13 agosto 2015

POR ALPES EN BICI

Con la excusa de ir a ver la etapa del Tour (penúltima de este año) que acababa en Alpe D’Huez el día de Santiago, para allí que nos fuimos Hugo, Sheila, Alberto, Wizo, Karlos y yo. De un tirón salimos al viernes a la tarde después de currar para llegar a Burg D’Oisans a eso de las 2 de la madrugada. Después de dormir un rato con el ruido de la lluvia de fondo, nos levantamos para desayunar y montarnos en las bicis para subir Alpe d’Huez. Tercera vez que lo subo. La subida estos días con tanta gente se hace despacio y amena, aunque no había tanta gente en las cunetas como hace 2 años. Subimos hasta la línea de meta y luego bajamos a la altura del km 3,5 a meta para ver la etapa. Hasta que llega la caravana del tour se hace largo venga esperar, pero bueno, pasamos el rato y por fin empiezan a pasar coches y camiones de equipo y la caravana de publicidad que tira tonterías que aunque sean unas mierdas, hacen que te entretengas un poco mientras viene lo bueno, los txirrindularis. Venía escapado Pinot, que al final ganó y a medio minuto Quintana que había dejado atrás a Froome y a Valverde. Más atrás estaba también Contador que no pudo seguir el ritmo de los buenos. La etapa estuvo bien porque llegó muy rota a donde estábamos nosotros y así nos permitía ver bien a los ciclistas y animarles casi uno a uno, con pelotones como mucho de 10-15 ciclistas.
Al acabar la etapa a la furgo (en total 30 km de bici) para moverla de una cuneta donde habíamos dormido al pueblo, a Burg D’Oisans, que ese día se quedaba más vacío. A la noche estuvimos viendo la etapa en una tele de un bar, así nos enteramos de lo que había pasado. A dormir en la furgo y a la mañana salimos en bici dirección a la Croix de Fer


El primer tramo hasta Allemont es llano y ahí a seguir a Wizo, hasta que llegamos a Allemont donde empieza La Croix de Fer. Aquí ya no separamos. Al principio sigo a Karlos y Alberto viene con nosotros, pero poco a poco bajo el ritmo y sólo se queda Alberto conmigo acompañándome. Durante la subida hay un par de lagos con descanso en cada uno de ellos, así que aunque se endurecían las rampas, al llegar a la presa había ‘premio’. En total una subida de 29,6 km con un desnivel de 1.506 m y una pendiente media de 4,4% Aunque en general es tendido tiene algún km a más del 9% que hace que se agarre bien… Poco a poco alcanzo el bar donde me estaba esperando el resto del grupo, en el cruce que a izquierda está el Glandon a 500 m y a derecha sigue la Croix de Fer otros 3 km. Seguimos hasta la Croix de Fer y nos hacemos las fotos de rigor. Ahí yo me doy la vuelta y voy al Glandon, mientras el resto hacen toda la bajada de la Croix de Fer y suben Glandon por el otro sitio. Yo con tranquilidad voy bajando a Burg D’Oisans donde por fin encuentro pan para comer y reponer fuerzas, porque llegué medio pajarín después de 78 km en los que no comí casi nada. Espero hasta que por fin viene el resto y nos dirigimos a Italia, en concreto a Sauze d’Oulx, donde teníamos apartamento pillado para el resto de los días, aquí ya con idea de hacer también algún monte de la zona. Este tramo de furgo se nos alargó más de lo esperado, porque el Lautaret estaba cerrado y tuvimos que rodear haciendo una buena kilometrada, con lo que llegamos algo después de las 12 de la noche cuando íbamos a llegar en principio a las 10 o así. Pero bueno, ya instalados en una casa, con su cocina, su ducha, sus camas…

El primer día desde nuestro apartamento bajamos a Susa y de ahí subimos Mont Cenis. Este puerto tiene algo más de 30 km de subida, con más de 1.500 m de desnivel. Hasta el km 23 son casi todos los km del 6 al 8% y luego ya es crestear. Lo peor de la subida para mí fue el calor que pasé desde nada más empezar la subida, no había casi sombras y el sol pegaba con ganas, así que tuve que quitarme el casco para que se me refrescara algo la cabeza, algo que yo no suelo hace casi nunca, pero es la que situación me lo pedía. Cuando había subido algo más de la mitad del puerto me estaban esperando todos y después de volver a recuperar el aliento empezamos a subir todos, en teoría hasta que llegábamos a un lago donde empezaba el cresterío. La parte final cuando entramos en Francia y pasamos el refugio hasta llegar a la altura de la presa se me hizo eterna, me paré varias veces para volver a montarme y seguir poco a poco. Encima con un viento de cara que no me dejaba casi avanzar. Llegué a la altura de la presa, pero en los bares que había no estaban ninguno de éstos. Venga, hay que seguir… aunque ganas tenía de dejarlo. El altímetro me decía que estaba a más de 2.000 y el puerto era de 2.080, así que mucho no podía quedar porque faltaban varios km para cima (lo que no sabía era que hay un punto a más altitud que la propia cima ya que luego es todo cresterío) Por fin alcancé un sitio que se veían un par de bares y afortunadamente estaban en una terraza tomando una caña. Aprovechamos a comprar pan y comer bien. Luego les seguí hasta el cartel del puerto (porque la cima era antes…) y nos sacamos las fotos de cima. Ellos siguieron para adelante y yo me volví desde la cima hacia Susa. Además quería entrar en el pueblo a comprar una cubierta porque la mía estaba muy justa. Encontré una tienda y compré la cubierta, que me la puse en los hombros y empecé a subir hacia Oulx. Unos 500 m de desnivel. Cuando estaba en una de las rampas más duras, reventón, así que a cambiar cubierta (suerte que había comprado una cubierta) y poco a poco sigo hasta que me alcanza el resto de la grupeta. Consigo seguir el ritmo de Karlos y Alberto hasta Oulx, luego de ahí hasta Sauze d’Oulx, otros 400 m de desnivel en unos 3 km, así que una pared que desde la primera pedalada me la tomé con el único objetivo de acabarla (lo de puntuar por supuesto no estaba en mis planes). Al final me salieron un total de 120 km, así que las piernas casi no me seguían. Tras una buena ducha bajamos en la furgo a cenar a Oulx a una pizzería que habíamos visto y donde la suerte quiso que sólo hubiera cenando otras 2 personas, Fabio Aru (el corredor del Astana) con la chavala. Nos dijo que estaba entrenando para la vuelta y ya aprovechamos para sacarnos la foto de rigor.

Empecé el día normal, pero al montarme en la bici, en la primera bajada al girar a ver si venían detrás noté el cuello cargado, algo de tortícolis, pero bueno, pude hacer todo el día aunque en algunos momentos me daba algún pinchazo, sobre todo al ponerme de pie.
De nuevo el primer tramo coincidía con el de ayer, bajada a Susa, pero en lugar de coger el valle de la izquierda, cogíamos el de la derecha, donde empezaba el puerto de la Finestre, un puerto de 19 km con 1.675 m de desnivel (así que más desnivel que ayer, pero en 10 km menos…) Según sales de Susa el primer km es del 11%, con rampas del 14, así que como era de esperar me quedé el último nada más empezar a subir. Pero la suerte quiso que en el km 2 estuvieran Karlos y Hugo. A Hugo se le había partido el cable del desviador del cambio trasero, así que se bajaba a Susa a comprar un cable nuevo. Le hicimos un apaño para que pudiera bajar en un piñón adecuado (si no se le quedaba en el pequeño y en los repechos del pueblo lo iba a pasar mal) y salió para abajo. Justo entonces aparecieron Alberto y Wizo a ver qué pasaba y se fueron a buscarle. Así que se quedaba en cabeza Sheila, luego Karlos, detrás yo y los 3 machines más atrás reparando la avería y recuperando luego el terreno perdido. Este puerto muy chulo, los primeros 11 km, un continuo curva contracurva muy cerrado entre árboles, eso sí, duro, todo del 9-10% de media. En el km 11 había una fuente que te da media vida donde estuve charlando con un sueco que subía más o menos a mi ritmo y cuando iba a arrancar aparecieron Alberto y Wizo (Hugo había reparado y venía por detrás) Seguí para arriba porque quedaban otros 8 km más con algo más de 700 m de desnivel pero en lugar de asfalto era esterrato (una pista parcelaria, vamos, y encima en mal estado) todo a una media superior al 9%. Espectacular final de puerto ya con buenas vistas al acabarse el arbolado, pero muy duro, encima había que subir lo duro sentado porque si no derrapaba la rueda. En este tramo de esterrato me fueron pasando Alberto, Wizo y Hugo. Así que cuando llegué arriba estaban todos esperando. De ahí bajamos el puerto para comer en el primer puerto y subir Sestriere, desde donde bajábamos a Oulx (y pala final para subir de nuevo al apartahotel), al final del día 99 km.

Me levanté con una tortícolis como no había tenido nunca, no podía hacer mención ni de empezar a girar a la izquierda porque veía las estrellas. Preguntamos en el hotel a ver si podía ver algún fisio, pero no me daban hasta el día siguiente, así que ese día me cogí fiesta (éstos subieron el Granon) y me dediqué a turistear por Briançon (ellos pasaban a la hora de comer por allí). Estuve viendo el castillo por dentro, la iglesia y también callejeando por una calle llena de tiendas. Aproveché y compré un relajante muscular para ver si iba bajando el dolor de cuello. Estuve esperando a que llegaran, pero al final llegaron más tarde de lo previsto, se habían colado en un cruce y habían hecho unos km de más, así que llegaban tocados. Después de comer, Karlos, Hugo y Sheila se montaron el furgo y fuimos a Oulx directamente, parando a comprar algo para cenar en el súper y para cuando llegamos al apartamento Alberto y Wizo ya habían llegado con la bici y estaban esperando. A preparar una cena casera y a descansar, que el turisteo también es duro (aunque no tanto como el cicloturismo…)

El cuello había mejorado algo así que aunque estaba tocado, decidí coger la bici. Fuimos en furgo a Briançon los mismo del día anterior y Alberto y Wizo en bici, para empezar a subir desde allí mismo el Izoard. De nuevo nada más empezar a subir me quedo atrás y me pasan las 2 machines. El puerto son algo más de 19 km con algo más de mil metros de desnivel. Porcentajes de 4-6% la primera mitad y del 7-8% la segunda mitad. Cada vez que me pongo de pie sobre el manillar, al pegar el tirón para levantarme por suave que lo haga veo las estrellas. Así que me lo tomo con tranquilidad ya que el plan del día va a ser subir y bajar de vuelta a Briançon (me salieron 48 km) mientras que el resto seguían para adelante para subir el Angel por el lado francés y hacer el mismo camino de vuelta (Karlos, Hugo y Sheila hasta Briançon donde se montaban en la furgo y los otros dos hasta Oulx). En la cima vimos a una cuadrilla de skaters que subían en furgo y luego bajaban el puerto en patinetes, espectaculares las curvas. Yo fui bajando a Briançon, comiendo tranquilamente, pegándome una pequeña siesta haciendo tiempo hasta que llegaron Alberto y Wizo que fueron para adelante y luego los otros 3 para meter todo en la furgo y acabar el día. Hoy tocaba cenar fuera así que no fuimos tan pronto a la cama como otras veces, pero bueno... a ver cómo me levantaba el día siguiente.

 El siguiente día la etapa era sencilla. Íbamos con las furgos a Locana donde aparcábamos y subíamos el Nivolet, una ascensión de casi 40 km. Luego media vuelta y para abajo. Los primeros km eran en general suaves, del 5% pero con dos tramos de 1-2 km cada uno con el 12% más o menos, el primero unas recurvas y el segundo un túnel (la primera parte se hacía por la carretera vieja por fuera, pero el tramo final había que ir por el túnel) hasta llegar a un lago en el km 20 donde había un descanso. Empezamos todos más o menos juntos ya que la pendiente era suave, yo intentando aguantar lo máximo posible hasta que tuve que soltar la cuerda en un momento dado. Justo después del primer tramo duro, el de las recurvas, Hugo se volvió para abajo porque tenía un pedal medio roto y le estaba empezando a doler el tobillo. Luego venía el tramo del túnel, donde al principio nos desviamos por la carretera vieja, y tan vieja, un pequeño trozo sin asfaltar y el resto con unos baches enormes, pero muy tranquila para ir en bici, eso sí, por allí no pasaban coches. Estos tramos había que apretar bien, la verdad, así que mi cuello se quejaba de vez en cuando y poco después de llegar al lago donde estaba el descanso me paré a esperar a que viniera Hugo con la furgo y seguir ya más cómodo con él, además así aprovechamos a sacar fotos al resto durante la subida. En la cima el tiempo no acompañaba nada con temperatura fresca y fuerte niebla, así que rápido para abajo y comer ya de vuelta a Locana.

Esta noche era la última en el apartamento y el último día íbamos a coger la bici por la mañana, pero como salió lloviendo hicimos el viaje del tirón hasta Gasteiz parando a comer solamente (con un atasco al principio que alargó el viaje más de lo esperado).


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