08 abril 2019

VISITAS EN CHILE

Después de media año en Chile, se juntan las visitas en dos fines de semana seguidos.
La primera visita es de una korresana, viene Kris por trabajo unos días y en lugar de llegar el domingo a dormir, llegó a la mañana, así que pudimos pasar el día conociendo un poco el centro de Santiago. Salí pronto de Los Vilos para ir a recogerle al aeropuerto de Santiago, el trayecto es más o menos 2 horas y media. Para cuando llegué justo acaba de llegar con un compañero, así que le llevé al hotel donde estaba y luego a Kris. De ahí nos fuimos Kris y yo en metro hacia el centro, dirección La Moneda, pero había una línea cortada así que fuimos por la línea que nos desviaron a la plaza de Armas. Salimos ya con el sol pegando y fuimos dando un paseo viendo la plaza de Armas, la catedral, el mercado central, el palacio de la Moneda y de ahí a comer un plato bueno de marisco en el mercado central. Después de comer buscamos una cafetería mientras paseamos por el parque del museo Bellas Artes hasta plaza Italia. Ahí vimos un café un poco cutre, pero entramos, y dentro vimos que tenían zumos así que nos tomamos unos que estaban buenos y refrescantes porque le sol pegaba bien. De ahí fuimos hacia la zona de Bellavista donde había una especie de carnaval cutre pero algunos caracterizados iban de traca. Para acabar llegamos a la base del cerro San Cristobal, subimos en funicular y bajamos en telesilla, que nos dejaba cerca del Costanera Center, el edificio más alto de Santiago, cerca del hotel de Kris.
Después de un buen día de turisteo y sobre todo de una buena compañía, de vuelta en coche a Los Vilos, que el lunes había que trabajar.

El fin de semana siguiente llegaron mis primas Miriam y Susana con mi tía Pili. Visita familiar, además de las primas, que son las que más me han visitado en mis diferentes lugares donde he estado. Llegaban justo el día después de mi cumpleaños, así que fueron un regalo perfecto. Fui a recogerles al aeropuerto y de ahí a San José de Maipo, el pueblo principal de la zona de Cajón de Maipo. El primer día, tras comer en San José donde nos recomendó el del alojamiento subimos hasta lo Valdés con el coche, a la par del río Volcán. Bonitas montañas y algunas zonas de kayak. En la bajada paramos en la casa del chocolate, para celebrar mi cumple (aunque no hubiera churros).
A la noche fuimos a cenar al otro restaurante que nos recomendaron tras escuchar un par de canciones en directo en la plaza del pueblo, que había un festival. Lo que fue un festival fue la cena, que nos sacaron mucho no, más todavía. Así que nos salimos llenos hasta las cartolas y con 2 tuppers de comida que no pudimos comer. Pasamos por la plaza, pero justo terminó el concierto cuando estábamos viendo unos bailables. Así que a dormir.
El domingo nos levantamos con intención de subir al Embalse el Yeso, pero nos dijeron que estaba cortado por el momento por las lluvias que cayeron a la noche. Por si acaso subimos a ver si abrían y por suerte cuando llegamos justo acababan de abrir la carretera de ripio que subía hacia el embalse. Tras una larga y dura subida de unos 1.200 m (aunque con el coche no fue duro, claro), nos plantamos en el embalse que recorrimos por un estrecho camino que hacía complicado el paso de 2 coches al cruzarnos. Estábamos a 2.500 metros sobre el nivel del mar con unas buenas vistas del embalse y las montañas de la cordillera andina, varios de ellos con nieve y a lo lejos se veía un glaciar. El día nos salió soleado así que lo disfrutamos mucho.
De ahí yo me volvía a Los Vilos, dejando a las primas y la tía en Santiago porque iban destino a Valparaíso.

Durante la semana, mientras yo estaba trabajando en Los Vilos, ellas estuvieron visitando Valparaíso, La Serena, Punta de Choros, valle de Elqui y de ahí vinieron a cenar el viernes en Los Vilos. Después de un rápido paseo por el centro fuimos a cenar a las gárgolas que hay en el paseo, pero sólo había una abierta, así que fue fácil elegir.
El sábado salimos hacia Viña del Mar, donde teníamos el albergue para esa noche. Nada más llegar, a patear un poco las calles y visitar los edificios más importantes y a la tarde ruta con “Tour 4 tips” con el guía local Felipe, que nos contó algunas curiosidades de la parte residencial de Viña, así como muchas historias de los suburbios, las visitas del presidente, el festival de música de Viña… Como curiosidad, el guía era un fan del punk radical vasco de hace ya unos años, y su grupo preferido, Kortatu y el Sarri-Sarri!!! De ahí fuimos a la playa a meter los pies, y en una ola sorpresa metimos algo más que los pies, todos menos Susana que se quedó a mirar desde lejos. Mientras estábamos todavía mojados, nos quedamos a ver el anochecer en el Pacífico y de ahí, a cambiarnos y a cenar a la zona centro de Viña. Para potear, pedí una cerveza, y resulta que aquí las sacan de litro… así que me la tuve que beber.
El domingo la visita fue a Valparaiso. Recorrimos las calles cercanas al centro donde había una visita oficial inglesa y había varios secretas. De ahí cogimos un funicular para ir a la parte de los cerros donde están los típicos murales de varios artistas. Callejeamos bastante, aunque no tanto como el sábado hasta la hora de comer. De ahí, nos volvimos a dividir, yo hacia Los Vilos y ellas 3 a por el bus a Santiago donde estarían hasta el miércoles por la mañana.

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