18 abril 2007

HISTORIAS PASADAS: THANKS GIVING (23-26 nov 07)

Bueno, pues os cuento uno de los últimos viajecitos que tenía pendiente de contar. Fue el fin de semana del 23 al 26 de noviembre. Como curiosidad, para que os hagáis una idea de cuando fue el tema, coincidió con el finde en el que nació Jare.

Ese jueves coincidía que en USA era fiesta porque se celebraba Thanks Giving (osea Acción de Gracias) Básicamente consiste en que las familias se juntan y comen pavo. Es una tradición india que ha pasado a lo largo de los años, y que por supuesto ha degenerado hacia donde quiere que degenere el mercado. En un principio era para agradecer a la naturaleza que les diera alimentos. Pero bueno, la esencia es buena, ya que hace que las familias se junten para tener una buena comida juntos. Y es de las pocas ocasiones en las que se juntan por aquí.

El caso es que el jueves nos invitó a su casa uno del trabajo a comer con su familia, Dave. Estuvimos comiendo como plato principal como no un buen pavo, tamaño americano, acompañado de varias cosas. No nos lo comimos todo, aunque teníamos buen saque. Yo ya sé que lo tengo bueno, pues alguno ya me ganaba en la mesa. La familia eran los dos padres y 4 hijos (dos hijos y dos hijas). Los hombres de la familia curran ahora todos conmigo. El padre estaba desde el principio y hace como un mes han entrado a currar los dos hijos también.
Tienen una casa bastante guapa, con una piscina en la parte trasera aunque en estas fechas no la utilizamos y comimos dentro. También tiene un par de coches antiguos que según dice algún día se pondrá a reparar.

Ese jueves dormimos en Victorville, pueblo de Dave y el viernes ya nos dirigimos a la costa californiana, porque nuestra intención era hacer un viaje a lo largo de la carretera costera que une Los Ángeles y San Francisco, la US 1. La primera parada fue en un pueblo al norte de LA llamado 'Pismo Beach' que tiene una playa guapa. Hacía medio fresco, pero cuando daba el sol hasta se podía estar en manga corta. En esta playa hice un poco de escalada, y a punto estuvo de costarme un susto por sacar una triste foto…

De ahí nos dirigimos hacia un castillo que nos digeron que estaba muy, pero que muy bien. 'Hearst Castle'. Pero al final no tiene nada de historia. Se construyó en el siglo XX, lo hizo un magnate de la comunicación americana que no tenía más que dinero. Vamos, que me contaban las fechas en las que empezó a construirse hace taaaaaanto tiempo y yo pensaba en mi padre que por esas fechas estaría haciendo la primera comunión. Pero bueno, es que aquí el tema de la historia no es el fuerte del país. Era chulo, sí, pero bueno, nada del otro mundo. Estaba hecho además cogiendo ideas de arte francés, español, italiano, griego… cada sala se podía decir que era de un país o de otro.

Siguiendo con el camino del viernes justo al salir del castillo vimos en una playa unos elefantes marinos. No estoy seguro de si habría alguna valla o algo así en el mar para que no se fueran a otras playas, pero el caso es que esa estaba petada y tenía hasta un mirador para verlos. Son unos animales de lo más tranquilos y si se movían eran para darse media vuelta y seguir con la siesta.

Para terminar con el día nos paramos en un mirador para ver anochecer. El cielo estaba rojizo sobre el mar Pacífico. Muy chulo, seguro que la foto pierde. El lugar era de lo más bucólico, los dos sentados junto al coche, cenando un poco, mirando al mar, anocheciendo… lástima que estuviera con Sergio y su compañía me rompía todo el romanticismo (a él le pasaba algo parecido cuando se giraba y me veía el careto)

El sábado lo primero que fuimos a ver fue un pequeño parque en el que había secuoyas. Para mí eran enormes (luego ya estuve en Sequoya Nacional Park y resulta que tampoco eran para tanto) El caso es que en uno de esos parques tenía que vivir David el Gnomo, seguro. Dimos un pequeño paseo, aunque corto porque había que hacer muchas cosas. Hicimos un par de paradas más por la costa y llegamos a Monterrey. Desde allí vimos un paseo en barco para ver focas y ballenas y también algún pelícano. La costa era bastante rocosa y tenía un aire a la costa cantábrica (salvando las distancias, claro, que en esta no tienen Sopelana) Eso sí, lo que tienen es un pueblo que se llama Santa Cruz (aunque tampoco tenga ninguna Cepa).

El sábado lo acabamos en San Francisco, donde vimos el Golden Gate y poco más. Llegamos de noche y habíamos quedado para cenar con Aitor, su hermano y cuñada y Eva. Estuvimos cenando en un restaurante indio dentro de Little Italy. Después de cenar fuimos a echar un par de potes y vimos un concierto de blues en directo. Eran tres músicos de lo más auténtico.

Y el domingo ya viaje de vuelta. Salida desde San Francisco y tras unas 9 horas de coche llegada a Las Vegas a descansar un poco.

Hasta gero, gero, gero,
patatas con pavo txorizero

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