15 abril 2007

DEATH VALLEY (14-abr-07)

Pues este fin de semana ha habido un poco de todo, algo de turismo y algo de curro. Empecé el sábado visitando Death Valley (osea, el valle de la muerte) Sergio y Aitor ya lo habían visto y no se animaron, pero bueno, de todas maneras me animé porque cuanto más tarde vayas peor porque hace más calor y por allí en verano no se puede aguantar. Ayer tuve suerte porque estaba hasta un poco nublado y a la mañana tenía que tener puesto hasta el forrillo. Es un valle en el que como su nombre indica no hay prácticamente vida. Hay algo de vegetación y creo que algún coyote, pero poco más. En verano hace temperaturas insoportables (no se caen los pájaros porque no hay). Empecé la visita en un mirador llamado Zabriskie Point desde el que se veían formaciones rocosas de lo más curiosas con muchas curvas y cambios de colores en la roca.







Luego estuve viendo un lago de sal, sí, no quiero decir que sea salado, sino de sal. El caso es que el agua de escorrentía de la zona se acumula en la parte más baja del valle que no tiene salida y arrastra las sales de la zona. Por el calor que hace todo el agua se evapora y queda como un manto blanco en el suelo. Es como Salinas de Añana pero a lo bestia (y sin el encanto de las salinas de madera). Este lago está por debajo del nivel del mar. Sí, por debajo de 0 metros (vi en el gps hasta 77 metros por debajo del nivel del mar) y eso que el mar está a más de 350 km de distancia en línea recta. Dentro del lago había algún hierbajo y al tocarlo parecía que estaba petrificado por la capa de sal que lo recubría.

Había luego alguna zona de dunas de arena y paisaje desértico en general. Todo esto metido en un valle enorme rodeado por unas pedazo de montañas enormes.

En esta zona también había unas minas de bórax que funcionaron a finales del siglo XIX. En este lugar la extraían y la trataban antes de transportarla porque esto está muy lejos de cualquier sitio y transportarla en bruto hubiera costado demasiada pasta. Así que la movían una vez destilado el producto. Los carromatos eran de impresión y eran tirados por nada menos que 20 mulas.

También vi un castillo llamado Scottys Castle, que era chulo, pero bueno, de hace unos 50-60 años. Para la gente de aquí primeros del siglo XX o finales del XIX como mucho es lo que tienen de historia. Una lástima que los conquistadores arrasaran con toda la cultura india, porque seguro que tendrían cosas de lo más interesantes.

A la salida del parque entré en Rhyolite, un pueblo fantasma. En realidad es un pueblo minero como el que en su día os conté (Cálico) pero peor cuidado y con las cosas más derruidas. Eso sí, había mucho fantasma por la zona (alguno en bici, como hay también alguno por ahí) Por cierto, en el pueblo a parte de escuela, tienda y estación de tren había también Kárcel, así que tiene un punto a favor.



Luego de camino de vuelta hacia Las Vegas. .Aquí os pongo un vídeo en el que se ve un poco lo que es la vida del conductor de esta zona. Que tiene que ser de lo más aburrida.
Después de una buena temporada de conducir monovolúmenes he vuelto al coche normal y corriente. Esta vez un Nissan Última. Lo cierto es que es mucho más cómodo, acelera más rápido, frena muuuucho más rápido, cuando sopla viento no parece que vas en un velero…





Y es que como dicen los Iron Maiden: “I am a man who walks alone…”

Y para terminar el fin de semana el domingo me vine un poco al curro. Este fin de semana estaba previsto empezar a meter aceite térmico en las tuberías de la planta. Los que han estado por aquí ya saben lo que es, el que pasa por los tubos que hay en mitad de los espejos y que se calienta con el sol. Pero al final viene para nada, no empezaron. Estuvieron haciendo las últimas limpiezas así que todo parece indicar que empezarán mañana. Durante los soplados de la tubería como curiosidad encontramos el casco de un operario… se le debió caer sin darse cuenta…

Hasta gero, gero, gero,
patatas a lo dedvalero

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