Este sábado ha sido de lo más movidito, no he parado en todo el día. Y eso que empezaba muy pronto, antes de las 4 de la mañana ya me había levantado para salir en coche porque tenía más de media hora de distancia y a las 5 había que estar ya allí porque es a esa hora cuando amenece por estos lares. Nada más llegar al parking había llegado un coche y me avisan de dónde había un par de jirafas que estaban allí cuando entraron. Se les veía justo la sombra de los cuellos porque todavía no había salido el sol, pero es buena forma de empezar el día. De ahí fuimos a la zona del lanzamiento y empezamos con los preparativos del despegue. Primero desplegar todo el globo y colocar la cesta. Luego ir metiendo aire con un ventilador y cuando ya tenía más de la mitad empezar a calentarlo para que se vaya levantando, pero sujetándolo para que el izado sea suave y no se venga todo abajo. Ya estaba todo listo y nos subimos a bordo del globo, ganamos altura y estamos sin levantarnos mucho un rato, creo que para ver que todo esté bien y luego ya para arriba. Al levantarnos cogemos ya viento y empezamos a desplazarnos con una tranquilidad de flipar, sólo rota de vez en cuando por el quemador que se encendía para mantener el aire caliente y el globo en el aire sin perder altura. El vuelo fueron algo más de 8 km en unos 50 min. Aunque estés en altura no se siente nada de sensación de miedo por lo estable que es y la tranquilidad que se respira (supongo que se viene algún viento movidito cambiará el tema) Desde el cielo vimos algo de fauna y el rato se pasó enseguida disfrutando de las vistas. El aterrizaje en la línea con el vuelo muy suave, nos pusimos en posición de aterrizar por si acaso, pero de nuevo, no hizo falta.
Desde la zona de aterrizaje hasta el parking nos recogen en coche y vamos por una carretera con un arcén bien marcado y que está llena de ciclistas, yo creo que es la única que tienen aquí con una zona para ellos que aunque no sea un bidegorri les deja ir tranquilos.
Nada más acabar un buen desayuno para reponer fuerzas y a ver unas cuevas y un museo en el que se explica la evolución de la humanidad, desde que se creó el mundo, cómo se fueron formando los continentes y cómo empezó a aparecer alguna célula viviente, hasta nosotros. Las cuevas eran bastante grande, que era lo más guapo, porque en tema de estalactitas y estalagmitas no había muchas, aunque sí que es guapo estar en esos salones interiores tan grandes. Además fuera hacía un calor de flipar y se agradece el fresco natural de una cueva.
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