Después de algo más de tres meses desde mi última visita a
casa (fue por navidad) volvía a tocarme permiso, así que me fui a Gasteiz y San
Román durante unos días, coincidiendo con la Semana Santa. Como siempre estas
visitas se pasan demasiado rápido porque hay que hacer recados tras más de 3
meses fuera, me gusta coincidir con la gente a la que no le he visto durante
mucho tiempo, estar con la familia, dar algún paseo por San Román y por
Gasteiz.
Los últimos días en Los Vilos fueron una cuenta atrás,
descontando los días para la mañana que por fin salgo de casa hacia el bus con
la maleta. El viaje es largo, pero no importa. Primero unas 3 horas en bus a
Santiago, de ahí otra hora al aeropuerto en otro bus. A esperar al avión. Esta
vez el viaje toca con escala en Buenos Aires antes de llegar a Madrid, donde
sale el último avión a Bilbao y por fin en coche a Gasteiz. Un total de unas 30
horas de bus, avión, esperas y coche hasta llegar a casa.
El primer domingo coincidía con la llegada de la korrika a
Gasteiz (final de esta edición 2019) así que a la mañana estuve con los de
zortzietakoak corriendo un km con Uxue a la cabeza. A la tarde había
conciertos, entre ellos el de la Big Band Berri donde tocaba Patxi.
Los siguientes 3 días fueron de recados por Vitoria. Mucho
tiempo fuera y los papeleos que se pueden hacer poco a poco, los concentré en
estos días.
De ahí a pasar la Semana Santa por San Román. Algún paseo por la zona,
alguna caña en la karcel, un poco de curro en la huerta, la visita de rigor a
la Muela y también un día de poteo a Campezo, que hacía mucho que no íbamos. Se
pasan en nada los días y de vuelta a Los Vilos.

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