Esta aventura empezó hace bastante más de un año. Después de ver un programa de Imparables presentado por Santi Millán en el que participaban en esta prueba me quedé enamorado de ella. Empecé a mirar videos e información por internet y cuanto más miraba y buscaba más claro tenía que alguna vez tenía que intentar participar en ella. El problema es que la inscripción hay que hacerla con un año vista, así que en julio de 2.016 me apunté aunque andaba renqueante con la espalda. De hecho el resto del año estuve muy renqueante y me planteé incluso darme de baja, pero a finales de año empecé a ver la luz, así que por suerte no lo hice. Durante la primera parte de 2.017 ha ido todo el entreno pensando en la BC, empezando con recorridos por parcelarias alargando cada vez más, sin forzar la espalda pero haciendo fondo. Para luego cada vez más hacer btt de verdad, y participando en pruebas como la Badaia, la Girona, el Cabrerés o la Eusko Bike, que me han servido además de para entrenarme para conocer mejor hasta dónde podía llegar. El entreno estaba hecho, al final voy con algo más de 2.000 km. Podían haber sido más, pero teniendo en cuenta lo que suelo andar, estaba bastante bien y lo hubiera firmado a principio de año.
Empezaba vacatas el 30 de junio y a la tarde después de currar y comer estuve preparando todo. A media tarde salí camino a Barcelona, con la intención de avanzar y dormir a medio camino. Avancé más de lo que pensaba y llegué hasta Mollerusa, donde cené después de pasar Lleida y dormí en la misma furgo. Paré en un restaurante para camioneros y dormí en el parking de la gasolinera. Lugar tranquilo y que para no tener ni idea acerté. Así al día siguiente ya no me quedaba casi nada de conducción.
El 1 de julio salí con la furgo y llegué al parking de larga estancia del aeropuerto de Barcelona. Llegué con bastante tiempo de sobra, así que fui tranquilo con la maleta y la caja de la bici (moverse por el aeropuerto es complicado así). Paso por fin a facturar y me cobran 24 euros en lugar de los 30 dólares canadienses que me dijeron por cada trayecto. Así que me salió por la mitad de lo que me esperaba más o menos. Para viajar a Canadá hay que pedir con tiempo un visado electrónico (eTA) que te solicitan a la hora de sacar el billete por si se te ha olvidado para tramitarlo si hace falta de última hora.
De ahí para la puerta de embarque. El primer vuelo eran 9 horas y 15 minutos desde Barcelona a Toronto. En Toronto hay que pasar primero el control de pasaporte y recoger las maletas para volver a facturarlas. Justo de tiempo llego a la puerta del segundo embarque, donde me encuentro con 2 catalanes que iban como yo y llegaban justo porque tuvieron que esperar a la bici para refacturar. Esta pareja iba a los Rocky Mountains, un par de meses a su bola, muy buen plan. El vuelo con ellos porque casualidad les tocó justo al lado mío. Llegamos por fin a Vancouver y yo cojo el tren y me despido de ellos mientras se quedan montando sus bicis. Ese día era justo el día de Canadá y en 2.017 era el 150 aniversario así que había fiesta en la calle y mucha gente, incluso fuegos artificiales que vimos desde el avión. Llegué al hostel con la ayuda de dos polis que se ofrecieron a indicarme para dónde tenía que ir justo cuando salía de la boca del tren. Llegué y a la ducha y a dormir. El viaje largo pero sin incidencias.
El 2 de julio me levanté a las 6 de la mañana (en Vancouver son 9 horas más que en Vitoria, osea que eran las 15 según mi cuerpo) Salgo a la calle y por supuesto no había casi nadie (por lo pronto que era y por la fiesta del día anterior). Paseo un poco en un buen día mañanero y desayuno en un café antes de volver al hotel a empezar a desempaquetar la maleta y la bici a una hora prudencial. Inflo un poco las ruedas y parece que cogen presión (con la bomba de mano mucho no puedo hacer) De ahí salgo a turistear un poco visitando BC Place Stadium, el bidegorri de False Creek y Granville Island (donde hay un mercado). Como un sándwich por ahí y acabo en Chinatown volviendo al hostel. Llegando al hostel, el barrio bastante gente en la calle en la que se veía que había mucha droga en esa zona. Voy a preguntar horarios de los traslados de los próximos días y acabo tomando una caña en el bar del hotel donde cené también.
El 3 de julio también me desperté pronto, aunque había dormido 8 horas, superando el jetlag poco a poco. Bajo a desayunar al hostel Cambie, pero al grande, no donde estaba alojado a unas 3 manzanas de donde estaba. Empiezo el día bien, con unos huevos escalzados con bacon… Monto la bici para empezar a andar pero la rueda trasera se desinfla y no consigo talonarla con la bomba de mano. Empiezo a buscar una tienda de bicis hasta que por fin doy con un alquiler de bicis donde tienen una bomba de pie y consigo inflar la rueda para empezar a andar en bici. Voy rodeando el Stanley Park en sentido antihorario (al revés no se puede hacer en bici) haciendo varias paradas para ver el paisaje y sacar fotos. En la playa “2nd beach” hay un puesto de fruta y me como unas cerezas locales. Sigo y llego a Burrard Bridge para pasar al otro lado hacia Kitsilano. Allí me pide una chica una llave allen porque tenía el manillar flojo y lo solucionamos. Lo del karma va así, por la mañana a mí, por la tarde a otro. Sigo hasta la Jericho beach donde me entra hambre y paro a comer una hamburguesa en un puesto playero. Me siento y me pregunta una pareja local a ver si podíamos compartir mesa. Of course! Buena charla con Michael y Helen sobre la zona y los sitios a ver, sobre veleros (él iba a ir a Mallorca), sobre el ZETA entre Estados Unidos y Canadá, sobre la independencia vasca y catalana y de Quebec y salió hasta el tema de Trumph. Al acabar de vuelta por el carril bici bordeando la costa. 32 km con 236 de desnivel positivo. Paseo muy suave para probar la bici y soltar las piernas del viaje.
El 4 de julio empieza el día bien con unos huevos con bacon en el hostel y voy a por el bus para ver Capilano. Hay un puente colgante, el Cliffwalk (paseo por una pasarela colgante) y unos buenos pedazo de árboles. Allí estoy con uno de Arizona que hablaba español tras estar de misiones 2 años en México DF. Estaba con la mujer y sus 6 peques. Para acabar en Capilano un concierto de música local. A la vuelta a Vancouver, un bocata y paseo por el centro. En el hostel hago un poco la colada y salgo para buscar un restaurante a cenar pasta. Mañana iría a hacer la inscripción de la BC.
El 5 de julio salgo con la bici camino de North Vancouver, donde se hacía la inscripción de la BC en Capilano University. Lo consigo encontrar y como era pronto voy a ver Lym Canyon Park que está al lado. Tras una vuelta por el parque y la primera caída en Canadá salgo y paro a comer una hamburguesa antes de ir a la inscripción. En Lyn Park hay un montón de perros de paseo. Llego a Capilano y recojo los papeles con formularios (había que rellenar 3 hojas). Cojo el dorsal y la mochila que te dan para meter todo durante la prueba y compro el maillot de la prueba para tener de recuerdo. Dejo allí la bici y vuelvo en bus a preparar la mochila en el hostel. Dejé en el hostel la caja de la bici con alguna cosa y el resto me lo llevaba a la prueba. Voy a cenar al bar del hotel y pronto además, que además de madrugar al día siguiente a la 1:00 tenía una conference con AENA a media noche.
El 6 de julio madrugo para estar a las 8:30 en la zona de inscripciones y había que desayunar e ir en autobús hasta North Vancouver. Allí tenemos la reunión técnica donde nos explican todos los asuntos de la prueba. Estoy con 2 madrileños, Alberto y Toni. La mejor explicación la que nos da el médico donde para recordar que hay que hidratarse, recuerda que “happy mountaneer, always pees clear”, además de que hay 2 tipos de osos, los negros y los grizzlies. Con los negros si eres valiente puedes pelear, pero recuerda que los grizzlies no pierden. De ahí cogemos un bus, luego un ferry y por fin otro bus para llegar a Cumberland. En la tienda de campaña me toca con un americano, Julius. El campamento lo han montado en un parque a las afueras de Cumberland. Tras la cena, hacemos un poco de yoga y a dormir. Los nervios están ahí, el día siguiente empieza la bici, tras mucho tiempo por fin llega.
El 7 de julio empieza la btt!!! La etapa 1 era CUMBERLAND. En la salida hay varias salidas con el tiempo esperado así que como son 48 km me pongo en el cartel de 4:30 donde me encuentro con 2 granadinos (Pablo y Cecilio) y con uno de Teruel (Jose). Las salidas las van haciendo cada 5 minutos y así no se producen empujones en la salida. Los primeros 12 km vamos subiendo poco a poco por camino. Al llegar a la cima empieza la primera bajada y es bastante chunga, así que tengo que bajarme varias veces. Luego sendas y sendas… En una caída salí volando por encima del manillar, pero sólo me hice una pequeña herida en la espinilla. Los km van pasando bien aunque poco a poco debido a la dificultad técnica del terreno. Menos mal que hizo buen tiempo y el terreno estaba seco. Yo por estos terrenos no sé rodar, además las suspensiones tienen poco recorrido y la bici que llevé es de 26 pulgadas (casi todo el mundo tenía las ruedas de 29 pulgadas) En las subidas como técnicamente eran más sencillas iba pasando a gente, pero bajando era justo al revés, me pasaban todos muy rápido. Por el km 30 pasamos por la zona de salida y poco más adelante me paso un cruce, así que hice 1,5 km de más. De nuevo una subidita esta vez con mucho sol que pegaba en la pista hasta llegar al segundo avituallamiento. Se agradece comer y beber un poco. De ahí el último tramo a Cumberland muy ratonero por lo que se hace muy duro. Al final salen 48,14 km en 5:12:23, media de 9,3 km/h y 1.161 m de desnivel positivo. Al acabar voy a limpiar la bici y veo que te lo hacen ellos, así que a mirar. Tras la ducha me junto con Pablo, Cecilio y Jose. Tomamos una caña y a cenar a las 5. Cogemos el bus y a esperar al ferry que se retrasa y llegamos a Powell River a las 9 de la noche. Al bajar hay gente con pancartas de bienvenida, aplaudiendo, animando y hasta con un grupo de gaiteros. Justo está anocheciendo y el ocaso con el mar y la montaña muy guapo. Llegamos al campamento de Powell River, que está ubicado al borde del mar junto a la playa. Cojo la tienda de campaña con el turolense, Jose, con el que dormiría el resto de los días.
El 8 de julio era la segunda etapa en POWELL RIVER. Esta etapa fue técnicamente más fácil. Menos mal porque el primer día salí un poco acojonado. De nuevo los primeros km fueron de subida por pista para luego hacer mucho sendero. Todo el recorrido fue muy botón por las raíces así que fui bastante suave. Me salieron 53,32 km con 816 m de desnivel positivo a 10 km/h en 5:17:01. En el km 30 rompí la cadena y me paré a repararla. Me echó una mano otro participante aunque tenía el tronchacadenas y podía hacerlo sólo. A pesar de estar los 2 ponemos la cadena por fuera del desviador y tengo que volver a desmontarla. Unos 3 km después volví a partir la cadena y tras arreglarla sigo para adelante. En el km 36 estaba el avituallamiento donde siempre había una asistencia de Shimano que le echan un ojo y al ver que la cadena estaba ya bastante corta tras haberle quitado un par de eslabones, me ponen una nueva. Me salvan de una buena. Al llegar al campamento con el buen día que hacía tras comer un poco en el avituallamiento de meta fui a por el bañador y a me metí en la playa. El agua estaba un poco fresca pero para relajar las piernas lo mejor. Así da gusto terminar una etapa!
El 9 de julio llegaba la tercera etapa, EARLSCOVE-SECHELT. Es la primera de las 2 etapas en línea ya que el resto son circulares. Hoy me toca levantarme pronto e ir a la primera tanda de las 3 de desayuno que hay siempre. El resto de los días iba siempre al plan C (el último de los 3, así que siempre desayunaba y cenaba en la última tanda). Cuando contraté el meal plan sólo había el C, así que lo tuve que coger. Como luego salía también más tarde que los primeros me vino bien ya que así entre comer y salir había un buen espacio de tiempo. La razón de ir hoy a la primera tanda es que tenía que recoger todo e ir a coger un hidroavión para hacer el trayecto de Powel River a Earls’ Cove. La mayoría de la gente lo hace en barco, pero sortean unas plazas en avión y tuve suerte. Al llegar nos van haciendo en grupos de 10-12 personas y entro en la segunda tanda. De mi grupo soy el más alto y por eso el piloto me mete con él en la cabina así que las vistas fueron muy guapas. 15 minutos de vuelo ya que se desvió para ver una cascada. Al llegar a esperar al resto de la gente a que fuera llegando. La etapa fue bastante dura. La primera mitad continuos subebajas por cortafuegos o similar. La segunda mitad del recorrido ya fueron bastantes más sendas. Al salir a las 11 para hacer el traslado hizo que ese día pasáramos bastante más calor que otros días. Al llegar a Sechelt a hacer todo a tomo meter, lavar bici, ducha, cena estirar y a dormir. Esta etapa me salieron 59,72 km a una media de 8,99 km/h con 1.528 m de desnivel y me costó 6:38:44.
El 10 de julio era la etapa número 4, mitad del recorrido, SECHELT-LANGDALE. Nos levantamos en Sechelt y tras recoger todo y recoger a la bici. Ya vamos cogiendo la rutina de todos los días y cada vez se hace todo en menos y menos tiempo. En la salida los primeros 4 km son por carretera y nos salimos al monte siguiendo con la subida, aún con más desnivel que al principio. Las bajadas son tramos de singletracks y las subidas más por pistas. Hoy las sendas son muy guapas y mucho más ciclables. Los últimos 7 km son todo de bajada. Han salido 51,72 km en 5:48:05 a una media de 8,91 km/h y un desnivel de 1.458 m de subida. Las piernas y los brazos se van notando más de la tensión de las bajadas que de las subidas en sí. En Langdale tras esperar una cola para la ducha esperamos a que salga el ferry que nos llevará a North Vancouver. Nada más llegar al camping, a por la cena y a la tienda a estirar y sobar. Hoy al coger el segundo ferry no llegamos a la sesión de yoga, pero bueno, hice una propia en la tienda.
El 11 de julio la etapa quinta, en NORTH VANCOUVER. La etapa era corta, de 20 km, así que nos temíamos que había algo por ahí que nos sorprendería. La salida se hizo más larga que otros días ya que la hicieron en grupos de 25 en lugar de 100 por lo que estuvimos esperando mucho más tiempo que los días previos. Empezamos la primera subida por carretera y la parte final ya por singletrack. Al llegar arriba empieza la primera de las 2 bajadas, que la hacían cronometrada y era un tramo diseñado por los de Red Bull. Técnicamente una pasada así que tuve que hacer casi todo andando (no era el único) La segunda subida mucho más técnica que la primera así que también tocó andar. La segunda bajada ya más normal la pude hacer mejor disfrutando de los singletracks de la zona. Me salieron 20,02 km que los hice a una media de 6,87 km/h con 783 m de desnivel. Me costó 2:54:56. Los frenos se hacen notar y tuve que cambiar las pastillas ya que se fundieron. Nada más llegar, ducha y en bus camino a Squamish. El campamento tiene unas vistas muy guapas con las montañas nevadas de fondo.
El 12 de julio es la etapa 6, en SQUAMISH. Para mi gusto ésta fue la mejor etapa de todas. De flipar. Sólo por esto mereció la pena todo lo previo en entrenos y esfuerzos para el viaje (el resto de la semana muy bien también, eh!) Los tracks eran muy ciclables. Las 2 primeras bajadas las he gozado como nunca en bici. Se me escaparon varios gritos de gozar de lo que estaba haciendo. Justo antes de un avituallamiento he visto un oso negro y pude parar a sacarle una foto antes de que se diera la vuelta. Era pequeño pero lo pude ver en libertad desde bastante cerca. La segunda parte del recorrido me junté con Janet Jones, una americana que andaba más o menos a mi ritmo así que en tramos me pasaba ella y en otros yo. Al final me salieron 56,55 km con 1.521 m de desnivel. Me costó 5:50:519 a una media de 9,69 km/h. En la zona de la acampada había una buena explanada donde había una escuela para críos y un polideportivo. Montaron una pequeña fiesta con birras y pizza para cambiar el ambiente bicicletero por algo más festivo. Aunque por supuesto no echamos muchas cañas porque el día siguiente era la última etapa. Dormimos allí y al día siguiente iríamos a Whistler en autobús.
El 13 de julio era la última etapa, la 7 en WHISTLER. Fue una etapa con duras subidas y bajadas. Las sendas muy guapas y muy bien preparadas, eso sí. Era el último día y no sé si disfrutaba más de las vistas que de que por fin iba a acabar esta aventura de una pieza. Al principio me daba más miedo por el tema físico, pero lo que más difícil puso todo con diferencia fue técnicamente. Para mí muy complicada la marcha. En la parte final en la última subida había gente disfrazada en el monte animando, aunque ya se iban retirando. Por fin llegaba la entrada triunfal en Whistler junto al lago y con las montañas de fondo donde están las pistas de ski. Salieron 32,11 km con 1.134 m de desnivel positivo, a 7,73 km/h en 4:09:15. La etapa de hoy menos una pequeña subida ha sido todo sendas y más sendas. Tras disfrutar de la meta, comentamos con el resto de la gente la gozada que hemos disfrutado esta última semana. El día ayuda con el sol a estar disfrutando del post-carrera comentando lo que ha sido toda la BC. El tiempo sin duda ha ayudado a disfrutarla aún más si cabe ya que no nos ha llovido nada (sólo un rato una noche). De ahí en bici al pueblo y a buscar el hotel que había reservado. Ya se había acampado la acampada. En el hotel hay piscina y jacuzzi así que tras la ducha a relajar el cuerpo en la piscina primero y luego en el jacuzzi. Lo de visitar el pueblo ya será para mañana. Para cenar vamos a un centro de convención ya que había una organizada por la BC. Al llegar vemos que sobre todo las tías van elegantes, y nosotros en pantalón corto… A punto de volver a cambiarnos, vemos que los tíos van en general más informales (aunque hay alguno elegante) así que nos quedamos. Tras la cena nos ponen un video resumen de la prueba.
El 14 de julio dejo la maleta en el hotel y salgo con la bici a ver Whistler y a hacer Lost Lake Loop. En el pueblo un gran ambiente de btt, sobre todo de descenso. Hay una tremenda estación de ski que está preparada para verano para descenso en btt con rampas, saltos… En la zona, además de esto, hay pequeñas zonas de escuela para los peques y que aprendan a bajar como auténticos camicaces sin abrirse la cabeza. Después de comer, voy a por el bus y me ponen pegas por no llevar la bici en caja, pero finalmente me dejan viajar. El autobús me deja en el centro de Vancouver y de ahí al hostel a preparar la caja de la bici y la maleta para el viaje del día siguiente. Después a cenar y a dormir. En el vuelo de vuelta la única pega al facturar, me hacen abrir la caja de la bici para ver lo que llevaba. Al principio no quería porque estaba encintada y se me había acabado la cinta, pero no hubo forma. Por lo demás sin incidencias en la vuelta.











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