El viaje empezaba en solitario porque nadie de los
bicicleteros tenía vacatas esos días, pero bueno, el viaje lo tenía en mente
desde hace años, así que aunque sea mejor ir acompañado, lo que es peor es
quedarse con las ganas y no ir. Escocia con la bici, de sur a norte.
Salí de casa el 15 de junio hacia Santander, desde donde
salía el vuelo a Edinburgh. Llegué con bastante tiempo de sobra para el
embarque, por si había algún problema. Y lo de ir con tiempo suele funcionar,
cuanto antes vayas, menos tiempo y vueltas inviertes en facturar la bici. Lo
malo es que me tocó esperar un rato en el aeropuerto de Santander, bastante
pequeño, así que bastante aburrido. Llegué a Edinburgh en vuelo directo y a
coger la bici, había llegado sin problemas, así que a sacarla de la bolsa y a
montarla en el aeropuerto para ir al hotel en plena noche, así que tirando de
frontal porque había buscado el recorrido por carreteras/caminos lo menos
circulados posible. Bien porque no hubo tráfico. Salieron algo más de 5 km que
empecé a las 12 de la noche para llegar al Brice Inn en Ratho. Todo el camino
con un suave txirimiri, hasta llegar al hotel que estaba chapado, así que tuve
que llamar por teléfono para que viniera a abrirme. El tío flipaba de la hora,
de que llegara andando en bici… pero bueno, el día siguiente empezaba la
pedalada.
El primer día de bici era el 16. Al levantarme enciendo la
tele y veo la previsión del tiempo en la zona, y era de lluvia. La mirada por
la ventana confirmaba la previsión y había un continuo y suave txirimiri que me
acompañó todo el día. Menos mal que el agua que caía era suave y aunque me mojé
bastante no fue calada que afectara a las mochilas por dentro. El recorrido
desde Edinburgh hasta Glasgow lo hice por el Union Channel hasta Falkirk Wheel
y luego por Forth and Clyde Channel. Todo fue bastante llano, tramos de asfalto
y tramos de pista (de ancho como el vasconavarro o menos) así que tranquilidad
absoluta, ni un solo coche. En todo el día las 2 visitas más chulas fueron las
de Linlithgow Palace en el pueblo de ese nombre y Falkirk Wheel, que era una
rueda gigante que unía los 2 canales del día en el punto donde están a
diferente altura, para pasar los barcos de un canal a otro y que puedan
continuar con su trayecto. Una obra que había visto en su día en el programa de
televisión Megaconstrucciones. Salieron al final casi 80 km y un ascenso de 196
m. Al llegar al hostel de Glasgow y tras la ducha me quedé porque el tiempo no
animaba a salir, así que me dediqué a extender bien las mochilas para que se
secaran para el próximo día. La cena en el hostel hasta las cartolas, lo reservé
con 3 platos y eran más grandes de lo que pensaba, pero bueno, ya los iría
quemando el resto de los días. De postre pedazo de helado y a dormir.
El segundo día de bici era el viernes 17. El día amanece
bueno, después del día anterior se agradece ver el sol y aunque la temperatura
era algo fresca (mínimas de 15 y máximas de 20 casi todos los días) el no ir
mojado es una gozada en terreno como éste, el escocés. Los primeros km son de
nuevo a la par de un canal, Clyde Channel (salvo un tramo de camino asfaltado)
hasta llegar a Dumbarton. Una vez pasado este pueblo empiezo a cruzarme con 2
ciclistas varias veces pasándoles y luego ellos a mí. Al final me junto con el
mochilero de los 2, un londinense de nombre Barry con el que estuve charlando
hasta llegar a Loch Lomond. Él va a estar 18 días turisteando por Scotland pero
durmiendo en tienda de campaña. Le pregunto por el Brexit ya que se votaba la
semana siguiente y no había visto nada de propaganda. Me dice que hay poca
información, aunque él prefiere seguir en Europa no lo tiene muy claro.
Finalmente el Brexit ganó y Reino Unido saldrá de la comunidad europea. Nos
separamos al llegar a Loch Lomond donde está Balloch Castle un pequeño castillo
pero con unas preciosas vistas del lago. Desde aquí hasta el final ya no voy a
la par de un canal y esto hace que la carretera no sea tan llana sino llena de
repechos. Paso por Croftamie y paso por Dryme donde paro a comer un poco. A la
tarde voy hasta Milton donde empezaba el Highland way, cuya primera mitad
disfruté sin medida pero los últimos 10 km que hice fueron un sufrimiento para
hacerlo con la btt y las mochilas con continuos porteos, es una senda para
hacerla andando, no en bici. Todo este camino circulaba al este de Loch Lomond
y cuando mi espalda estaba ya quejándose sin parar apareció un embarcadero en
Inversnaid donde había un ferry a Tarbet, al otro lado del lago donde había una
carretera. Aunque retrocedí 5 km, por aquella senda no podía seguir. Éste tramo
de carretera tenía bastante tráfico hasta Crianlarich pero por lo menos era
ciclable, no como la Highland way… Antes de acabar la etapa parada para ver las
Falls of Falloch para acabar el día con casi 114 km con 1.268 m de desnivel.
Llegaba el fin de semana, sábado 18. La etapa Nada más
empezar un tramo llano hasta Tyndrum y enseguida a empezar a subir ya que el
día de hoy básicamente se componía de 3 subidas para atravesar las Glencoe
Mountains para ir de Crianlarich hasta Fort William. Tenía la posibilidad de
seguir los tracks de la Highland way o ir por la carretera que iba más o menos
en paralelo. Después de la experiencia del día anterior y de un primer intento,
al ver que aquello era demasiado btt para ir con mochilas decidí ir por la
carretera cuando llegaba a Bridge of Orchy. Salí pronto del hotel montando las
mochilas lo más rápido que pude porque en Crianlarich había una cantidad de
mosquinos inaguantables para estar parado (no me pasó en más sitios durante
todas las vacatas). El día lo pasé con viento de cara aunque suave, mientras a
la izquierda observaba los cúmulos de nieve que aún quedaban en las partes más
altas de Ben Nevis, el monte más alto de Scotland. Tras un par de subidas más
llegué al punto más alto de todos los días, 348m, lo cual deja claro que no
había grandes puertos, eso sí, en general mucho sube-baja. Al empezar a bajar
vi a la izquierda The Three Sisters, 3 montañas que tienen su historia
mitológica que en su día nos explicaron en Haggis, hace ya 15 años, nada menos.
Todo bajando hasta el pueblo llamado también Glencoe donde empezaba el Loch
Linnhe. Aproveché para parar a comer un poco y echar una pinta a la sombra en
una terraza. De ahí a la par del lago todo llano hasta Fort William. Salieron
85 km y medio con 690 m de desnivel positivo. El día transcurrió rápido así que
llegué pronto al hostel y hasta las 5 no venía nadie. Pero aproveché para ir
duchándome y lavando la ropa mientras tanto. A la tarde paseo por Fort William
y al buscar sitio para cenar no encontraba ninguno. Era sábado y estaban todos
petados, en todos había que esperar mínimo una hora. Menos mal que al final
encontré un fish&chips donde me cené el plato típico de pescado albardado
con patatas fritas.
Llegaba el domingo 19, día en el que iba desde Fort William
hacia Lewiston, un poco antes de Inverness, tramo en el que pasé de lago a
lago, unidos por canales que unen el océano Atlántico en el suroeste con el mar
del Norte en el noreste. Permitió en su día unir estos mares para el transporte
marítimo, en un país que no destaca por sus grandes carreteras que faciliten el
transporte marítimo. El primer tramo por una carretera sin tráfico hasta que
llego al Caledonian Canal, cuya entrada ponía que estaba permitida sólo para
personal del canal, así que pensé en volverme, pero había un currante por allí
y me dijo que estaba prohibido para coches, así que por suerte pude seguir para
adelante. Tramo llano hasta llegar a Loch Lochy donde lo recorro por la parte
este por una pista con algún que otro repecho. Suave suave y con una
tranquilidad absoluta que te da la soledad en estos parajes. Nada más acabar
este lago, empezaba el siguiente de los cuatro, en este caso, Loch Oich. Este
lago lo rodeo por una carreterica sin un coche de nuevo hasta llegar finalmente
a Fort August, pueblo en el que se juntan varias compuertas para comunicar el
anterior lago con el más famoso de todos, Loch Ness. Desde aquí ya cojo la
carretera, parando a comer algo y refrescarme en Glenmoriston. Justo antes de
acabar la etapa en Lewiston llegué al castillo Urquhart Castle junto a Loch
Ness. Lugar muy chulo por el castillo y por las vistas del lago. Nos cuentan
las aventuras y desventuras de las tropas escocesas en sus peleas con los
ingleses. Acabo la etapa con 83 km y 758 m de desnivel. Nada más llegar al
hostel empiezo a oír el agua que cae. Ha habido suerte porque evité la calada
por una fuerte chaparrada por unos minutos. Para ir a cenar del hostel al
restaurante al trote porque seguía lloviendo fuerte. Hubo suerte porque para la
semana siguiente ya habían pasado los nubarrones y tampoco llovió.
El día 20 empezaba la mañana bordeando el Loch Ness hasta
que llegué al final de su parte norte donde enganchaba de nuevo el Caledonian
Canal que me llevaría hasta Inverness. A primera hora me cayó una pequeña
chaparrada, al empezar a llover veo una parada de bus y me meto en la
marquesina a esperar a ver si pasa, pero tras 10 minutos me decido a ponerme el
chubasquero y a salir aunque llueva. Es lo normal aquí así que no voy a parar.
Por suerte a los pocos minutos paró de llover y me quité el chubasquero que no
me volví a poner más en todos los días porque no me llovió mientras anduve en
bici. Vaya suerte que tuve, aunque también es cierto que fui en junio porque es
cuando menos pluviometría hay (aunque en julio hace más temperatura, también
llueve más). Hoy el tema del viento ha sido mejor, ha rolado a viento sur y
aunque suave, la mayoría del día me ha dado de culo. Inverness es la mayor
ciudad de todas las Highlands (el resto por los que pasé tras dejar Fort
William no pueden llamarse ciudades, todo pueblos y pueblicos). Dejo Inverness
por una carretera perfecta para ir en bici, pero llego a un cruce y ahí me
tocan 10 km con más circulación, la primera mitad cuesta arriba y luego bajada
hasta cruzar el puente Cromarty Bridge. Ahí me salgo de esta carretera en
Evanton donde paro a comer. De aquí, pasando por Alness llego a Tain a través
de pequeñas carreteras entre campos y ganado escocés y sin nada de tráfico. La
etapa se queda en algo más de 80 km y 628 m de desnivel. Paseo por Tain, que
para ser pueblo es de los más grandes que hay por esta zona y tras una buena
cena en el hotel, a descansar.
Salía el día 21 desde Tain con el plan de llegar a la costa
norte, a Tongue. Nada más salir de Tain dejaba una carretera principal (que a
la mañana tampoco tenía tráfico) para coger una carretera estrecha que me
llevaría a mi destino. Por esta carretera no caben dos coches al cruzarse, así
que cada poco hay ensanchamientos para permitir que un coche se pare y el otro
pueda pasar. Lo que venía buscando para pedalear tranquilo, vamos, rodar por
carreteras sin tráfico, por zonas sin habitar sin que se vea la mano del hombre
y con el típico paisaje verde escocés. Hubo un momento en el que el track me
metía por una senda lo cual me asustó un poco temiéndome que me pasara lo del
segundo día, pero enseguida salí a Invershin, donde atravesando por una
pasarela un puente de hierro del tren volvía a salir a la carretera “principal”.
Poco después me desviaba por una carretera que iba en paralelo al River Shin,
ganando muy suavemente altura aunque con algún repecho corto. A mitad de este
tramo llegaba a una cascada, Falls of Shin, aunque eran más unos rápidos que
una cascada, pero ya aproveché la parada para comer un poco, hoy sin refresco
porque en la carretera no vi garitos (algún inconveniente de estos sitios
tranquilos). Poco a poco seguía cogiendo altura hasta llegar a Loch Shin. A
partir de aquí un tramo bastante llano con unos paisajes bastante llanos y sin
arbolados, sólo con la hierba que forma la tundra típica escocesa por estas
highlands. La última subida del día me llevaba a Loch Loyal, de nuevo un tramo
llano bordeando el lago, hasta que al final me tocó una larga bajada hasta
llegar a Tongue. Al final del día hice 105 km con 885 m de desnivel. Llegaba
por fin a la costa norte de Escocia, costa que al día siguiente iría bordeando
en dirección este. Todo el día estuvo bastante nublado, pero no me llovió nada,
así que perfecto para andar en bici, y hablando de perfección para la bici en
un recorrido de sur hacia el norte, no hay nada como ir con viento sur, es
decir, todo el día con viento de culo y en el día de hoy sí que pegaba con
ganas, así que me ayudó en la etapa. La tarde la pasé tranquilamente en el
hostel, que tenía un salón en el que he habían hecho fuego con vistas al
entrante del mar que había. Un lugar perfecto para pasar una tarde. El pueblo
estaba a unos 5 km, así que como había platos precocinados me compré la cena y
cené en el mismo hostel.
Llegaba el séptimo día con la bici, el 22 de junio, y las
previsiones para la tarde eran bastante malas, así que decido madrugar (el
desayuno me lo dejaban preparado) y a las 7 de la mañana estaba andando ya en
bici. Tenía el ferry a eso de las 7 ya que cogí el último para asegurar si
había algún problema, pero como el tiempo venía así, decidí intentar llegar al
ferry de mediodía a ver si me dejaban cambiar el billete. Este día fue entero
de continuas subidas y bajadas, los primeros 50 km con repechos de 2-3 km que
luego tocaba bajar, así que fui acumulando desnivel. Los últimos 20 km fueron
eso sí, bastante suaves. Según avanzaba veía que podía llegar a ferry de
mediodía así que tiro sin parar a comer (ya lo haría en el ferry o esperando al
ferry de las 7). Estaba nublado, parecía que caían 2 gotas, pero a la mañana
libré. Todo el día con el mar a mi izquierda, disfrutando de una carreterica
como la del día anterior, estrecha y sin nada de tráfico. Pasaba por cerca de
Thurso, pero como ahí dormía a los 2 días no entré a verlo y fui directamente a
Scrabster, lugar desde donde salía el ferry. Pregunté y me dejaron cambiar el
billete sin problema, así que aparecí en Stromness, en las Orkney Islands tras
un viaje de algo más de una hora. Llegué al hostel mucho antes de lo esperado,
pero estuvo toda la tarde diluviando, así que di una vuelta rápida por el
pequeño pueblo Stromness y tras la cena corriendo a casa porque caía de lo
bien. En lo relativo a lo andado en bici, pues me salieron 72 km con un
desnivel de 1.044 m.
Los dos últimos días los pasaría rodando por las Orkney
Islands, al norte de Scotland. Y el primer día de los 2, el 23 de junio, salió
un día espectacular de sol para disfrutar de esta isla con las varias paradas
en restos neolíticos que pude hacer, de hace unos 5.000 años nada más y nada menos.
Nada más salir, el único problema técnico que me dio la bici en todo el viaje,
el freno delantero (disco con cable, no hidráulico) que hubo que reajustar para
dejarlo de nuevo a punto. Las primeras paradas fueron en Unstan Chambered
Cairn, un enterramiento hecho en el interior de un montículo, luego en Standing
Stones of Stennes que son unas megapiedras puestas en vertical también como
monumento fúnebre y luego en Burnhouse Settlement, donde hay unos restos de un
antiguo asentamiento. Llegaba a Skara Brae un poco antes de que abrieran, pero
con el día que hacía no importaba esperar media hora a que abrieran. Así al
principio también se ve todo con menos gente y más tranquilo. En la entrada hay
una casa reconstruida de cómo vivían y de ahí salía una senda en la que iban
recordando acontecimientos tiempo atrás hasta llegar a la época del
asentamiento, 3.000 años a.c. es decir, de hace 5 mil años. El poblado estaba
asentado en una preciosa bahía (el ser humano siempre ha tenido buen gusto y lo
que nos gusta ahora les gustaba antes). Los restos están excavados y lo cierto
es que las bases de los edificios se mantienen muy bien, mereció la pena la
espera y la visita a este precioso asentamiento. De ahí de nuevo a la bici,
rodeando un poco, aunque no tanto como tenía previsto para ir yendo a Kirkwall
donde acabaría la etapa. Las piernas poco a poco se iban cargando y los dos
últimos días acorté un poco respecto a lo que tenía previsto ya que iba dando
rodeos para ver los diferentes extremos de la isla. La parada a comer fue en
Dounby, el único pueblo medio grande que vi ese día sin contar los de salida y
llegada. Hoy el viento me pegó sobre todo de cara así que cuando llegué a
Kirkwall me quedé bien a gusto, tras 73 km y 671 m de desnivel. Kirkwall me
sorprendió gratamente porque me esperaba un pueblo más pequeño, pero tenía
bastante vida y unos cuantos monumentos de interés, además de estar al borde
del mar, claro. Dando el paseo me encontré con 3 catalanes que estaban haciendo
durante varios años a tramos una ruta que une Noruega con Shetland Islands (más
al norte de donde estábamos). Luego en la cena vi un italiano y me animé a
comer un buen plato de pasta, resultando ser la camarera mexicana, por lo que
tras más de una semana sin hablar en castellano esa tarde tuve un par de
charlas en cristiano.
El último día en bici, el 24, amaneció el día totalmente
nublado y así transcurrió todo el día, pero por suerte, en el último día
bicicletero, libré también de la lluvia. Los comentarios en el desayuno eran
sobre el Brexit, que había salido que sí, estaban todos sorprendidos, pensaban
que iba a salir que no, más en Scotland, donde hacía poco habían tenido un
referéndum para permanecer en el Reino Unido pero dentro de Europa, no fuera
como estarán a partir de ahora. Hoy madrugo poco porque hasta que cogía el
ferry no hacía muchos km, en concreto fueron 54 con 601 m de desnivel. De
camino vi una casa con material agrícola antiguo y me paré a verlo porque lo
tenía muy bien cuidado y salió el dueño para charlar conmigo un poco así que
hablamos de cómo se curraba en el campo hace unos años, entre sus joyas, un
tractor de 1.943 en perfecto estado. Me acerqué a ver el Glub, un cañón que
daba al mar y de ahí al ferry en St Margareth’s House que me llevaría hasta
Gill’s Bay, desde donde me quedaban otros 27 km con 223 m de desnivel, bastante
llano para llegar a Thurso donde acababa mi ruta bicicletera y empezaba la de
transportes para ir volviendo a casa. Para despedirme ese día otra vez los
típicos fish & chips tan recurrentes y fáciles de encontrar a cualquier
hora. El día siguiente me levanté con la intención de coger el tren hacia
Edinburgh, pero cuando llego a la estación está todo cerrado, no hay nadie,
hasta que encuentro un interfono y tras hacer la llamada me dicen que hay huelga
y no hay tren a Inverness. Me dicen que iban a poner un autobús así que voy al
parking y empieza a venir gente, unos 10-12. Cuando viene el bus nos dice a 3
que estábamos en bici que ya había una bici dentro y que no metía más, así que
tras varias llamadas conseguimos que venga un segundo bus que nos lleva a
Inverness, justo a tiempo para coger el tren a Edinburgh. Después del susto del
primer tramo, en el tren ya más relajado. Al llegar a la estación al hotel del
primer día a por la bolsa de la bici, de ahí al hotel de ese día y a dormir,
que el último día madrugaba a las 4 de la mañana para ir en bici al aeropuerto
(unos 9 km), preparar toda la bolsa y el avión salía a las 7. Esta vez me vino
bien ir con tiempo porque me hicieron sacar las cosas que tenía en la bolsa de
la bici y meterlas en una mochila aparte porque pesaba mucho (y eso que pesaba
menos que a la ida, pero bueno). De vuelta a Santander y a casa.
Tras las dudas de ir o no solo, cada vez lo tengo más claro, mejor ir solo que no ir. La compañía siempre se agradece pero perder la oportunidad de conocer sitios así por no ir solo es una lástima.








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