Llegaba por fin lo más esperado del viaje. El recorrido en coche desde Port Douglas hasta Brisbane de unos 2.000 km se hizo más duro de lo esperado porque las carreteras eran peores de lo que pensábamos y las medias eran de 80 km/h pero aún así mereció mucho la pena darse un par de días atracón de coche para poder disfrutar de la espectacular belleza de esta zona costera.
La primera zona de nuestro recorrido es Cairns y Port Douglas. El avión nos dejó en Cairns pero la primera noche la hacíamos algo más al norte, en Port Douglas para el siguiente día empezar el recorrido hacia el sur. En Port Douglas nos bañamos por primera vez en una playa, aunque la playa era enorme la zona de baño era muy pequeña. El agua estaba super caliente y casi había que salir afuera a refrescarse, por eso las medusas están en su salsa y la zona de baño estaba restringida a una parte donde no tenían acceso (barrera artificial, claro).
El siguiente día fuimos a hacer submarinismo, había que hacer uso del carnet PADI que me saqué en su día para ver la espectacular barrera de coral. Así que nos apuntamos a un viaje de día en Cairns que nos llevaba a una zona de la barrera de coral donde hice un par de inmersiones. Al principio casi no me acordaba de controlar bien el chaleco, que si inflar, que si desinflar, pero bueno, poco a poco recordé todo lo que había aprendido en Getaria
Al grano, en este buceo más que los peces disfruté de las formas que adopta el coral en unos espectaculares barrancos submarinos. Luego hicimos algo de snorkel (las fotos son de ahí ya que no me atreví a meterla a gran profundidad buceano). Ixone lo pasó mal con un mareo en el barco pero yo tuve suerte y no me afectó. Por si acaso para el próximo viaje en barco nos agenciamos unas pastillas para el mareo porque te arreglan el día.
La segunda etapa era Airlie Beach y las islas Withsundays. Después de una buena kilometrada llegamos a media tarde a Arlie Beach, así que después de hacer el check in y reservar el viaje a las Withsundays (de milagro porque estaba todo petado) decidimos ir un poco a la playa a meternos un baño, pero resultó que la playa no estaba habilitada y que había una especie de playa interior. Bueno, eso es lo que había, así que…
Esa noche encontramos un garito guapo donde pudimos echar unas birras y cenar a gusto con música en directo de fondo y una pantalla con rugby en directo. Perfect.
El día siguiente de nuevo viaje en barco a ver las islas Withsundays. Por la mañana visitamos una playa de las de foto, muy muy guapa, enorme, arena fina blanquecina y agua con diversidad de colores. Para meterse había que llevar un traje porque había un bicho que no me enteré muy bien, pero aún así un lugar bucólico.
Por la tarde nos acercaron a un arrecife de coral donde pudimos disfrutar de los corales y de los peces de colores haciendo snorkel con total tranquilidad. Estábamos sólo los que íbamos en el barco y los peces los podías casi tocar. No bajamos a profundidad como haciendo submarinismo pero no hacía en absoluto falta para disfrutar de la fauna marina.
Luego seguimos con Hervey Bay y Fraser Islands. El día de aproximación fue el día que más km hicimos y nos tuvimos que relevar porque si no era mucho tute para uno, así que Ixone cogió el volante y condujo un poco por la izquierda. Llegamos a Hervey Bay a última hora y nos dio tiempo de ir un pelín a la playa pero justo, lo bueno era lo del día siguiente, claro, visitar las islas Fraser.
De nuevo había que coger un barco de una hora duración, como para bucear en Cairns y las Withsundays, aunque este fue muy tranquilo, iba despacio y casi no se movía. Esta isla está formada por el arena de la fricción entre 2 capas tectónicas, arena que las mareas traen hasta aquí y han formado una pedazo de isla. Aunque sea todo arena la vegetación ha conseguido asentarse en tan complicada base. Nada más llegar a la isla nos separamos todos los del barco en varios grupos, cada uno en coches o autobuses 4x4 (nosotros en autobús) ya que los caminos son todos auténticos arenales y tienes que ir con buses tracción total y muy levantados. En la primera parada nos explicaron un poco la historia de la isla, como se formó, animales y vegetación. De ahí fuimos a la costa este de la isla, la más expuesta al Pacífico. Una playa enorme de grande de más de 14 km de los que nosotros hicimos más de la mitad y vimos entre otras cosas un barco que encalló allí hace ya bastante tiempo, el Costa Concordia de su época…
La siguiente parada la hicimos en Eli Creck, que era un riachuelo que hicimos andando por él aguas abajo, río que acababa en la misma playa.
Ya de vuelta entramos en un lago interior donde me he dado el baño más agradable de todo Australia, agua dulce pero con temperatura ideal y un entorno precioso. Lástima que fuera un viaje organizado porque era para haber estado allí tirado un día entero.
De ahí ya vuelta a coger el coche y nos dirigimos hacia Nossa, donde al día siguiente practicamos algo de surf. Encontramos sitio para dormir de milagro y para cenar en una pizzería casi parecido, no empezaba bien, aunque sí que acabó bien.
En el mismo hostel reservamos una clase de surf, que aunque Ixone no necesitaba como yo se apuntó también. Yo es la única vez que he hecho surf en mi vida y aunque está claro que el equilibrio no es lo mío y que soy un poco negado, también es cierto que conseguí ponerme de pie alguna que otra vez sobre unas tranquilas olas y con una tabla enorme lo cual me permitió disfrutar de esa sensación de flotar/volar sobre las olas que nunca había experimentado antes.
Lo que me sorprendió un poco es lo cansado que es el surf, acabé destrozado de levantarme, remontar las olas y de algún trago que otro. Así que al acabar nos quedamos el resto de la mañana disfrutando de la playa de Nossa tomando un poco el sol y algún que otro baño. Y disfrutando de los auténticos surferos que había alguno que otro muy bueno. Comimos en una terraza mirando a los artistas del surf y a la tarde camino hacia Brisbane, última kilometrada.
En Brisbane nos quedamos a dormir en casa de Barbara. A Barb le conocí en septiembre de 2.001 en un viaje a Escocia que compartimos con otros 8 durante una semana disfrutando de las Highlands. 13 años sin vernos pero durante los que hemos sabido mantener contacto a base de correos. Siempre diciendo que yo iba a ir alguna vez, que ella vendría a Euskadi y al final fui yo el que primero hizo la visita, a ver si hay una segunda!
Desde luego qué gozada es ir a visitar un lugar teniendo anfitrión, ni punto de comparación.
Brisbane es una ciudad más grande de lo que pensaba, pero donde centramos casi todo el día allí en visitar el santuario de los koalas donde pudimos coger uno de estos preciosos y tranquilos animales y también ver otra fauna de la zona como ornitorrincos, canguros o diablos de Tazmania.
Lo dicho, una gozada de disfrutar otra vez de la compañía de Barb, una mujer que sabe disfrutar de la vida, como hay que hacer, aprovechando lo que te da y disfrutándolo. THANKS, BARB!
Después de despedir a Barb fuimos al aeropuerto a coger el vuelo que teníamos con Tiger hacia Sydney. Se empezaba a retrasar y finalmente nos lo cancelaron. A las 10 de la noche nos dicen que nos pagan un hotel, pero ni cena ni taxi, así que como para buscar hoteles estábamos… Como el vuelo salía a las 7 y había que estar a las 5 decidimos dormir en el aeropuerto y no salió tan mal la cosa, además al llegar a Sydney pudimos darnos una ducha en el aeropuerto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario