El caso es que el jueves nos invitó a su casa uno del trabajo a comer con su familia, Dave. Estuvimos comiendo como plato principal como no un buen pavo, tamaño americano, acompañado de varias cosas. No nos lo comimos todo, aunque teníamos buen saque. Yo ya sé que lo tengo bueno, pues alguno ya me ganaba en la mesa. La familia eran los dos padres y 4 hijos (dos hijos y dos hijas). Los hombres de la familia curran ahora todos conmigo. El padre estaba desde el principio y hace como un mes han entrado a currar los dos hijos también.
Tienen una casa bastante guapa, con una piscina en la parte trasera aunque en estas fechas no la utilizamos y comimos dentro. También tiene un par de coches antiguos que según dice algún día se pondrá a reparar.
De ahí nos dirigimos hacia un castillo que nos digeron que estaba muy, pero que muy bien. 'Hearst Castle'. Pero al final no tiene nada de historia. Se construyó en el siglo XX, lo hizo un magnate de la comunicación americana que no tenía más que dinero. Vamos, que me contaban las fechas en las que empezó a construirse hace taaaaaanto tiempo y yo pensaba en mi padre que por esas fechas estaría haciendo la primera comunión. Pero bueno, es que aquí el tema de la historia no es el fuerte del país. Era chulo, sí, pero bueno, nada del otro mundo. Estaba hecho además cogiendo ideas de arte francés, español, italiano, griego… cada sala se podía decir que era de un país o de otro.
Siguiendo con el camino del viernes justo al salir del castillo vimos en una playa unos elefantes marinos. No estoy seguro de si habría alguna valla o algo así en el mar para que no se fueran a otras playas, pero el caso es que esa estaba petada y tenía hasta un mirador para verlos. Son unos animales de lo más tranquilos y si se movían eran para darse media vuelta y seguir con la siesta.
El sábado lo primero que fuimos a ver fue un pequeño parque en el que había secuoyas. Para mí eran enormes (luego ya estuve en Sequoya Nacional Park y resulta que tampoco eran para tanto) El caso es que en uno de esos parques tenía que vivir David el Gnomo, seguro. Dimos un pequeño paseo, aunque corto porque había que hacer muchas cosas. Hicimos un par de paradas más por la costa y llegamos a Monterrey. Desde allí vimos un paseo en barco para ver focas y ballenas y también algún pelícano. La costa era bastante rocosa y tenía un aire a la costa cantábrica (salvando las distancias, claro, que en esta no tienen Sopelana) Eso sí, lo que tienen es un pueblo que se llama Santa Cruz (aunque tampoco tenga ninguna Cepa).
Y el domingo ya viaje de vuelta. Salida desde San Francisco y tras unas 9 horas de coche llegada a Las Vegas a descansar un poco.
Hasta gero, gero, gero,
patatas con pavo txorizero
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