaciones que no sabes cómo explicar, entrando en meta pensando en muchas cosas, en las horas de entrenos, en las veces que no has podido entrenar, por supuesto que en Iñaki, en la familia, en muchos amigos… conseguido!
4.37
Está claro que no tengo un buen tiempo y que lo podré mejorar algún día, pero algo ha cambiado del 6 al 7 de abril, ahora ya sé lo que es correr, sufrir y disfrutar un maratón. Ya soy maratoniano.

Y después una semana en París turisteando y recuperando, que había que aprovechar el viaje y nos lo habíamos ganado.

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